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Brujas (Flandes) a través de Braudel y el Street View de Google Map.
Selección e introducción:
por Diana A. Duart CEHis-FH-UNMdP y Carlos A. Van Hauvart CEHis-FH- CNAUI-UNMdP.
Brujas es conocida como la Venecia del Norte, observando los canales y puentes que la surcan en la actualidad podemos imaginarnos como fue durante el final de la Edad Media y a comienzos de la Modernidad. Sin ninguna duda, fue uno de los centros comerciales más importantes del norte de Europa. Ubicada estratégicamente junto a Bruselas, Gante y Lieja, se conectaba con Ostende y Dunkerke al oeste, cerca del paso de Calais para llegar a Dover en Inglaterra. Al norte se encontraba con Amberes (Antwerpen), Rotterdam y Ámsterdam. Comerciantes de toda Europa, del Mediterráneo y del Atlántico se instalaron en Brujas para realizar sus actividades comerciales, la navegación por sus canales facilitó el transporte de todo tipo de mercaderías que se sumaba al intenso tráfico terrestre. Brujas se constituye en un ejemplo de su espacio y el entramado de conectividad que generaba con las ciudades circundantes.
Este abordaje que iniciamos en esta oportunidad tiene como propósito focalizarnos en el tratamiento que Fernand Braudel dió a esta ciudad en Civilización material, economía y capitalismo. Siglos XV-XVIII. Nuestra mecánica de trabajo consistió en rastrear las menciones de la ciudad a través del índice de nombres de esta gran obra brodeliana.
El trabajo no busca constituirse en una historia de la ciudad de Brujas, sino la abordamos como ejemplo de los problemas que generaban los juegos del intercambio.
Para ello el lector encontrará una breve introducción al problema, y las citas temáticas del texto original. Introducimos, además, la utilización de un recurso como es google maps, especialmente la aplicación de Street view (para poder recorrer la Plaza o Market de Brujas y apreciar los edificios de época que representan esas prácticas comerciales, los canales y dos mapas, uno de la propia ciudad y otro que muestra la conectividad entre ciudades).
La bolsa, es a entender de Braudel, el último eslabón de una cadena de especialización que generaban los intercambios. Mercados, plazas, depósitos, almacenes, ferias y bolsas tenían lugar en distintas ciudades, más allá de sus escalas. La bolsa era para Braudel, la última etapa en donde participaban negociantes importantes y una gran cantidad de intermediarios. Allí se consolidaban operaciones sobre mercancías, participaciones, seguros marítimos. En última instancia se buscaban repartir los riesgos entre numerosos garantes:
“…Le Nouveau Négociant de Samuel Ricard, en 1686, define la Bolsa cómo el «lugar de encuentro de banqueros, comerciantes y negociantes, agentes de cambio y de banca, corredores y otras personas». La palabra vendría de la ciudad de Brujas, donde estas reuniones se celebraban «cerca del Hótel de Bourses, así llamado por un señor de la antigua y noble familia van der Bourse, que lo había hecho construir y que había adornado el frontispicio del escudo con sus armas, cargado con tres bolsas… que pueden verse todavía hoy en este edificio». Poco importan las dudas que plantee la explicación. En todo caso, la palabra hizo fortuna, sin eliminar no obstante otras denominaciones. En Lyon, la Bolsa se llamaba plaza de cambios; en las ciudades hanseáticas, Collége de comerciantes; en Marsella, la Logia; en Barcelona como en Valencia, la Lonja. No siempre poseía su propio edificio, y de ahí una confusión del nombre entre el lugar de reunión y la Bolsa misma. En Sevilla, la reunión de los comerciantes se llevaba a cabo diariamente sobre las gradas de la catedral; en Lisboa, en la Rua Nova, la mayor y más larga de la ciudad, ya citada en 1294; en Cádiz, la Calle Nueva, sin duda abierta después del saqueo de 1596; en Venecia, bajo los pórticos de Rialto y en la Loggia dei Mercanti, construida sobre la plaza en estilo gótico en 1459 y reconstruida en 1558; en Florencia, en el Mercato Nuovo, sobre la actual Piazza Mentana; en Génova a 400 metros de la Strada Nuova, sobre la Piazza dei Banchi; en Lille, en el Beau-regard; en Lieja, en la casa de Poids Public, construida al final del siglo XVI, o sobre el muelle de la Beach, o sobre las espaciosas galenas del Palacio episcopal, o en una taberna vecina; en La Rochelle, al aire libre, «entre la calle de los Petits-Bacs y la calle Admyrauld», en el lugar llamado el Cantón de los Flamencos, hasta la construcción de un edificio especial en 1761. En Frankfurt del Meno, las reuniones tenían lugar también al aire libre, unterfreiem Himmel, en el Fischmarkt, el mercado del pescado. …”
Fernand Braudel, ob. Cit., p. 123
Casa de la Familia de Van der Bourse en Brujas en el 35 Vlamingstraat en modo Street View:
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Braudel también puso énfasis en las redes mercantiles que organizaban los comerciantes que no estaban en su lugar de origen, explicando como muchas veces se aliaban y tiempo después se enfrentaban cuando sus intereses no coincidían. Puso como ejemplo a los “Italianos” tanto mercaderes como navegantes, entendiendo por estos a los genoveses, luqueses, florentinos o venecianos que llevaban sus prácticas mercantiles fuera de sus mercados.
