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CAPÍTULO 9: La Comisión Nacional del Antártico: organizar la soberanía
Hola a todos y todas, les damos la bienvenida a Historias de la Antártida, una propuesta de Aportes de la Historia. Mi nombre es Tamara Culleton y los invito a seguir recorriendo nuestra historia al sur del sur.
En los capítulos anteriores vimos cómo, hacia fines de la década de 1930, la Antártida dejó de ser un espacio periférico para convertirse en un territorio atravesado por disputas. Frente a ese escenario, Argentina se enfrentó a una pregunta central: cómo sostener su presencia antártica de manera organizada, permanente y con proyección en el tiempo. La respuesta a ese desafío fue la creación de la Comisión Nacional del Antártico.
El origen de esta institución se vincula directamente con el contexto internacional de la época. En junio de 1938, el gobierno de Noruega invitó a la República Argentina a participar de la Exposición Polar Internacional y del Congreso de Exploradores Árticos que debían realizarse en Bergen en 1940. Más allá de la invitación en sí, ese llamado dejó al descubierto la necesidad de contar con una política antártica más sistemática, acorde a la importancia que la región comenzaba a adquirir en el escenario mundial.
Como respuesta, mediante el Decreto Nº 35.821 del 15 de julio de 1939, el Poder Ejecutivo Nacional creó una Comisión Provisional, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, encargada de proyectar la concurrencia argentina a ese evento y de analizar de manera integral la cuestión antártica.
Esta Comisión Provisional estuvo integrada por funcionarios de distintas áreas del Estado. Fue presidida por el doctor Isidoro Ruiz Moreno, consejero legal del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. La integraron además el capitán de navío Francisco J. Clariza, en representación del Ministerio de Marina, y el ingeniero Alfredo G. Galmarini, como representante del Ministerio de Agricultura de la Nación. La secretaría quedó a cargo del jefe de la Oficina de Uniones Internacionales de la Cancillería.
El trabajo de esta Comisión fue decisivo. En su informe final quedó expresada con claridad la necesidad de que la Argentina contara con un organismo específico, de carácter permanente y representación nacional, capaz de asesorar al Poder Ejecutivo en todos los asuntos vinculados a la Antártida.
La Exposición Polar Internacional y el Congreso de Bergen finalmente no pudieron realizarse debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, lejos de interrumpir el proceso iniciado, el nuevo escenario internacional reforzó el valor estratégico de la región antártica. Atendiendo a las conclusiones del informe elaborado por la Comisión Provisional, el Poder Ejecutivo Nacional dictó el Decreto Nº 61.852, el 30 de abril de 1940, mediante el cual se creó formalmente la Comisión Nacional del Antártico, con carácter permanente y bajo la órbita del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.
La Comisión quedó integrada por los mismos funcionarios que habían conformado la etapa provisional, esto aseguró continuidad en los diagnósticos y en la orientación de la política antártica. A partir de ese momento, la Antártida dejó de ser un asunto tratado de manera fragmentaria y pasó a ocupar un lugar definido dentro de la estructura del Estado argentino.
Desde su creación, la Comisión Nacional del Antártico asumió funciones concretas. En mayo de 1940 elevó a la Cancillería un informe general sobre los aspectos científicos, geográficos, políticos y jurídicos vinculados a la región, con el objetivo de afirmar los derechos argentinos en el continente blanco.
Durante los años siguientes, la Comisión debió intervenir frente a situaciones sensibles, como el decreto chileno de noviembre de 1940 que proclamaba soberanía sobre territorios antárticos superpuestos con el sector argentino. En ese contexto, desempeñó un rol activo en la coordinación diplomática entre ambos países, participando en reuniones bilaterales y en la construcción de entendimientos que reconocían los derechos mutuos en la región conocida como Antártida Sudamericana.
Al mismo tiempo, la Comisión impulsó y acompañó la preparación de viajes de exploración antártica, como los realizados por el transporte ARA 1° de Mayo durante los veranos de 1942 y 1943. Estas expediciones no sólo tuvieron un valor científico, sino que constituyeron actos concretos de presencia y reafirmación soberana en un contexto internacional marcado por la competencia y la superposición de intereses.
