Comercio, plata y mercancías en el Pacifico durante las Reformas Borbónicas por Diana A. Duart y Carlos Van Hauvart.

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Comercio, plata y mercancías en el Pacifico durtante las Refórmas Borbónicas.

por Diana A. Duart CEHis-FH-UNMdP y Carlos A. Van Hauvart CEHis-FH- CNAUI-UNMdP.

La idea de este texto y que da continuidad al anterior, esta en torno al desarrollo planteado por Luis Alvarez Alonso y Leslie Bauzon, sin embargo todos son tributarios de un gran historiador del Comercio en el Pacifíco, Pierre Chaunú.

Las relaciones comerciales de las Colonias Españolas en América con el Pacífico y el Atlántico estuvieron mediadas durante los Austrias por el monopolio comercial que estaba caracterizado por la idea de puerto y de flota única que abastecía a las colonias hispanoamericanas periódicamente.
Este monopolio, en el Atlántico, favorecía básicamente a las potencias comerciales como Inglaterra, Francia y Holanda que introducían sus productos en España y luego esta los trasladaba a las colonias. La plata para el pago de dichas operaciones comerciales salía de las áreas mineras de Potosí en el Virreinato del Perú y de Zacatecas en el Virreinato de Nueva España. Esa plata no quedaba en España, sino que se repartía entre la Corona (que recibía los impuestos correspondientes), los comerciantes Sevillanos y el grueso partía hacía las casas comerciales de las potencias antes mencionadas. Las riquezas provenientes de América tenían un destino que no era Castilla.
En el Pacífico ocurría exactamente lo mismo: las mercaderías de Asia, especialmente las adquiridas en la plaza de Cantón, se concentraban en Manila a la espera de la Flota (galeón de Manila) que los trasladara al puerto de Acapulco en el Virreinato de Nueva España. La plata que servía para realizar dichas operaciones comerciales hacía el camino inverso (galeón de Acapulco). Esa relación estrecha entre Manila y Acapulco iban a finalizar con la Reformas Borbónicas (mediados del siglo XVIII). Números viajeros fueron testigos y observaban con asombro la cantidad de sampanes provenientes de Cantón que descargaban sus mercaderías para ser trasbordadas a los navíos españoles con destino a Acapulco.
El objetivo la Reformas Borbónicas era que buscaban revitalizar el comercio con la Península Ibérica y frenar el flujo de metales americanos hacia Inglaterra, Francia y Holanda. Una de las ideas fue el libre comercio entre puertos.
En el Pacífico se permitiría (a mediados del siglo XVIII) el comercio directo entre Cádiz y Manila por el cabo de Buena Esperanza en naves de la Corona Española. Manila podría consumir productos españoles y estos recibían textiles de Asia. Ese comercio directo afecto los intereses comerciales y de los poderos comerciantes del eje Manila/Acapulco, sin embargo la dependencia política administrativa del Virreinato de Nueva España continuo, ya no sería una Capitanía General de un área de frontera sino una Intendencia, el centralismo dominante de México continuaría ante los intentos de creciente autonomía de los Filipinos en término políticos pero no económicos.
A finales del siglo XVIII se les permitió a los comerciantes ibéricos armar sus propias naves y comerciar directamente con Cantón y Manila. La corona, también, creo la Real Compañía de Filipinas en el gobierno de Carlos III junto con el Reglamento de Libre Comercio de 1778 que como afirmamos anteriormente permitía la autonomía económica de Filipinas.
Además la corona decidió potenciar la agricultura en Filipinas: la producción se vendía a Cantón mientras que Acapulco esperaba el demandado arroz de Manila, el café, el cacao, el tabaco, el índigo y textiles de baja calidad. Esta expansión de una agricultura de plantación significó además otras problemáticas como la creciente demanda de mano de obra y su explotación al igual que el creciente descontento de los indígenas por el ritmo de trabajo y de nuevas áreas de cultivo cerca de Luzón. Se incrementó además la venta de maderas para la construcción de buques o su reparación.
En este mismo período la relación entre Cantón y Filipinas cambió con la aparición de factorías inglesas (East India Company) y holandesas (Verenidge Oost Indische Compagnie) (1). El resultado fue el aumento de los precios de los productos chinos e indios por la demanda de estas dos compañías, en consecuencia los márgenes de ganancias se reducían para los Españoles.
Con el proceso de independencia de México, Filipinas mirará directamente a su metrópoli y quedan atrás 200 años de relaciones comerciales intensas con Acapulco, tal como lo afirma Leslie E. Bauzón:

“…En 1815, España suprimió oficialmente el sistema de galeones y en 1821, México ganó finalmente su Guerra de Independencia contra España, cortando, de este modo, de forma definitiva, dos siglos y medio de relaciones económicas virtualmente ininterrumpidas con Filipinas, relaciones que produjeron profundas consecuencias y de largo alcance para ambas naciones..” (2)

Te dejamos estas dos citas de autor que son complementarias al texto, la primera describe la situación del comercio entre Manila y Acapulco antes de la Reformas Borbónicas o Ilustradas y el segundo fragmento explica básicamente las consecuencia que tuvieron dichas Reformas a futuro.

