Don Luis Aldaz: un bígamo de novela por Diana A. Duart y Carlos A. Van Hauvart

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Don Luis Aldaz: un bígamo de novela

por Diana A. Duart CEHis-FH-UNMdP y Carlos A. Van Hauvart CEHis-FH- CNAUI-UNMdP.


Unas notas sobre Aldaz y estas fuentes por Maximiliano Van Hauvart

Hace ya 25 años Carlos y Diana presentaron en la Jornada de los Pueblos organizada por el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires “Dr. Levene” (A.H.P.B.A.) en la Ciudad de Mar del Plata, un trabajo sobre un caso de Bigamia en la cual fue acusado un inmigrante. Si bien el trabajo se orientaba en torno a la inmigración y las prácticas de estos, a la administración de justicia que alertaba sobre la “cuestión social” y a la mirada desaprobadora por parte de la elite sobre “estos inmigrantes”.

Primó en el grueso del cuerpo de la ponencia contar la historia de Luis Aldaz, que es revelada por él mismo al declarar en la causa judicial que se le llevó a cabo. Y lo más sorprendente son las pruebas en las cuales mostraban que la distancia de dos continentes, entre los que iban y los que se quedaban, producían rupturas dramáticas además de traumáticas en quienes participaban de esa experiencia.

A nuestros colegas queremos presentarles estas cartas, cinco en total, dos del mismo Comisario Aldaz y tres que relatan las vidas personales de quienes se quedaron. Incluye una parte mínima del texto, para que articule y contextualice el hecho. Ustedes sabrán en que momento incluirlas en las aulas y como trabajarlas. Los autores han preferido que no sigan guardadas en el Archivo, ni en su modesto trabajo.


– Don Luis Aldaz: un bígamo de novela.

Tal vez a Luis Aldaz le correspondan las líneas que John C. Super, le dedicó al mulato libre Miguel Hernández quien se desempeñó como transportista en la Nueva España del siglo XVI. Super describió a Hernández como “…un hombre que vale la pena conocer. Es una de esas personas a quienes pocas veces encuentran los historiadores, que fue más allá de una simple adaptación a la sociedad y se creó una vida rica y beneficiosa a pesar de las circunstancias difíciles. Lo hizo de una manera ordenada y continua, llevando una vida relativamente prosaica y poco pretensiosa. No era ni un inspirado rebelde ni un aventurero; era simplemente un hombre diligente y tenaz que gradualmente amplió los horizontes de su propio mundo…”.

-Una parte de su historia.

Luis Aldaz seguramente estaría confundido y aturdido al recibir la sorprendente noticia, Eulalia su primer mujer estaba en la Argentina venida de España con su hija primogénita, la Facunda y además su esposa le había iniciado una causa criminal, en el que se le acusaba por el delito de bigamia, pero Aldaz no podía ser bígamo de ninguna manera, y tal vez se preguntaría; ¿pero cómo ella no estaba muerta?.

Luis Gonzaga Ignacio Aldaz y Arbizu, nació en 1845 en España, siendo natural de Pamplona, sus padres Martín Aldaz y Graciosa Arbizú, habían fallecido cuando a los 21 años decidió casarse con Eulalia Andraza Barachirra y Campillos que había nacido en Zaragoza en un pequeño pueblo llamado Cadrete, y que era conocida como Andrea, quien apenas tenía los 18 años cumplidos en 1866, ceremonia que se desarrolló en la Iglesia Parroquial de Zaragoza. Tres años más tarde, en San Lorenzo Pamplona provincia de Navarra nace su primera hija a quien siempre llamó la Facunda.

Su oficio era el de militar, ostentaba el grado de Alférez de los Húsares de la Princesa uno de los regimientos escoltas más importantes de la España de ese entonces.

Un día decidió emigrar a las costas de América, a un país al que sus amigos lo invitaban a tentar suerte y buena fortuna. Atrás dejaría a su familia, a su país natal y a sus amigos, todo su mundo se reduciría al trabajo y al intento de progresar en una tierra al que el sólo conocía por vagas referencias.