Si bien la acción de la Comisión se vio limitada hacia mediados de la década de 1940 por las condiciones impuestas por la guerra y por los cambios en el escenario político internacional, su creación marcó un punto de inflexión. Por primera vez, la política antártica argentina contó con una estructura institucional permanente, capaz de articular ciencia, diplomacia y presencia efectiva.
A partir de ese momento, la Antártida dejó de pensarse únicamente como un espacio de reacción frente al conflicto y comenzó a ser concebida como un proyecto organizado del Estado argentino. Ahora bien, si la Comisión Nacional del Antártico permitió ordenar y proyectar esa política, la pregunta que se abre es inevitable: ¿cómo se tradujo esta estructura institucional en una presencia concreta y permanente en el territorio antártico?
Esa pregunta nos lleva directamente al próximo capítulo, donde vamos a abordar el gran salto polar argentino, momento en que la Argentina pasó de planificar la Antártida a ocuparla de manera sistemática.
Los y las esperamos para seguir conociendo nuestra historia al sur del sur.
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Inglés
CHAPTER 9: The National Antarctic Commission: Organizing Sovereignty
Hello everyone, welcome to Stories of Antarctica, a project by Aportes de la Historia. My name is Tamara Culleton, and I invite you to continue exploring our history south of the south.
In previous chapters, we saw how, by the late 1930s, Antarctica ceased to be a peripheral space and became a territory marked by disputes. Faced with this scenario, Argentina confronted a central question: how could it sustain its Antarctic presence in an organized, permanent way and with long-term projection? The answer to that challenge was the creation of the National Antarctic Commission.
The origin of this institution is directly linked to the international context of the time. In June 1938, the government of Norway invited the Argentine Republic to participate in the International Polar Exhibition and the Congress of Arctic Explorers, which were to be held in Bergen in 1940. Beyond the invitation itself, this call highlighted the need for a more systematic Antarctic policy, one that reflected the growing importance the region was beginning to acquire on the world stage.
In response, through Decree No. 35,821 of July 15, 1939, the National Executive Branch created a Provisional Commission under the Ministry of Foreign Affairs and Worship. Its task was to plan Argentina’s participation in the event and to comprehensively analyze Antarctic affairs.
This Provisional Commission was composed of officials from different areas of the State. It was chaired by Dr. Isidoro Ruiz Moreno, legal adviser to the Ministry of Foreign Affairs and Worship. It also included Navy Captain Francisco J. Clariza, representing the Ministry of the Navy, and Engineer Alfredo G. Galmarini, representing the Ministry of Agriculture. The secretary was the head of the Office of International Unions within the Foreign Ministry.
The work of this Commission proved decisive. Its final report clearly expressed the need for Argentina to establish a specific, permanent body with national representation, capable of advising the Executive Branch on all matters related to Antarctica.
The International Polar Exhibition and the Bergen Congress ultimately could not take place due to the outbreak of the Second World War. However, rather than interrupting the process that had begun, the new international scenario reinforced the strategic value of the Antarctic region. Taking into account the conclusions of the report prepared by the Provisional Commission, the National Executive Branch issued Decree No. 61,852 on April 30, 1940, formally creating the National Antarctic Commission as a permanent body under the authority of the Ministry of Foreign Affairs and Worship.
The Commission was composed of the same officials who had served during the provisional stage, ensuring continuity in both the assessments and the direction of Antarctic policy. From that point on, Antarctica ceased to be an issue handled in a fragmented manner and instead occupied a defined place within the structure of the Argentine State.
From its creation, the National Antarctic Commission assumed concrete responsibilities. In May 1940, it submitted a general report to the Foreign Ministry on the scientific, geographic, political, and legal aspects related to the region, with the aim of affirming Argentina’s rights in the white continent.
During the following years, the Commission had to intervene in sensitive situations, such as the Chilean decree of November 1940 that proclaimed sovereignty over Antarctic territories overlapping with the Argentine sector. In this context, it played an active role in diplomatic coordination between the two countries, participating in bilateral meetings and in the development of understandings that recognized their mutual rights in the region known as South American Antarctica.
