Información ad perpetuam rei memoriam, sobre que en las provincias dei parana y uruguay había verdaderos caciques que vivian en pueblos con sus vasallos, con dos informes de dos maestres de campo que lo certifican al Rey nuestro Señor, como testigos de vista, y los testigos dicen lo mismo. Fecha en la ciudad de Santa Fe, provincia de; rio de a plata.

Información ad perpetuam rei memoriam, sobre que en las provincias dei parana y uruguay había verdaderos caciques que vivian en pueblos con sus vasallos, con dos informes de dos maestres de campo que lo certifican al Rey nuestro Señor, como testigos de vista, y los testigos dicen lo mismo. Fecha en la ciudad de Santa Fe, provincia de; rio de a plata.  (1658)

Informe del Maestre de Campo Juan Arias de Saavedra.

 El Maestre de Campo Juan Arias de Saavedra Teniente de Gobernador y Justicia Mayor de esta ciudad de Santa Fe, Gobierno del Río de la Plata, Capitán a guerra y superintendente a todas las cosas de justicia y Guerra de su jurisdicción y de la ciudad de San Juan de Vara de las siete Corrientes, por Su Majestad; atendiendo a la paz e quietud de las dichas ciudades y de todo su distrito, y al bien común y conservación de esta dicha provincia, en todo lo que está a mi cargo y de las provincias comarcanas del Paraguay, Paraná y Uruguay, mirando solo el servicio de su majestad y como leal y fiel vasallo suyo, considerando las, naturaleza de los indios de la nación Guaraní, que habitan en todas estas provincias, sus costumbres y modos de vivir, y cuan estimados han sido desde su infidelidad de todas las demás naciones, así por tenerse por nación noble y principal entre todas las demás, como por el modo de Gobierno que han tenido en su modo de vivir y en las guerras que han ejercitado, guardando reglas militares, con que se hicieron Señores, de las más parto de todas las provincias, desde el Paraguay hasta Santa Cruz de la Sierra y hasta el Puerto de Buenos Aires y Sierra de los Tubichaminis, haciéndose temer e respetar de todas las demás naciones, y se ha reconocido que todo lo que en ellos sujetaron y tuvieron debajo de su dominio, es lo que después de recibido a la fe es lo que ha perseverado sujeto y obediente al servicio y fidelidad del Rey Nuestro Señor, porque esta dicha naden es constante en lo que comprende una vez, y lo conserva y permanece en ello y esto se atribuye a la nobleza de sus caciques y al modo- de Gobierno y sujeción con que los obedecían los demás indios vasallos suyos desde su infidelidad, respetándolos como a sus Señores y Superiores, cumpliendo órdenes y sus mandatos y esto se verifica y ve en los pueblos y doctrinas que se han fundado y hecho haciéndose cristianos, en que se han reducido dichos caciques con sus vasallos, viviendo muchos caciques en cada uno, como es notorio y consta de los padrones y matriculas que de ellos se han hecho los Gobernadores, que hechos una vez y ya cristianos han conservado la fe con gran fidelidad y la experiencia lo ha mostrado, y siendo como lo es principio asentado de los más peritos y experimentados en el Gobierno político que las causas y medios con que se ganan los reinos e imperios son los que los han de conservar y en el Reino de Méjico y en el del Perú, Quito, Cusco y Charcas, se ha experimentado que haber perseverado los naturales de ellos fieles en la obediencia de Su Majestad desde que se conquistaron, ha sido por la autoridad de sus caciques y fidelidad que han conservado siempre a Su Majestad y habiéndose reconocido esta misma fidelidad en estas provincias la razón y prudencia dicta se conserven los medios y causas que han causado esta lealtad y fidelidad, y no la innove en ellos y atendiendo a esta razón de buen Gobierno y a lo que la experiencia hm, señalado y enseñado, que habiéndose panificado las provincias del Paraná. Uruguay y Ytatines, Atabajuya, Ibíti, Rembetá Tayaobii y otras donde los religiosos de la Compañía de Jesús han entrado a predicar el Santo Evangelio y reducido muchos millares de almas, valiéndose de los mismos caciques para reducir a sus vasallos, ganando primero aquellos, para después ganar a los demás como lo hicieron, donde se ve hoy una gloriosa cristiandad, tan obediente y leal, con tanta gloria de Nuestro Señor, si es9tos medios se destruyen sin duda se destruirá todo lo ganado, esto parece se intenta, según parece por la información que se hizo a pedimento del Padre Procurador General de la Compañía de Jesús de estas provincias y se expresa en su primer escrito, es que parece se quieren destruir los caciques de dicha nación y privarlos de su nobleza y autoridad, dominio y posición tan antigua como tiene de sus cacicazgos y vasallos desde su niñez y infidelidad, con sucesión de padres a hijos, con innumerable tradición, lo cual es fuerza causa inquietudes a dichos caciques y mayor en sus vasallos que para que reconozcan a otro eme los gobiernen inmediatamente ha de costar gravísimos inconvenientes y no es de menos consideración la falta que harían al servicio de su Majestad en los