Junta de guerra celebrada en Buenos Aires el 4 y 6 de marzo de 1779 para considerar el plan de fortificación de la frontera presentado por el maestre de campo Manuel de Pinazo.

4-6 de marzo de 1779]

 [Junta de guerra celebrada en Buenos Aires el 4 y 6 de marzo de 1779 para considerar el plan de fortificación de la frontera presentado por el maestre de campo Manuel de Pinazo]

En la Ciudad de la Santísima trinidad Puerto de Santa María de Buenos Ayres a cuatro días del mes de Marzo De 1779. A consecuencia de la orn del Excelentísimo Señor Virrey que nos comunicó el Señor Intendente dl Rey de esta Plaza Don  Diego de Salas, para venir a esta Ciudad, verificado hoy, concurrimos en la morada de dicho Señor Intendente del Rey los abajo firmados, y aviándosenos propuesto el pensamiento del nuevo establecimiento de los seis principales Fuertes, y cinco Fortines más reducidos, que en los intermedios de los primeros se han de poner, expongamos según el conocimiento y experiencia que tenemos de la Campaña, si será más conveniente establecer estos de la parte de acá del Rio Salado dejando este por barrera, o muralla, o en los puestos indicados por el Maestre de Campo Don Manuel de Pinazo de la otra banda De dicho Rio: Somos de sentir se pongan dichos Fuertes principales en los parajes que propone dicho Maestre de Campo, respecto a considerarlos de más utilidad, ventajas, y aparentes [/] por las razones siguientes.

Lo primero seguirse las comodidades de su buena situación, aguas permanentes en las Lagunas de sus inmediaciones, no tan solo para el servicio delas gentes, sino con abundancia para Caballadas, y toda especieé de ganados, con pesca en la mayor parte de ellas, ser tierras fértiles para producir cualesquiera semilla que se siembre, ganarse con muchas ventajas, una gran extensión de terrenos, para todo ganado, Estancias, y Chacras; sirviendo dicho Rio de barrera en caso de seca, para que no se pasen los ganados a la otra banda, y aun cuando lo intenten en busca de las aguas de aquellas Lagunas sirvan las mismas guardias De sujeción, y a que no se extravíen.

Lo segundo: Aun cuando la dificultad que pueda proponerse sea, que cuando dicho Rio Salado este crecido sin vado alguno por las muchas lluvias (que no suceden con frecuencia) y embaraza la comunicación, se vence esta con tener en cada fuerte, o fortín una canoa, o dos según se tenga por conveniente para el pasaje del os avisos a esta Capital, u otra cualesquiera [/] urgente necesidad que pueda concurrir en las Jurisdicciones de aquellas guardias, con atención a que solo en el Partido dela Magdalena cuando las lluvias son con exceso, no es vadeable, por el grande acopio do aguas que allí se juntan pero en las demás partes del Rio, es todo vadeable reacia que nos parece desvanece cualesquiera reparo en este particular.

Lo tercero: De ponerse Dichas guardias dela parte De acá del Rio salado se siguen graves inconvenientes por causa de no tener aguas permanentes de Lagunas, para la subsistencia de las Caballadas y ganados, pues aun que se hagan pozos, será solo para el servicio de los Pobladores,

y no para el abasto de la cuadrúpeda, con consideración también a perder muchísimo terreno, y no aprovecharse este para los fines indicados de Estancias, y Chacras que Desde luego se pueden fomentar con mucha utilidad, estableciéndose los Dichos fuertes a la otra banda Del Rio como va expresado, con otra muy poderosa reflexión que no es la de menor entidad, que de ponerse de la parte de acá, quedan las Islas de leña descubiertas a disposición de los Infieles (/) expuestos los cortadores que van a faenar, a ser sorprendidos, con riesgo de sus vidas, que no acaecerá colocados dichos Fuertes del otro lado como esta dicho.