Arribó a la Argentina por julio de 1871, ubicándose en Morón donde en septiembre de ese mismo año le envió una carta a su esposa donde le expresaba:

 Mi querida Esposa:, espero que te halles buena en compañía de la niña como yo lo estoy a Dios gracias.

La tardanza en escribirte ha sido en no querer hacerlo hasta haber encontrado colocación o trabajo; la primera no he encontrado porque no se han empleado de todas clases pero si trabajo aunque no en mi oficio, pues esto está tan malo o peor que en esa y gracias a mis amigos he podido entrar a trabajar de peón en el Ferrocarril del Oeste perteneciente al gobierno de esta república. El trabajo que hago bien puede sobrellevarse además el capataz es íntimo amigo mío; gano o por mejor dicho me pagan 32 pesos diarios que 25 reales como en compañía del capataz y seis personas más venimos a salir 16 pesos diarios pero comemos mejor que el presidente.

Como ves puedo disponer de una onza lo que en esa con el trabajo nunca la tendría pero por este mes que es el primero he tenido que gastarlo en un catre un colchón y otras cosas de primera necesidad, el mes que viene si sigo trabajando te mandaré una o dos onzas para que hagas un trage a la Facunda, pues me acuerdo tanto de ella que muchas noches paso llorando como un niño.

Dime como se portan los niños y si la abuela esta buena y todo lo que ocurra por esa desde que yo salí.

Como puedes comprender no te mando a llamar porque no puedo pagarte el pasaje pero si quieres venir y es tía quien lo paga, yo se lo mandaré tan pronto como pueda.

Esta tierra es muy diferente que esa pues cuando es ahí verano aquí principia el invierno y cuando aquí son las 4 ahí son las ocho. En los demás es lo mismo con la diferencia que aquí son las mugeres muy holgazanas. Los comestibles no son de tanto alimento, la carne cuesta a seis reales la arroba y un carnero cuatro pesetas pero lo demás muy caro y malo; las habitaciones muy caras y malas aunque para mí son baratas porque son del gobierno (no pago nada. Diras a Vicente que no me despedí de él porque me tenía muy disgustado, pero ya no me acuerdo de lo pasado.

Que he visto a su hermano y que esta muy bueno en San Justo a una hora de donde yo estoy y que muchos días me voy cazando a verle.

Dime algo de la Dominica y si le va bien con la familia nueva y el mismo tiempo si sabes algo de tu familia y si ha habido carta de mi hermano no escribo mas porestoy de visa comunica mis afectos Vicente y a Juana y a todos los de la casa y da un beso a la niña que sabe dios cuando yo podre dárselo y tu recibe el corazón de tu esposo que no te olvida…”

 

Este Aldaz es un hombre que brinda noticias de su situación personal, como también de parientes que se encuentran con él y que desde España le piden información, habla del mundo de su trabajo y se sitúa como un observador sagaz de su entorno y nos explica cómo funciona la “cadena migratoria” a la cual tanta referencia hacen los especialistas en inmigración. Pero si anoticia a los suyos, también pide novedades de ellos y nos describe sus sensaciones que quedaron en su España natal. Cuatro meses después vuelve a escribirle a Eulalia:

 Mi querida esposa; acabo de recibir la tuya de fecha 26 de octubre, la que me ha servido de sumo placer al yo por ellas que tanto tú como la Facunda seguís sin novedad, yo estoy bueno gracias a Dios gracias.

Adjunta te remito una letra por valor de cuarenta duros para que con ellos y tu trabajo podais pasar el invierno tu y nuestra queridad hija, ya que nadie se apiada de nuestras desgracias. No por que ahora te mande esa cantidad que es el sudor de mi trabajo, vayas a malgastarla en cosas que no te hagan falta, pues Dios sabe cuando podré hacer otro tanto, aunque si continuo trabajando y a fuerza de privaciones podré hacer alguna cosa.