At the same time, the Commission promoted and supported the preparation of Antarctic exploration voyages, such as those carried out by the transport vessel ARA 1° de Mayo during the summers of 1942 and 1943. These expeditions not only had scientific value but also constituted concrete acts of presence and reaffirmation of sovereignty in an international context marked by competition and overlapping interests.
Although the Commission’s activities became more limited by the mid-1940s due to the conditions imposed by the war and changes in the international political landscape, its creation marked a turning point. For the first time, Argentine Antarctic policy had a permanent institutional structure capable of integrating science, diplomacy, and effective presence.
From that moment on, Antarctica ceased to be viewed solely as a space requiring reactions to conflict and began to be conceived as an organized project of the Argentine State. However, if the National Antarctic Commission made it possible to organize and project that policy, an inevitable question arises: how was this institutional structure translated into a concrete and permanent presence in Antarctic territory?
That question leads us directly to the next chapter, where we will discuss the great Argentine polar leap, the moment when Argentina moved from planning Antarctica to occupying it in a systematic manner.
We look forward to having you join us as we continue discovering our history south of the south.
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Portugués
CAPÍTULO 9: A Comissão Nacional da Antártida: organizar a soberania
Olá a todos e todas, damos-vos as boas-vindas a Histórias da Antártida, uma proposta de Aportes de la Historia. O meu nome é Tamara Culleton e convido-vos a continuar a percorrer a nossa história a sul do sul.
Nos capítulos anteriores vimos como, no final da década de 1930, a Antártida deixou de ser um espaço periférico para se tornar um território atravessado por disputas. Perante esse cenário, a Argentina confrontou-se com uma questão central: como sustentar a sua presença antártica de forma organizada, permanente e com projeção no tempo. A resposta a esse desafio foi a criação da Comissão Nacional da Antártida.
A origem desta instituição está diretamente ligada ao contexto internacional da época. Em junho de 1938, o governo da Noruega convidou a República Argentina a participar na Exposição Polar Internacional e no Congresso de Exploradores Árticos que deveriam realizar-se em Bergen, em 1940. Para além do convite em si, esse apelo revelou a necessidade de dispor de uma política antártica mais sistemática, compatível com a importância que a egião começava a adquirir no cenário mundial.
Como resposta, através do Decreto n.º 35.821, de 15 de julho de 1939, o Poder Executivo Nacional criou uma Comissão Provisória, dependente do Ministério dos Negócios Estrangeiros e do Culto, encarregada de projetar a participação argentina nesse evento e de analisar de forma abrangente a questão antártica.
Esta Comissão Provisória foi composta por funcionários de diferentes áreas do Estado. Foi presidida pelo doutor Isidoro Ruiz Moreno, conselheiro jurídico do Ministério dos Negócios Estrangeiros e do Culto. Integravam-na também o capitão-de-mar-e-guerra Francisco J. Clariza, em representação do Ministério da Marinha, e o engenheiro Alfredo G. Galmarini, como representante do Ministério da Agricultura da Nação. O secretariado ficou a cargo do chefe da Repartição de Uniões Internacionais da Chancelaria.
O trabalho desta Comissão foi decisivo. No seu relatório final ficou claramente expressa a necessidade de a Argentina dispor de um organismo específico, de caráter permanente e representação nacional, capaz de assessorar o Poder Executivo em todos os assuntos relacionados com a Antártida.
A Exposição Polar Internacional e o Congresso de Bergen acabaram por não se realizar devido ao início da Segunda Guerra Mundial. Contudo, longe de interromper o processo iniciado, o novo cenário internacional reforçou o valor estratégico da região antártica. Atendendo às conclusões do relatório elaborado pela Comissão Provisória, o Poder Executivo Nacional promulgou o Decreto n.º 61.852, em 30 de abril de 1940, através do qual foi formalmente criada a Comissão Nacional da Antártida, com caráter permanente e sob a tutela do Ministério dos Negócios Estrangeiros e do Culto.
A Comissão ficou composta pelos mesmos funcionários que tinham integrado a fase provisória, o que assegurou continuidade nos diagnósticos e na orientação da política antártica. A partir desse momento, a Antártida deixou de ser um assunto tratado de forma fragmentada e passou a ocupar um lugar definido dentro da estrutura do Estado argentino.