“…El propósito original del tráfico y comercio filipino-mexicano (en 1590) era proveer de ingresos al enfermo Tesoro Real filipino. Esto, según se esperaba, otorgaría a la colonia insular estabilidad económica sin depender del socorro de México o España. Al comienzo, el gobierno no sometió a una sistemática restricción el comercio entre México y Filipinas. Pero, a medida que la población china en la ciudad de Manila creció y los bienes preciosos que trajeron goza-ron de una amplia demanda en México y Perú, rebajaron los precios para competir con los manufactureros de seda de Sevilla. La plata usada como pago por las sedas chinas enriqueció a los comerciantes mexicanos, que venían a Manila como intermediarios, e hizo ricos a los chinos, cuya demanda por la plata era tan insaciable como la de los mexicanos por sus productos. Sin embargo, la prosperidad inicial del sistema de galeones no continuó su florecimiento, debido a la implantación de una serie de medidas restrictivas por parte de la Corona de Castilla. Primero, para complacer a los comerciantes de Sevilla que pidieron y obtuvieron el derecho a poseer el monopolio exclusivo del mercado mexicano en particular y del Imperio en general. …”. (3)

“…El asentamiento español en las islas se había realizado desde los inicios de la conquista sobre las plataformas costeras y llanuras litorales, o penetrado débilmente al interior montañoso a través de los ríos. El resto del territorio estaba habitado por filipinos reacios a la hispanización —los calificados despectivamente por los españoles como igorrotes— que practicaban una agricultura de autoconsumo, que en el caso de Luzón estaba basado en las explotaciones arroceras de montaña (terrazas). Pues bien, la penetración hacia el interior montañoso del tabaco permitió la difusión de nuevos cultivos, hasta entonces desconocidos o marginales, como el azúcar, el índigo, el café, el algodón, el abacá y otros, cuyo producto comenzaba a demandarse con insistencia en los mercados europeos y americanos, al mismo tiempo que cambiaron las pautas de consumo mediante la sustitución de las fibras y bebidas tradicionales.
Pero la relevancia social de esta colonización de fines del siglo XVIII radicó en el grupo promotor de este avance. No fueron latifundistas españoles ni campesinos indígenas los que iniciaron y sostuvieron este movimiento, sino grupos de mestizos de chino desplazados por la menor actividad del comercio del galeón. Sin apenas disponer de capitales, arrendaron las tierras de cultivo del clero a cambio de un porcentaje sobre las cosechas hasta alcanzar, en la primera mitad del siglo XIX, unos elevados niveles de renta. Gran parte del núcleo ideológico independentista que se formó a partir de la década de 1880 en Filipinas se nutrió socialmente de estos mestizos de chino de segunda y tercera generaciones, forjados al calor de la expansión agraria que trajo las reformas ilustradas del siglo XVIII. …”  (4)

PLANO DE LA CIUDAD DE MANILA EN EL ARCHIVO DE SIMANCAS :

http://www.mcu.es/ccbae/es/consulta/resultados_busqueda.cmd?tipo_busqueda=mapas_planos_dibujos&posicion=3957&forma=ficha&id=348709

Citas:

(1) Alonso Alvarez, Luis; “El impacto de las reformas borbónicas en las redes comerciales. Una visión desde el Pacífico hispano, 1782-1815”, en; Ibarra, Antonio y del Valle Pavón Guillermina (coordinadores), Redes sociales e instituciones comerciales en el imperio españos, siglos XVII a XIX,  Instituto de investigaciones Dr. José María Luis Mora, Mexico, 2007. p. 206.

(2) Bauzon, Leslie E.; “Amplia perspectiva: relaciones intercoloniales mexicanos-filipinas”, en; De la Torre Vilar, Ernesto (compilador), La expansión hispanoamericana en Asia, Siglos XVI y XVII, F.C.E., Mexico, 1980, p. 85.

(3) Bauzon, Leslie E.; op.cit. pp. 82:83.

(4) Alonso Alvarez, Luis; op.cit. pp. 202:203.

Edición y corrección: Van Hauvart Duart, Maximiliano L. Estudiante de Letras. FH, UNMdP

Carlos Van Hauvart

Carlos Alberto Van Hauvart Es Profesor por la Facultad de Humanidades de la UNMdP, docente regular en la Carrera de Historia de la FH, en las materias de Americana Contemporánea y Didáctica y Practica de la Enseñanza. Miembro del GEL, CeHis, FH, UNMdP. También es Profesor Regular en la materia Historia del Ciclo Básico del Colegio Nacional Dr. Arturo Umberto Illia, Departamento de Ciencias Sociales, UNMdP.

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