“…En Europa y en el Mediterráneo, en Occidente y en Oriente, por todas partes italianos, siempre los italianos! ¿Se conoce más bella ambición que la del Imperio Bizantino, antes, y más todavía, después de la toma de Constantinopla, en 1204. La conquista mercantil italiana llegará pronto hasta las orillas del Mar Negro: mercaderes, marinos, notarios italianos estarán allí como en su casa. Su conquista de Occidente, lenta, multisecular, es más extraordinaria aún. Están en las ferias de Ypres desde 1127, «En la segunda mitad del siglo XIII, cubren ya Francia con sus casas poderosas que no son más que sucursales de las grandes compañías de Florencia, Plaisance, Milán, Roma y Venecia. Se les encuentra establecidos en Bretaña [desde 1272 ó 1273], en Guingamp, Dinan, Quimper, Quimperlé, Rennes y Nantes; […] Burdeos, Agen, Cahors». Ellos hicieron revivir, poco a poco, las ferias de Champagne, los tráficos de Brujas, más tarde las ferias de Ginegra, más tarde aún las ferias triunfantes de Lyon; ellos crearon las primeras grandezas de Sevilla y de Lisboa; participaron decisivamente en la fundación de Amberes, y más tarde en el primer desarrollo de Frankfurt; ellos serán en fin los amos de las ferias genovesas, llamadas de Besanlon. Inteligentes, vivos, insoportables para los demás, detestados tanto como envidiados, están por doquier. En los mares del Norte, en Brujas, en Southampton, en Londres, los marinos de los mastodónticos navíos del Mediterráneo invaden los muelles, las tabernas de los puertos, como los mercaderes italianos invaden las ciudades. ¿Obedece acaso al azar el hecho de que el gran campo de batalla entre protestantes y católicos fuera el Océano Atlántico? Los marinos del Norte eran enemigos de los marinos del Sur; esto explicaría buen número de cóleras tenaces. …”
Fernand Braudel, ob. Cit., p. 123
Fernand Braudel, ob. Cit., p. 134
Para Braudel los mercados tienen su propia geografía, basta con ver el desarrollo de los comerciantes y de las firmas mercantiles de las cuales son propietarios o representan para observar de otra manera el espacio europeo. Qué comercio ejercen y en qué lugar, nos da la pauta del ritmo de sus actividades, sean locales, regionales o internacionales, señalando que sus ritmos y prácticas son distintos.