Desde a sua criação, a Comissão Nacional da Antártida assumiu funções concretas. Em maio de 1940 apresentou à Chancelaria um relatório geral sobre os aspetos científicos, geográficos, políticos e jurídicos relacionados com a região, com o objetivo de afirmar os direitos argentinos no continente branco.
Durante os anos seguintes, a Comissão teve de intervir perante situações sensíveis, como o decreto chileno de novembro de 1940 que proclamava soberania sobre territórios antárticos sobrepostos ao setor argentino. Nesse contexto, desempenhou um papel ativo na coordenação diplomática entre ambos os países, participando em reuniões bilaterais e na construção de entendimentos que reconheciam os direitos mútuos na região conhecida como Antártida Sul-Americana.
Ao mesmo tempo, a Comissão impulsionou e acompanhou a preparação de viagens de exploração antártica, como as realizadas pelo transporte ARA 1.º de Mayo durante os verões de 1942 e 1943. Estas expedições não tiveram apenas valor científico, mas constituíram também atos concretos de presença e reafirmação soberana num contexto internacional marcado pela concorrência e pela sobreposição de interesses.
Embora a ação da Comissão tenha sido limitada em meados da década de 1940 pelas condições impostas pela guerra e pelas mudanças no cenário político internacional, a sua criação marcou um ponto de viragem. Pela primeira vez, a política antártica argentina passou a contar com uma estrutura institucional permanente, capaz de articular ciência, diplomacia e presença efetiva.
A partir desse momento, a Antártida deixou de ser pensada apenas como um espaço de reação perante o conflito e começou a ser concebida como um projeto organizado do Estado argentino. No entanto, se a Comissão Nacional da Antártida permitiu organizar e projetar essa política, a questão que inevitavelmente se coloca é: como se traduziu esta estrutura institucional numa presença concreta e permanente no território antártico?
Essa pergunta leva-nos diretamente ao próximo capítulo, onde iremos abordar o grande salto polar argentino, momento em que a Argentina passou de planear a Antártida para a ocupar de forma sistemática.
Esperamos por vós para continuarmos a conhecer a nossa história a sul do sul. Não se esqueçam de nos seguir nas redes sociais e de subscrever o canal de YouTube de Aportes de la Historia para conhecerem todas as novidades.
Francés
CHAPITRE 9 : La Commission nationale de l’Antarctique : organiser la souveraineté
Bonjour à toutes et à tous, bienvenue dans Histoires de l’Antarctique, une proposition de Aportes de la Historia. Je m’appelle Tamara Culleton et je vous invite à poursuivre notre parcours à travers notre histoire au sud du Sud.
Dans les chapitres précédents, nous avons vu comment, vers la fin des années 1930, l’Antarctique a cessé d’être un espace périphérique pour devenir un territoire traversé par des différends. Face à cette situation, l’Argentine s’est trouvée confrontée à une question centrale : comment maintenir sa présence antarctique de manière organisée, permanente et tournée vers l’avenir ? La réponse à ce défi fut la création de la Commission nationale de l’Antarctique.
L’origine de cette institution est directement liée au contexte international de l’époque. En juin 1938, le gouvernement norvégien invita la République argentine à participer à l’Exposition polaire internationale et au Congrès des explorateurs arctiques qui devaient se tenir à Bergen en 1940. Au-delà de l’invitation elle-même, cet appel révéla la nécessité de disposer d’une politique antarctique plus systématique, à la hauteur de l’importance croissante que la région commençait à acquérir sur la scène mondiale.
En réponse, par le décret n° 35.821 du 15 juillet 1939, le Pouvoir exécutif national créa une Commission provisoire, dépendant du ministère des Relations extérieures et du Culte, chargée de préparer la participation argentine à cet événement et d’analyser de manière globale la question antarctique.
Cette Commission provisoire était composée de fonctionnaires issus de différents secteurs de l’État. Elle était présidée par le docteur Isidoro Ruiz Moreno, conseiller juridique du ministère des Relations extérieures et du Culte. En faisaient également partie le capitaine de vaisseau Francisco J. Clariza, représentant du ministère de la Marine, ainsi que l’ingénieur Alfredo G. Galmarini, représentant du ministère de l’Agriculture de la Nation. Le secrétariat était assuré par le chef du Bureau des Unions internationales de la Chancellerie.
