El fusilamiento de Dorrego en las Memorias Curiosas de Juan Manuel Beruti.

El fusilamiento de Dorrego en las Memorias Curiosas de Juan Manuel Beruti

El 6 de diciembre de 1828. Salió de esta ciudad el señor gobernador don Juan Lavalle con 600 hombres de caballería y varios jefes de opinión, con destino a atacar a Dorrego que se halla en la guardia del Monte reuniendo tropas. En su lugar ha nombrado de gobernador sustituto hasta su regreso, que será dentro de dos meses lo más tardar ínterin allana la campaña, al señor general brigadier almirante de la escuadra el valiente e in-trépido don Guillermo Brown, que ha sido recibida su elección con aplauso general de este gran pueblo, que es natural de Irlanda en el reino de Inglaterra.

 Las consecuencias fatales que de esta revolución militar se temía el pueblo ya se van a ver, pues si se atacan, la resulta será horrorosa de una y otra parte, por las muertes que causarán, y sus resultas trascendentales al partido vencido. El 11 de diciembre de 1828. Llegó la noticia de haberse batido los dos ejércitos en las inmediaciones de Navarro; cuyas resultas fue derrotar al de Dorrego, muértole mucha gente, igual de heridos, y quitándole tres piezas de artillería; habiendo Dorrego huido, en cuyo seguimiento se destacaron algunas partidas de caballería. Por la parte de Lavalle, murió un capitán y tres soldados, tres jefes heridos y veintidós soldados. Ya principiamos a ver las fatales consecuencias que de esta revolución militar temía el pueblo. Esta acción fue el día 9 de dicho mes de diciembre, en la que también pelearon más de 200 indios pampas en favor de Dorrego, de los que tenían sus tolderías en la estancia del comandante general de campaña don Juan Manuel de Rosas, coronel de ejército, que como estaba a favor de Dorrego, los llevó en defensa de Dorrego inclusos con las milicias y demás gentes de la campaña. El 14 de diciembre de 1828. Llegó noticia de haber sido pre-so Dorrego el 13 del corriente, el que conducido al cuartel general del general Lavalle el mismo día a la una de la tarde, escoltado por cincuenta hombres del regimiento de húsares al mando del coronel Rauch, fue pasado por las armas a las dos y media de la tarde de este mismo día.

 El gobernador provisorio anuncia este suceso en los términos siguientes.

 Navarro, diciembre 13 de 1828. Señor ministro. Participo al gobierno delegado que el coronel don Manuel Dorrego acaba de ser fusilado por mi orden al frente de los regimientos que componen esta división. La historia, señor ministro, juzgará imparcialmente si el coronel Dorrego ha debido o no morir; y si al sacrificarlo a la tranquilidad de un pueblo enlutado por él, puedo haber estado poseído de otro sentimiento que el del bien público. Quiera persuadirse el pueblo de Buenos Aires que la muerte del coronel Dorrego es el sacrificio mayor que puedo hacer en su obsequio. Saludo al señor ministro con toda atención. Juan Lavalle. Excelentísimo señor ministro de gobierno doctor don José Miguel Díaz Vélez.

 Esta infausta noticia la ha recibido la mayor parte del pue-blo con desagrado y sentimiento, porque en el tiempo que gobernó no hizo mal a ninguno, no entró en su gobierno por revolución sino por la junta de la provincia que lo nombró; y así cuanto dicen los papeles públicos contra él son falsos, y sólo por cubrir el atroz atropellamiento que ha ejecutado Lavalle los estampan para alucinar a los incautos; pero aunque hubiera te-nido causa, es un borrón que se ha echado sobre sí Lavalle y sus tropas; lo uno por el mal ejemplo que ha dado en matar a un gobernador en su provincia, y lo otro por su orden sin formarle causa ni oírlo en justicia, pues a los mayores facinerosos se les deja el derecho natural de su defensa; por lo que ni en Turquía se ve mayor despotismo que éste. Dorrego ha sido un hombre gran patriota, pues fue uno de los que hicieron la revolución en Chile contra los españoles; por

lo que aquel gobierno lo condecoró con el título de su libertador; se encontró en muchas acciones de guerra en defensa de la patria, saliendo de ellas con muchas heridas, cuyas cicatrices lo manifestaba su persona, porque andaba medio ladeado del pescuezo de una herida que en él recibió; finalmente él dio la paz con el imperio del Brasil; trajo las tropas a descansar a su patria, y éstas al segundo día de su llegada, faltando a la obediencia al gobierno, por medio de una revolución militar, lo atropellan y a su persona le quitan la vida; pero este mal ejemplo hará que otro haga lo mismo, y en cada mudanza de gobierno, hecho con estos mismos medios, será sacrificado el que mande, para cubrir el sublevado su iniquidad calumniándolo, aunque Dorrego si padeció fue porque le temían, y de haber existido, en cualquier lugar donde se hallase les había de hacer la guerra, y el modo fue para evitarlo desaparecerlo, mandándolo sepultar en la iglesia o cementerio de Navarro. (1)

 

Beruti, Juan Manuel, Memorias Curiosas, Senado de la Nación, Biblioteca de Mayo (diarios y crónicas) , Buenos Aires, tomo IV, 1960 pp.216:217.

Edición: Maximiliano Van Hauvart, estudiante UNMdP.

Carlos Van Hauvart

Carlos Alberto Van Hauvart Es Profesor por la Facultad de Humanidades de la UNMdP, docente regular en la Carrera de Historia de la FH, en las materias de Americana Contemporánea y Didáctica y Practica de la Enseñanza. Miembro del GEL, CeHis, FH, UNMdP. También es Profesor Regular en la materia Historia del Ciclo Básico del Colegio Nacional Dr. Arturo Umberto Illia, Departamento de Ciencias Sociales, UNMdP.

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