La diplomacia del regalo, la llave de negociación. Cita de Texto de la paz de Montreal 1701

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  Fuentes para el estudio de la colonización de Francia en Canadá

Cita de texto Nro.: 4

Introducción:

por Diana A. Duart CEHis-FH-UNMdP y Laura Cabrejas CEHis-UNMdP.

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Hace exactamente hace treinta años Carlos Mayo  nos explicaba el proceso de expansión colonial de Francia,  la cual  él la denominaba como  precaria. La tensión entre el proceso factorial ligado al comercio de pieles o peletero con la intención de colonización, planteado por el estado francés, era el primer punto de análisis.

El comercio de pieles nace junto con el interés en los bancos de pesca que había en la región de Terranova. Como él decía los intereses pesqueros generaron el primer asentamiento al que se sumó el comercio peletero.

La ocupación de Francia se realizó con el fuerte peletero, factorías en las cuales se compraban las pieles a los habitantes originarios,   otros realizaban la caza de animales y esto  fue modificando la frontera, a medida que se incrementaba la demanda de pieles los franceses avanzaban hacia el interior. Otro tipo de ocupación fue el realizado por las Misiones tanto de los Jesuitas como de Recoletos en su misión de evangelizar, el peso de la tarea realizada por estas órdenes religiosas es innegable en el proceso de ocupación del territorio de Nueva Francia en el siglo XVII.

En 1663 Colbert  y Luis XIV comienzan un cambio radical en el proceso de colonización. El estado se hace presente con una administración centralista, fuertemente burocrática, con gobernador, intendentes, obispados y un sistema de administración de justicia.

Hoy en Aportes ponemos a disposición de nuestros lectores una traducción a modo de Cita de Texto, correspondiente a la obra de  Gilles Havard, “The great peace of Montreal of 1701” (1). En ella se podra percibir como los europeos tratan de realizar alianzas diplomáticas con los hurones y las naciones de los grandes lagos entre otros, esa diplomacia fue realizada sigiendo las costumbres de los “nativos” bajo la práctica de los regalos, los europeos entendieron estas circunstancias y decidieron no imponer sus criterios de alianzas como nos afirma el autor “.. pero está claro que los europeos se ajustaron al concepto de las alianzas y los mecanismos de protocolo de los pueblos nativos, y se adecuaran a rituales que a menudo eran completamente ajenos a sus costumbres…” (2). Esperamo que esta cita de  texto traduciada pueda ser utilizada en el aula, y finalmente con estas ideas comparar los procesos de colonización que los estados europeos formularon para las distintas experiencias, como Castellana, Inglesa, Francesa, Holandesa entre los siglos XV y XIX.

 

Las llaves de negociación en la Diplomacia con lo Amerindios

El proceso de invasión europea que condujo a la agitación de América desde 1490  implica mucho más que la conquista de las sociedades nativas, la ruptura de su estructura, y su explotación. Cualquier encuentro violento entre civilizaciones que son distintas, da lugar a transferencias culturales en ambos sentidos.

Esto fue cierto en el noreste de Norte América, donde los primeros euroamericanos hicieron una necesaria adaptación a las realidades indígenas más allá de los límites de la aculturación. La diplomacia nativa es un aspecto clave en este ajuste cultural de los colonizadores de América del norte.

Esto no significa que los Euro-Americanos no aportaran nuevos elementos y  modificaran algunos aspectos de la diplomacia de los nativos, o que los amerindios y los europeos siempre compartieron el mismo concepto y la misma interpretación de los rituales diplomáticos que formalizaron sus relaciones políticas y económicas; pero está claro que los europeos se ajustaron al concepto de las alianzas y los mecanismos de protocolo de los pueblos nativos, y se adecuaran a rituales que a menudo eran completamente ajenos a sus costumbres.

THE FOUNDATIONS OF ALLIANCE

El carácter distintivo del contacto entre  europeos y nativos en el noreste de Norte América en los siglos XVII y XVIII se encuentra en el establecimiento de alianzas de larga data — en contraste con las alianzas de breve duración de la conquista española — entre las naciones nativas y las colonias, las alianzas cruzaron las fronteras de la etnicidad y cultura.

Estas alianzas europeas-amerindias fueron influenciadas por las rivalidades de las potencias coloniales y por la existencia de antagonismos entre las naciones nativas.  Cada una de las partes utilizó estas divisiones para mejorar sus intereses económicos y políticos, al menos para los pueblos nativos, para manejarlas lo mejor posible.

A finales del siglo XVII, la situación geopolítica en el noreste de América del Norte fue estructurada en dos grandes sistemas de alianzas.  El primer sistema de alianza que Francia realizó, estuvo centrado alrededor de los pueblos de los Huron-Petuns, Odawas, Potawatomis y Ojibwas e incluyó a la mayoría de las naciones de los grandes lagos; la otra alianza, la Cadena del Pacto, fue organizada por la Confederación Iroquesa y la colonia de Nueva York.

Las bases de estas redes de alianzas con los nativos fue el comercio. En el siglo XVIII un orador  Iroques explicó “comercio y paz son solo una cosa”. Iniciado el siglo XVII, el comercio de pieles fue la base para los tratados de amistad, pactos políticos y militares, porque no  había paz sin comercio y no  podría existir ninguna alianza sin relaciones económicas.

Los europeos tenían que adaptarse gradualmente a esas tradiciones del mundo nativo con el fin de mantener su credibilidad como socios diplomáticos,  y así la adaptación por parte de los blancos era inevitable.