Le travail de cette Commission fut décisif. Son rapport final exprimait clairement la nécessité pour l’Argentine de disposer d’un organisme spécifique, permanent et à représentation nationale, capable de conseiller le Pouvoir exécutif sur toutes les questions liées à l’Antarctique.
L’Exposition polaire internationale et le Congrès de Bergen ne purent finalement pas avoir lieu en raison du déclenchement de la Seconde Guerre mondiale. Cependant, loin d’interrompre le processus engagé, le nouveau contexte international renforça la valeur stratégique de la région antarctique. Tenant compte des conclusions du rapport élaboré par la Commission provisoire, le Pouvoir exécutif national promulgua le décret n° 61.852 le 30 avril 1940, créant officiellement la Commission nationale de l’Antarctique, à caractère permanent et placée sous l’autorité du ministère des Relations extérieures et du Culte.
La Commission fut composée des mêmes fonctionnaires que ceux qui avaient participé à la phase provisoire, garantissant ainsi la continuité des diagnostics et de l’orientation de la politique antarctique. À partir de ce moment, l’Antarctique cessa d’être une question traitée de manière fragmentaire et occupa une place clairement définie au sein de la structure de l’État argentin.
Dès sa création, la Commission nationale de l’Antarctique assuma des fonctions concrètes. En mai 1940, elle remit à la Chancellerie un rapport général sur les aspects scientifiques, géographiques, politiques et juridiques liés à la région, dans le but d’affirmer les droits argentins sur le continent blanc.
Au cours des années suivantes, la Commission dut intervenir face à des situations sensibles, comme le décret chilien de novembre 1940 proclamant sa souveraineté sur des territoires antarctiques se superposant au secteur argentin. Dans ce contexte, elle joua un rôle actif dans la coordination diplomatique entre les deux pays, participant à des réunions bilatérales et à la construction d’accords reconnaissant les droits mutuels dans la région connue sous le nom d’Antarctique sud-américain.
Parallèlement, la Commission encouragea et accompagna la préparation de voyages d’exploration antarctique, comme ceux réalisés par le navire de transport ARA 1° de Mayo durant les étés de 1942 et 1943. Ces expéditions n’eurent pas seulement une valeur scientifique ; elles constituèrent également des actes concrets de présence et de réaffirmation de la souveraineté dans un contexte international marqué par la concurrence et la superposition des intérêts.
Bien que l’action de la Commission ait été limitée vers le milieu des années 1940 par les conditions imposées par la guerre et les changements du contexte politique international, sa création marqua un tournant. Pour la première fois, la politique antarctique argentine disposait d’une structure institutionnelle permanente, capable d’articuler science, diplomatie et présence effective.
À partir de ce moment, l’Antarctique ne fut plus seulement pensé comme un espace de réaction face au conflit, mais commença à être conçu comme un projet organisé de l’État argentin. Or, si la Commission nationale de l’Antarctique a permis d’ordonner et de projeter cette politique, une question s’impose inévitablement : comment cette structure institutionnelle s’est-elle traduite par une présence concrète et permanente sur le territoire antarctique ?
Cette question nous conduit directement au prochain chapitre, où nous aborderons le grand saut polaire argentin, moment où l’Argentine est passée de la planification de l’Antarctique à son occupation systématique.
Nous vous attendons pour continuer à découvrir notre histoire au sud du Sud. N’oubliez pas de nous suivre sur les réseaux sociaux et de vous abonner à la chaîne YouTube d’Aportes de la Historia pour connaître toutes les nouveautés.
Alemán
KAPITEL 9: Die Nationale Antarktiskommission: die Souveränität organisieren
Hallo zusammen, willkommen zu Geschichten der Antarktis, einem Projekt von Aportes de la Historia. Mein Name ist Tamara Culleton, und ich lade Sie ein, unsere Geschichte im äußersten Süden weiter zu erkunden.