El paraje de las Barrancas donde se dice puede establecerse la guardia del Zanjon, no hallamos por ningún modo conveniente  se situé en dicho paraje, porque este sitio se compone en muchas de sus partes de bañados, como lo hemos visto particularmente don Clemente López, don Isidro Barragan, don Juan, y don Francisco Mier, prácticos, y vecinos a estos terrenos; debiendo añadir que de ponerse en dichas Barrancas la expresada Del Zanjon, queda á la retaguardia del Rio, fuera de la línea, e imperfecto el cordón que se intenta hacer, y por consiguiente colocados los demás Fuertes dela otra banda, no es posible en las crecientes del Río poderse socorrer mutuamente con las demás guardias, ni las partidas exploradoras de comunicación hacerlo unas con otras sino con grande incomodidad en correr el campo, siendo por conclusión nuestro sentir que dicha guardia del Zanjon se establezca en la Laguna de Laraza altos De Troncoso, (/) terreno bueno, dominante, con descubrimiento de mucha campaña, quedando las Islas a la inmediación de su izquierda, y cubiertas en la mayor parte, para la libertad delos leñateros, y aun con mucha facilidad proveerse la misma guardia, y sus inmediaciones, con todas las inmediatas hasta el Arroyo de las Flores.

La guardia que hoy está en la orquesta de Rojas somos de sentir se adelante a las Lagunas del mismo nombre sobre la Cerrillada, sitio muy útil, y de comodidad, ofreciendo dichas Lagunas, y sus cercanías abundantes pastos, y aguas permanentes, con ventaja de ser sitio que descubre la Mar Chiquita, los Manantiales de Piñero, y mucha campaña, con la de ser también terreno fértil para sementeras, lo que no sucede en los Manantiales de Piñero como se nos ha indicado, pues este sitio se compone de Cerrillos, Cañadas, y Saladillos, con la poderosa razón que aviándose de construir el fortín en el sitio que llaman el Chañar intermedio de Melinque, que media entre dichas Lagunas De Rojas, es indispensable que las Partidas que salgan a su frente De ocho a diez leguas al (/) reconocimiento y comunicación de unas con otras, han de dejar por precisión a su retaguardia los dichos manantiales de Piñero de seis a ocho leguas, y juntamente no se beneficiara la línea recta del cordón que se pretende hacer como objeto ventajoso á tan útil disposición.

Los Fortines que so han de poner entre los Fuertes principales como demarca el Maestre de campo don Manuel Pinazo consideramos ser muy precisos, y útiles a la mayor seguridad de toda la frontera, pues colocados estos en los intermedios de los grandes Fuertes, cumpliendo con su obligación unos, y otros a recorrer el campo con Partidas proporcionadas de ocho a diez leguas de distancia al frente, es meramente imposible puedan los enemigos introducirse ni hacer daño, y en caso que lo intenten no pueden dejar de ser sentidos respecto a quedar todos en línea recta de este a Oeste, y por consiguiente formando el cordón de sujeción.

Que se haga una Expedición al mismo tipo que se salga al nuevo establecimiento de Fuertes, de quinientos á seiscientos hombres de Milicias de la Campaña, abrigados De la [/] tropa veterana que se tenga por conveniente señalar, como propone el Maestre de Campo, la consideramos muy al propósito, y servirla De contener a los Infieles, y aun castigarlos en caso de encontrarlos, o que intentasen hostilizar e impedir los trabajos del nuevo establecimiento, pero a esto se nos ofrece proponer (no

obstante la consideración que dejarnos dicha) que en el día se hallan las Caballadas muy atrasadas, y más lo estarán en adelante con la próxima estación que va a entrar del Invierno con las noches largas que irán creciendo hasta la retirada de dicha expedición, que a lo mejor por muy breve que sea á de pasar Del mediado próximo mes De Mayo, en que se experimentaran algunos fríos e incomodidades, seria visible De estar las tropas al desamparo sin ningún abrigo de tiendas ni Leña por lo que nos parece que por ahora se suspenda dicha expedición, dejando esta hasta la Primavera mes de Septiembre próximo venidero, tpo oportuno para salir a Campaña, unidas a la que esta Provincia haga, las demás otras Provincias del Tucumán, Córdova, Mendoza, San Luis (/) y el Sauze mandadas por sus Maestres De Campo, cuyas anticipadas providencias se pueden disponer con tipo, con la ventaja que para dicha Primavera se recobraran las Caballadas, y se conseguirá el castigo de los enemigos, y entretanto somos de parecer se refuercen y aumenten a cada Fuerte principal el número de guarnición a más de la pagada de Dotación, y veterana, con cincuenta hombres á ración y sin sueldo con objeto a que cada Fuerte tenga siempre a su frente una crecida Partida que reconozca el Campo para la seguridad delos trabajadores.

En caso de hallarse por conveniente este último pensamiento considerarnos muy preciso (sin pérdida de tiempo por lo avanzado de la estación) se nombren los Oficiales do Detectan de los seis principales Fuertes, y se recluten los soldados voluntarios De ella, señalando el día en que deben juntarse en las guardias que hoy existen, para desde allí marchar a los nuevos establecimientos, escoltando los efectos necesarios para su construcción, como así mismo los supernumerarios soldados De (/) Milicias que nombrará el Maestre de Campo para sostener los trabajos, y recorrer la campaña según esta propuesto.