servicios tan calificados como son los que han hecho y están haciendo defendiendo aquellas provincias del enemigo rebelde portugués, exponiéndose con su sangre y vida a las inundaciones que continuamente han hecho en ellas, sin hacer caso do las ofertas que dicho enemigo les hace cada día, prometiéndoles grandes premios y otras comodidades que han despreciado por ser fieles vasallos de su Majestad, y no contentos de estas finezas, han acudido con grande gusto y diligencia al socorro de la dicha ciudad de las Corrientes, cuando los enemigos rebeldes indios de otras naciones la infestaban guardando con puntualidad las ordenes de los Gobernadores y cabos que las gobernaban, y en esta ciudad de Santa Fe, que está hoy a mi cargo en tiempo del Gobernador Don Francisco de Céspedes, hallándose en grande aprieto con las invasiones y asaltos que cada día hacían los indios circunvecinos llamados Guaicurús, Calchaquis y otras naciones que llaman del Rincón, habiendo primero destruido la ciudad de Concepción del Rio Bermejo, degollando al teniente de ella y a cincuenta españoles y a mucha gente del servicio, y la que se escapo se vio obligada a recogerse a la ciudad de las Corrientes, dejando toda aquella tierra desempatada, conque dichos bárbaros quedaron tan soberbios y orgullosos que comenzaron a infestar a esta ciudad con continuos y repentinos asaltos, robando los ganados, despoblando las estancias, saltando los caminos matando muchos españoles e indios, quitando la comunicación con las demás ciudades de Tucumán, Potosí y Charcas, haciendo daño y despoblando todo el Río Salado, hasta Santiago del Estero, poniendo estas provincias en grande peligro, que el Reino del Perú tuvo mucha carestía con el ganado vacuno, mulas y otras vituallas que de estas provincias del Rio de la Plata y Buenos Aires, en particular de esta ciudad de Santa Fe se solía llevar, por la abundancia que en ella hay de estos géneros, conque se labran las minas de aquel Reino y se aumentaba la Real Hacienda de su Majestad: duró este aprieto por más tiempo de treinta y cinco años, y aunque varias veces se procuró el remedio y castigo, no se consiguió por la dificultad de lo fragoso de la tierra y ferocidad de dichos indios, hasta que el Gobernador Don Mendo de la Cueva y Benavides se movió a ir en persona a ella y convocó a seiscientos soldados guaranís con sus caciques que hacían oficios de capitanes de sus súbditos que les obedecían con grande obediencia con que se les hizo algún castigo en dichos indios rebeldes, pero quedo en pie la dificultad por no haberles castigado a todos aunque prometieron los dichos rebeldes guardar paz, debajo de ella se iban haciendo poderosos, hurtando todos los caballos y con ellos, con mayor orgullo entraron por las provincias y por las estancias haciendo grandes robos y atrocidades, hasta que entro por Gobernador de esta Provincia del Rio de la Plata don Pedro de Baigori Ruis, del Orden de Santiago, que deseoso de reprimir este enemigo y conservar en paz y quietud esta provincia haciendo un castigo ejemplar en él, me eligió por su Teniente General para concluir guerra tan molesta, haciéndome parecer ante sí, y le informase de todo lo necesario como persona que habla seguido más de veinticinco años a esta guerra y conocía a este enemigo, sitio y terruño, bosques y cañadas donde vivían y sus astucias y noticiándose de todo lo que convenía dicho Gobernador me dio el orden que debe guardar en dicha guerra con amplia facultad, dándome las disposiciones e instrucciones y minarlos como a tan gran soldado, ajustando a esta guerra su grande practica y experiencia militar, con lo (nula y con el favor de Dos se concluyó tan felizmente reduciendo a doctrinas gran parte de dichos indios rebeldes degollando a los más culpables y repartiendo algún servicio a los soldados españoles que militaron en guerra tan penosa y de tanto trabajo par espacio de once meses que duro su conclusión: para este efecto fue forzoso y necesario valernos del socorro de dichos indios guaranís, porque sin ello era imposible conseguirse, y así se convocaron de las provincias del Paraná, y Uruguay, de las doctrinas que los Religiosos de la Compañía de Jesús tienen a su cargo, 350 soldados arcabuceros, flecheros, rodeleros y fundibularlos que acudieron con mucha obediencia y prontitud, y con ellos dos religiosos de la dicha Compañía, viviendo los caciques de dichos indios haciendo oficio de capitanes que acudieron a todo cuanto se les ordenaba con obediencia extraordinaria sin reparar en peligros de vidas y trabajos, sin más paga que los pobres despojos que cogían de enemigos tan viles y desnudos, militando a su costa con gran fidelidad, como consta de los testimonios que les di y certificaciones de sus servicios títulos de capitanes y ministros de guerra, y llenaron bien merecido en otra ocasión, en tiempo del dicho Gobernador Don Menda de la Cueva y Benavides, habiéndose revelado los indios Caracas, vinieron de socorros otros 300 indios guaranís de dichas doctrinas, con otros dos