“…Un mercader esta siempre en relación con compradores, proveedores, prestamistas, acreedores. Trasladamos el domicilio de estos agentes a un mapa: se bosqueja un espacio cuyo conjunto domina la vida misma del comerciante. Cuanto más amplio es este espacio, más posibilidades tiene el comerciante de ser importante en principio y casi siempre de hecho. (…) Lo más significativo no es el doble juego del espacio regional y del espacio internacional que la ciudad debe practicar; sean dos circulaciones diferentes, la primera capilar y a poca distancia, continua; la segunda intermitente y que, en caso de crisis alimentarias, debe poner en servicio los transportes por las aguas del Sena, o los tráficos marítimos a partir de Londres y de Ámsterdam. Estos dos Sistemas se ajustan, se oponen, se suman, o se suceden. La manera en que la vida internacional toca una ciudad la define tanto, y a veces más, por su contacto perenne con sus vecinos. La historia general invade la historia local …”
Fernand Braudel, ob. Cit., p. 155
Los comerciantes iban modelando sus prácticas y buscaban dentro de estas la figura del monopolio sobre productos de gran difusión que les permitía controlar los precios . Las ciudades se cerraban al ingreso de ciertos productos que solo podían ser comercializados por determinadas familias de comerciantes, esta tentación tendrá una escala más amplia cuando los Austrias intenten instituirla en América. El Pacifico será un claro ejemplo, en donde triunfaran los comerciantes de Acapulco por sobre los limeños en la relación que la corona había establecido con Oriente:
“…La tentación más frecuente, en realidad la solución fácil, consiste en llegar a instituir un monopolio sobre algunas mercancías de gran difusión. Ciertamente, ha habido siempre monopolios fraudulentos, ocultos o expuestos con insolencia, conocidos por todos, a veces respaldados con la bendición del Estado. A principios del siglo XIV, según Henri Pirenne, se acusaba a Brujas y un comerciante Roberto de Castel de tratar de instituir una enninghe para comprar todo el alumbre importado en Flandes y dominar así sus precios…”
Fernand Braudel, ob. Cit., p. 359
Cuáles son las primeras sociedades comerciales que podemos encontrar en la Modernidad, Braudel primeramente nos recuerda que encuentra muchos puntos en común en quienes lo hacían en la Antigüedad y ve como los primeros rescatan el vocabulario definido en el Derecho Romano. En la modernidad muchas de estas sociedades eran tan simples que contaban con apenas dos socios que se repartían el trabajo, podían durar muy poco tiempo o en algunos casos los continuaban sus familiares, crecían, se extendían o muchas veces fracasaban en sus objetivos comerciales, sin embargo hay otras como la Grand Sociedad de Ravensburg:
“… Es el caso de la Grand Sociedad de Ravensburg, pequeña ciudad de Suabia, en una zona de relieve accidentado cerca del lago Constanza donde se cultivaba y se trabajaba el lino. La Magna Societas, la Grosse Ravensburger Gesellschaft, reunión de tres sociedades familiares, duró un siglo y medio, desde 1380 hasta 1530. Y sin embargo, parece ser que se iba renovando de seis en seis años. A finales del siglo xv, gracias a sus 80 asociados, su capital se elevaba a 132.000 florines —suma enorme que se sitúa a mitad de camino del capital que reunían, hacia la misma época, los Welser (66.000) y los Fugger (213.000). Sus puntos de unión, además de Ravensburg, eran Memmingen, Constanza, Nuremberg, Lindau, Saint-Gall; sus filiales se situaban en Génova, Milán, Berna, Ginebra, Lyon, Brujas (después Amberes), Barcelona, Colonia, Viena, París. Sus representantes —todo un mundo de asociados, comisionistas, servidores, y aprendices de comerciantes— frecuentaban las grandes ferias de Europa, principalmente las de Frankfurt del Meno; los unos y los otros viajaban a pie en aquel entonces. Los comerciantes agrupados por la sociedad son mayoristas que se limitan a las mercancías (telas, paños, especias, azafrán, etc.), que apenas hacen negocios de dinero, prácticamente no conceden créditos, no poseen tiendas al por menor más que en Zaragoza y en Génova —excepciones rarísimas en una vasta red que cubre tanto el comercio terrestre por el valle del Ródano como el comercio marítimo a partir de Génova, Venecia o Barcelona. Los papeles de la sociedad, hallados en 1909 por casualidad, han permitido a Aloys Schultem escribir un libro esencial sobre los tráficos europeos entre los siglos XV y XVI, pues detrás de estos comerciantes alemanes y en el amplio abanico de sus actividades aparece el conjunto de la vida mercantil…”
Fernand Braudel, ob. Cit., p. 377
Mapas:
Markt en Brujas en modo Street View:
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Canales de Navegación en Brujas en modo Street View:
https://www.google.com.ar/maps/@51.2069721,3.2270837,3a,75y,241.43h,94.45t/data=!3m6!1e1!3m4!1sU6CHNKre-DyB82IEy-SFjQ!2e0!7i13312!8i6656
Mapa de Brujas haciendo referencia en los Canales:
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Cita:
(1) Fernand Braudel, Civilización material, economía y capitalismo, Siglos XV-XVIII, 2. Los juegos del intercambio, Editorial Alianza, 1979, Madrid, pag.527.
Edición y corrección: Van Hauvart Duart, Maximiliano L. Estudiante de Historia. FH, UNMdP.
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