Al salir el sol que son las cuatro y media de la mañana, empezamos a trabajar, hasta las ocho en que empleamos una hora para almorzar, seguidamente continuamos hasta las doce que paramos dos horas, y luego despues hasta las siete y media de la tarde y muchos dias despues de cenar trabajamos toda la noche, por la que nos abonan dos días de jornal: no guardamos mas fiestas que los dias de lluvia.

Trabajamos en el arreglo de las vías desde Buenos Ayres hasta lobos y Chivilcoy de modo que siempre andamos de una a otra parte gracias a que el tren no nos cuesta nada.

Aunque aquí también hay agujero para mi esta de mas porque en cenando me acuesto ¿quien lo diria?.

Comprale a la niná el vestido con flores que dice que le va á regalar su papa, y en cuanto puedas la mandas a la escuela para que empiece a aprender alguna cosa. Mandame su retrato.

Al otro correo te mandaré el mio pero no me conoceras de gordo y negro que estoy. Dentro de doce días empieza aquí el verano y ya no podemos aguantar la calor, como que trabajamos en calzoncillos y la camisa afuera y al vaso.

Comunica mis afectos a la abuela, tios, a la Dominica, Vicente y Juana da un beso a la niña y tu recibe un abrazo de tu esposo que no te olvida.

[…] Se me olvidaba decirte que cuando lluebe y no podemos trabajar, labo las camisas y las plancho con una cuchara…”.

Desde Pamplona, le llega una carta fechada el 17 de julio de 1875 de su pariente Anselmo Aldanos, el cólera estaba haciendo estragos en la península y recibe la peor noticia de todas, la muerte de su esposa, pero sin datos de su hija.

 “…Inolvidable y apreciable Luis: me alegraré que al recibo de estas cortas letras te halles Buenos mi familia esta buena yo estoy enfermo de resultas de las heridas que me hicieron los carlistas en Morrial.

Luis no te podrás figurar la alegria que recibimos al recibir tu carta por que ya te contabamos por muerto al ver que no nos escribias en tanto tiempo yo se que ahora estas rico y que según me han contado el comisionado ganas muchas pesetas y tienes un buen diario, ya que no haces caso de los pobres haches bien chico a ti [ilegible] te ha provado bien esa tierra y querra Dios te pongas millonario y vengas hecho un indiano aqui no se ven mas que miserias y no hay en que trabajar el Ayuntamiento les da trabajo a los mas probres que son hijos de la ciudad y se les paga una peseta por Dia, mira tu como estaremos nosotros sin tener quien trabaje ni quien mas de para un puchero de alubias.

De lo que me dices de tu mujer se marcho despues de la guerra con la chica y quien que se murio en Zaragoza en casa de unos tios, antes estuvo en Obamos con tu tio cura don Martin Jose y le dio dinero para irse a casa de sus tios porque estaba tísica.

De los amigos que se han muerto son muchos, como Laureano y Joaquin Arrozalin, el tuerto Rojas y el marido de tu prima Ermozedo.

En fin chico muchas cosas te diré pero no puedo escribir mas porque estoy bastante malo de una pierna.

Sin mas por ahora le daras expresiones a tu primo Andrés a Mauro á Pablo y a todos los que pregunten por mi y tu las recibiras de mi madre , de mi hermana Teresa y el corazón de este tu amigo que verte desea y lo es…”

 

Esta noticia es confirmada por Jose Marianes, antiguo compañero de armas y ahora Coronel, quien a su vez recurre a otros camaradas para intentar conocer la suerte que corrieron (o confirmar la muerte) su esposa e hija, Marianes le escribe también desde Pamplona en 1878 diciéndole:

 “…Querido Amigo: parece que al fin te has acordado de tu antiguo compañero de armas despues denueve años de ausencia, pero como dice el adagio “mas vale tarde que nunca”.