Alrededor de 1700, las autoridades de Nueva Francia vivieron en el miedo constante que sus aliados en las Pays d’en Haut comerciaran con los ingleses de Albany, que tenían la ventaja de un mercado más atractivo; esto habría significado no sólo la pérdida de sus socios económicos, sino también la desintegración de su alianza política y militar,  “ya que el comercio es la obligación más fuerte en las  alianzas de amistad”. (párrafo)

Los pueblos nativos eran hasta cierto punto capaces de ajustarse al espíritu competitivo de los europeos para explotar la competitividad en el comercio intercolonial, usando el arma del chantaje para obtener mercancía y pagarla con menos pieles.

Pero más allá de los precios y la negociación de las mercaderías, también los europeos llegaron a aceptar la práctica  de hacer regalos como base de las relaciones sociales; en un contexto de rivalidad y sospechas, fue a través del intercambio de mercancías y personas que se forjó  un espíritu de mutua generosidad y ayudó a la confianza que se estableció entre los socios.

Esta filosofía nativa se expresó, en las relaciones políticas y económicas dentro de las alianzas, en términos de la importancia de los regalos que se intercambiaban. Los colonizadores debían respetar esta obligación para demostrar su agradecimiento a sus anfitriones nativos; al mismo tiempo, era indispensable para inducir a sus aliados nativos para que actuaran a favor de sus intereses.

Al dar regalos a los amerindios, el poder colonial estaba tratando de colocarlos en la posición de  deudores y convertirlo en una cuestión de honor para que ellos tuvieran que pagar sus deudas. En 1692 el gobernador Frontenac, hablando de la guerra de las naciones de los Grandes Lagos contra los iroqueses, le señaló al Ministro de Marina, “todos estos movimientos son sólo el efecto de los regalos que se les dieron, porque usted no creería, la impresión que genera en sus mentes”.

Los regalos también consolidaron alianzas; alimentó el ritual del comercio y la conferencia diplomática, y ayudaron a mantener los pactos de amistad.; el Gobernador Louis-Hector de Calliere y el Intendente Jean Bochart de Champigny fueron muy claros sobre este punto.

Ellos le comentaron a la corte francesa en 1699: “sería lamentable… no darle ningún regalo más a los salvajes que están aliados principalmente con los jefes en los asuntos de importancia, esto es a causa de nuestra de generosidad, aunque muy limitadas, son los signos más tangibles de que uno les puede dar la protección del rey y de nuestra alianza con ellos. Consideran que su interrupción como un desprecio formal contra sus personas.”

El regalo fue una parte fundamental de la cultura nativa, pero cuando los euroamericanos les dieron regalos a los amerindios, los consideraban un instrumento diplomático de pago por los servicios militares. En 1701 Luis XIV escribió a las autoridades de la ciudad de Quebec:

Su Majestad se complace en señalar  con respecto a estos regalos que han recibido  los salvajes y les ha informado que los oficiales que se presentan en nombre de su majestad,… encuentra bien que vean que estos salvajes se dan cuenta que son efectos de su generosidad… Su majestad les pide sólo continuar con la fidelidad que le  deben a su persona y a los franceses, pero si sus costumbres son tales que sería un insulto para  a ellos  rechazar su amistad en este caso su intención es que estos se lleven sus regalos a sus tiendas

Los regalos reflejan un modelo europeo – el patrono y sus familiares a cargo, el señor y sus vasallos, el padre y sus hijos -pero también eran un medio para que las autoridades coloniales mantuvieran  sus alianzas militares, independientemente de las dificultades en materia de comercio. Los franceses, cuyo mercado era a veces saturado, no siempre fueron capaces de vender todas las pieles de los amerindios les traían.

Para conservar su amistad, les dieron regalos, que compensaron la falta de comercio. El estado francés, cuyo deseo de expansión imperial se extendió a toda América del Norte dio prioridad de esta manera a política sobre la economía.

Así, esta práctica del regalo a las naciones aborígenes  se convirtió en parte de la estructura de la diplomacia europea en América del Norte, que sirvió como medio de preservar alianzas esenciales. Los presupuestos de las colonias sentían los efectos de estas obligaciones. Cada año las potencias coloniales tenían planes sobre alcance de los regalos para las Naciones (y especialmente los jefes) que fueron aliados con ellos, y cada año  recordaban sobre la necesidad de estos obsequios. Por último, según la costumbre nativa, para que siguieran siendo viable, las alianzas se reafirmaban  a través de frecuentes conferencias.  Así, los europeos  dependían de la cultura indígena de la negociación y el tratado con el fin de concluir y mantener sus pactos de amistad. (3)

 

La siguiente traducción del texto en ingles está realizada en torno al uso de la Historia Escolar, se han dejado de lado ciertas precisiones debido a la complejidad del texto, (eliminando las citas aclaratorias del editor.) como las puntuaciones.

Traducción: Carlos Van Hauvart, Diana A. Duart.

Citas:

(1) Havard, Gilles, The Great Peace of Montreal of 1701, McGill Queen`s, Canada, 2001, pag.308

(2) Havard, Giles, ob.cit p.16

(3) Havard, Giles, ob.cit.pp.14:18

 

 

Carlos Van Hauvart

Carlos Alberto Van Hauvart
Es Profesor por la Facultad de Humanidades de la UNMdP, docente regular en la Carrera de Historia de la FH, en las materias de Americana Contemporánea y Didáctica y Practica de la Enseñanza. Miembro del GEL, CeHis, FH, UNMdP. También es Profesor Regular en la materia Historia del Ciclo Básico del Colegio Nacional Dr. Arturo Umberto Illia, Departamento de Ciencias Sociales, UNMdP.

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