Igualmente so nombraran los cincuenta hombres de tropa veterana para cada Fuerte principal, con sus correspondientes Oficiales con objeto a la defensa, y abrigo delas Milicias de campaña, y dichos trabajadores.

Lo mismo nos parece se haga aun guando se tenga por conveniente la expedición, la entrada a las Indios infieles, cuyo número de tropas De Milicias, y paraje donde se van unirse, señalará el Maestre de Campo según su Detall que forme.

Las Maderas, Útiles, Armamentos, Municiones víveres, y guante se conceptuó necesario para esta nueva plantificación consideramos se haga su acopio, y apronto con la mayor brevedad, aprovechando en guante se pueda el corto tiempo bueno, y a propósito que resta del Otoño para sus trasportes, y conducción a los sitios señalados.

La tropa De Milicias supernumeraria que se nombre por el Maestre de Campo [/] á ración, y sin sueldo unida a la de Dotación de los Fuertes principales, en caso de no verificarse la dicha expedición, deberá permanecer hasta la conclusión dolos Fuertes, Corrales, y demás obras que se hagan, con la mira do ponerse a cubierto, y en defensa delos enemigos.

Nos parece traer a consideración el nuevo establecimiento de un Fuerte principal, que debe colocarse en el paraje que llaman las tunas jurisdicción De Córdoba, y en el intermedio al De Melinque un Fortín con igualdad á los demás que se tienen propuesto; cuya guarnición á de constar de mayor numero a las proyectadas de la otra venda de dicho río Salado a causa de ser este sitio el más desamparado y expuesto a los insultos de las Indios enemigos donde logran sus robos, y venganza en las vidas de los viajeros, y transeúntes a las Provincias De arriba, y de esta que sin conocimiento, á por ahorrar camino transitan por dicho paraje, quedando el Fuerte De Melinque con esta disposición abrigado, y por consiguiente las familias que hoy tiene, la Línea, y cordón formado con la seguridad que se desea.

[/1 Este es nuestro sentir según comprehendemos por el conocimiento, y practica que tenemos dela Campaña, y las varias veces que la hemos corrido, salvo mejor dictamen, dejando este al arbitrio, y prudente reflexión Del Exmo Señor Virrey para que disponga lo que fuere de su agrado, y tenga por conveniente á este tan plausible objeto, beneficio público de la Provincia, su Comercio, e internación a las De arriba con seguridad de sus vidas, y haciendas no dudando que para la conduelen de todo lo necesario a esta obra, concurrirán los Partidos, y su vecindario á contribuir con cuanto puedan según sus posibles por redundar en beneficio común, confiados a que este ilustre Cabildo ayudara a quanto sea de su alivio  y adelantamiento.

El Sargento mayor del partido De los Arroyos don Martín Benites dixo: Que una vez que se pone la guardia del Fuerte principal en las Cerrilladas de las Lagunas de Rojas á su frente, y el Fortín a dos leguas Del Chañar para dentro sin perder la formalidad del Cordón, se conforma en todo [/] lo damas con lo expuesto por estos señores.

Clemente López

Martin Benítez

Juan Antonio Hernz

Ysidro Barragán

Francisco de Mier

Diego Trillo

Joseph Vague

Juan de Mier

Como teniente Del Rey De esta Plaza presencie, y asistí á los puntos que expresa esta Junta que se cerró con asistencia Del Maestre De Campo don Mariano Pinazo

Diego de Salas Manuel de Pinazo (1)

 

Cita:

(1) Levene, Ricardo (advertencia), Primer congreso de Historia de lo Pueblos, Caítulo V,Apéndice Documental, Direcciónes de impresiones oficiales, La Plata, 1952, pp.56:59

Carlos Van Hauvart

Carlos Alberto Van Hauvart Es Profesor por la Facultad de Humanidades de la UNMdP, docente regular en la Carrera de Historia de la FH, en las materias de Americana Contemporánea y Didáctica y Practica de la Enseñanza. Miembro del GEL, CeHis, FH, UNMdP. También es Profesor Regular en la materia Historia del Ciclo Básico del Colegio Nacional Dr. Arturo Umberto Illia, Departamento de Ciencias Sociales, UNMdP.

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