Veo por la tuya que estas desempeñando en esa República un buen empleo en la policia Rural, lo que celebro infinito, si bien es un empleo que considero algo peligroso, pero del cual sabras desempeñarte con facilidad.

Con respecto a tus preguntas respecto a tu señora solo puedo decirte: que hace algún tiempo se fue de esta y que aquí es voz general de que ha fallecido en Zaragosa quedando tu hija en casa de unos tios de tu esposa.

Yo espera haber ido a dicho punto con mi regimiento, y ya teniamos la orden al efecto, pero como tu debes comprender en las sircunstancias por las que atraviesa el país, hubo contra-orden quedando sin efecto la marcha.

Sin embargo, y a pesar del tiempo que me roba el servicio, no he descuidado un momento tus encargos y Escribí a mis amigos de Zaragoza á, los cuales pedí noticias de tu esposa, y todos me confirman el fallecimiento de ella por lo que yo, que siempre soy tu mejor amigo teacompaño en el sentimiento; pues es un camino que todos mas o menos tarde, debemos llevar.

Voy ahora a ocuparme demi. Como tu recordaras a tu salida de esta me dejaste de triste alferez y hoy ya ostento con orgullos los galones de primer comandante del regimiento Husares de la Princesa; pero no creas que me ha costado poco trabajo el ganarlos, sin embargo la protección de mis Gejes y algunas heridas recibidas de mano de los Carlistas han operado en mi carrera un cambio tan repentino y favorable.

Te participo que dentro de quince dias voy a Barcelona, donde embarcaré para las islas Filipinas a cuyo punto he sido destinado como Ayudante de E.M., tan pronto llegue te escribiré. Sin mas conservate Bueno y cuenta siempre con tu amigo…”

Recibe Aldaz siempre las mismas noticias, que confirman su peor sospecha que es el desenlace fatal tan temido por el, pero insiste por última vez, pidiéndole a Baldomero Navascues de Pamplona que corrobore por todos los medios que tenga la información que tanto le preocupa. Navascues le contesta en enero de 1880:

 “… Es en mi poder la suya fecha de noviembre ppddo. y en su constestación diré a Vd. que e averiguado lo que hay sobre el fallecimiento de su señora y siempre obtengo la misma constestación, que murio en Zaragoza.

De su hermano de usted; mucho me temo no suceda identica cosa, pues la enfermendad que lo tiene agobiado la considera incurable…”

 

Recibe Aldaz siempre las mismas noticias, que confirman su peor sospecha que es el desenlace fatal tan temido por el, pero insiste por última vez, pidiendole a Baldomero Navascues de Pamplona que corrobore por todos los medios que tenga la información que tanto le preocupa. Navascues le contesta en enero de 1880:

 “… Es en mi poder la suya fecha de noviembre ppddo. y en su constestación diré a Vd. que e averiguado lo que hay sobre el fallecimiento de su señora y siempre obtengo la misma constestación, que murio en Zaragoza.

De su hermano de usted; mucho me temo no suceda identica cosa, pues la enfermedad que lo tiene agobiado la considera incurable…”.

Duart, Diana y Van Hauvart, Carlos, Luis Aldaz un bígamo de novela, Jornada de Historia de los Pueblos, (A.H.P.B.A.), Colección Histórica, Administración de Justicia, Numero 2, 1992. P.5. La Plata, Buenos Aires, Argentina.

Edición y corrección: Van Hauvart Duart, Maximiliano L. Estudiante de Letras. FH, UNMdP

 

 

Carlos Van Hauvart

Carlos Alberto Van Hauvart Es Profesor por la Facultad de Humanidades de la UNMdP, docente regular en la Carrera de Historia de la FH, en las materias de Americana Contemporánea y Didáctica y Practica de la Enseñanza. Miembro del GEL, CeHis, FH, UNMdP. También es Profesor Regular en la materia Historia del Ciclo Básico del Colegio Nacional Dr. Arturo Umberto Illia, Departamento de Ciencias Sociales, UNMdP.

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