padres que siempre les asisten y animan fomentando su obediencia y fidelidad del Rey Nuestro Señor y a los mandados de los Gobernadores que están en su Real nombre con que se ejecutaron empresas tan del servicio de Su Majestad: todo lo dicho so obliga a ley de leal y fiel vasallo del Rey Nuestro Señor Don Felipe Cuarto, el grande que Dios Nuestro Señor guarde y prospere con mayores reinos y señoríos de cuenta a su Majestad y a su Real Consejo de Indias, como lo hago, con celo solo de su real servicio y del bien común de estas provincias y si es necesario lo juro a Dios y a esta cruz que el quitar el oficio y dignidad de los indios caciques de la nación guaraní de estas provincias y Reinos, además de ser total de servicio de S. M. se seguirá total ruina de todas ellas, porque es evidente la alteración que ha de seguir por ser indios de presunción y que remedan mucho al natural español belicosos y de valor, que estiman sus oficios mucho y cacicazgo, y se tendrán por injuriados y afrentados y se pueden temer males que no so puedan después remediar, y siendo somo son fronterizos al rebelde portugués inmediatos a la frontera del Brasil, se debe atender al peligro que hay si dichos Caciques se sintiesen por despreciados, porque estiman mas ellos su pundonor que cuanto hay en el mundo, pues la experiencia ha mostrado que aun siendo servido uno y dos años en otras guerras, padeciendo innumerables trabajos y afanes con un certificado que se les da de su obediencia y amor con que ha servido a su Majestad, quedan muy satisfechos, y gente de este timbre se debe tratar como tales y guardárseles su nobleza y preminencia, para conservarles en su lealtad y obediencia y no darles ocasión de sentimientos: Y juntamente certifico que estos intentos y voz que de nuevo ,se ha levantado de que no hay caciques en dicha provincia del Paraná. Uruguay, Itatis, y demás dichas naciones guaranís, no puede ser de personas prácticas y entendidas en materia de guerra ni que tienen noticia ni experiencia de dicha nación, ni de estas provincias, que a tenerla, juzgaría lo contrario.  También juzgo en cuanto a los tributos que a dichos indios se impusieron, se les guarde la palabra que en nombre de su Majestad si se les ha dado, de que estaban muy contentos, de que no había de pagar más de un peso, como muchas veces me dijeron los caciques que me asistieron en la guerra que a mi cargo tuve, mostrándose agradecidos a la Merced que su Majestad les ha hecho, si esta palabra se les debe guardar a uno haciendo los servicios tan calificados que acostumbran y están haciendo en las concurrencias que se ofrecen y el soldado es digno de premio y no por ahorrar cuatro pesos se ha de exponer la Hacienda Real a gastos mayores irremediables, habiendo costado tantos haberes de su Majestad el fomento de reeducir tantas almas al Evangelio y además que en aquellas provincias no corre plata para pagar dicho tributo, y se puede estorbar la conversión de otros indios que hay y no es fianza bastante fiarse en flores del entendimiento y discursos no pláticas mostrándose celosos del mayor alimento de la Real Hacienda, abriendo la puerta de mayores gastos de la Real Corona, pues no acabo la guerra de Flandes los rigores de los generales, ni gavelas que le impusieron, antes se siguieron gastos mayores a su Majestad, y ansi soy de parecer se conserve lo ganado con los medios que se han conseguido, pues por medio de los caciques se han atraído y so sustentan hoy las doctrinas, pues así lo pide la justicia la razón y buen gobierno; y este es mi parecer, y a esto se mueve solo el servicio de Su Majestad y celo de la conservación y bien común de estas provincias, de que pende que esta nación guaraní se conserve en paz y en quietud, porque la juzgo por la defensa y llave del Reino del Perú por esta parte. En fe de lo cual lo firmo de mi nombre, con testigos y sello, con el sello de mis armas, ante mi, porque no hay Escribano que actúe en esta ciudad, ni jurisdicción de Santa Fe. Hecho en ella a veinte y dos días del mes de Abril de mil seiscientos y cincuenta y ochos a los etc. Y en este papel común, porque no lo hay sellado, de que doy fe, porque en el se despacha —Juan Arias de Saavedra) Testigo Joseph Lopez de Jalarrea — Testigo Francisco de Lerma Polanco. (1)

(1) Levene, Ricardo (advertencia preliminar) Primer Congreso de Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires, Dirección de impresos oficiales, La Plata, 1952– Apéndice Documental,  pp.275:278.

 

Edición: Maximiliano Van Hauvart, estudiante UNMdP.

 

Carlos Van Hauvart

Carlos Alberto Van Hauvart
Es Profesor por la Facultad de Humanidades de la UNMdP, docente regular en la Carrera de Historia de la FH, en las materias de Americana Contemporánea y Didáctica y Practica de la Enseñanza. Miembro del GEL, CeHis, FH, UNMdP. También es Profesor Regular en la materia Historia del Ciclo Básico del Colegio Nacional Dr. Arturo Umberto Illia, Departamento de Ciencias Sociales, UNMdP.

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