In den vorherigen Kapiteln haben wir gesehen, wie die Antarktis gegen Ende der 1930er Jahre aufhörte, ein peripherer Raum zu sein, und zu einem Gebiet wurde, das von Auseinandersetzungen geprägt war. Angesichts dieses Szenarios stand Argentinien vor einer zentralen Frage: Wie konnte seine antarktische Präsenz organisiert, dauerhaft und langfristig gesichert werden? Die Antwort auf diese Herausforderung war die Gründung der Nationalen Antarktiskommission.
Der Ursprung dieser Institution steht in direktem Zusammenhang mit dem internationalen Kontext jener Zeit. Im Juni 1938 lud die norwegische Regierung die Argentinische Republik zur Teilnahme an der Internationalen Polarausstellung und dem Kongress der Arktisforscher ein, die 1940 in Bergen stattfinden sollten. Über die Einladung selbst hinaus machte dieser Aufruf die Notwendigkeit deutlich, über eine systematischere Antarktispolitik zu verfügen, die der wachsenden Bedeutung der Region auf der Weltbühne entsprach.
Als Reaktion darauf schuf die Nationale Exekutive durch das Dekret Nr. 35.821 vom 15. Juli 1939 eine Provisorische Kommission, die dem Ministerium für Auswärtige Angelegenheiten und Kultus unterstand. Ihre Aufgabe war es, die argentinische Teilnahme an dieser Veranstaltung vorzubereiten und die Antarktisfrage umfassend zu analysieren.
Diese Provisorische Kommission bestand aus Beamten verschiedener staatlicher Bereiche. Den Vorsitz führte Dr. Isidoro Ruiz Moreno, Rechtsberater des Ministeriums für Auswärtige Angelegenheiten und Kultus. Außerdem gehörten ihr Kapitän zur See Francisco J. Clariza als Vertreter des Marineministeriums sowie Ingenieur Alfredo G. Galmarini als Vertreter des Landwirtschaftsministeriums der Nation an. Das Sekretariat wurde vom Leiter des Büros für Internationale Unionen des Außenministeriums übernommen.
Die Arbeit dieser Kommission war von entscheidender Bedeutung. In ihrem Abschlussbericht wurde klar die Notwendigkeit hervorgehoben, dass Argentinien über eine spezifische, dauerhafte Institution mit nationaler Vertretung verfügen sollte, die die Exekutive in allen mit der Antarktis verbundenen Angelegenheiten beraten konnte.
Die Internationale Polarausstellung und der Kongress von Bergen konnten schließlich aufgrund des Ausbruchs des Zweiten Weltkriegs nicht stattfinden. Dennoch verstärkte das neue internationale Szenario, anstatt den begonnenen Prozess zu unterbrechen, den strategischen Wert der antarktischen Region. Unter Berücksichtigung der Schlussfolgerungen des Berichts der Provisorischen Kommission erließ die Nationale Exekutive am 30. April 1940 das Dekret Nr. 61.852, durch das die Nationale Antarktiskommission offiziell als ständige Einrichtung unter dem Ministerium für Auswärtige Angelegenheiten und Kultus gegründet wurde.
Die Kommission setzte sich aus denselben Beamten zusammen, die bereits der provisorischen Phase angehört hatten. Dadurch wurde die Kontinuität der Analysen und der Ausrichtung der Antarktispolitik sichergestellt. Von diesem Zeitpunkt an wurde die Antarktis nicht mehr fragmentarisch behandelt, sondern erhielt einen klar definierten Platz innerhalb der Struktur des argentinischen Staates.
Seit ihrer Gründung übernahm die Nationale Antarktiskommission konkrete Aufgaben. Im Mai 1940 legte sie dem Außenministerium einen allgemeinen Bericht über die wissenschaftlichen, geografischen, politischen und rechtlichen Aspekte der Region vor, mit dem Ziel, die argentinischen Rechte auf dem weißen Kontinent zu bekräftigen.
In den folgenden Jahren musste die Kommission auf sensible Situationen reagieren, wie etwa auf das chilenische Dekret vom November 1940, das die Souveränität über antarktische Gebiete beanspruchte, die sich mit dem argentinischen Sektor überschnitten. In diesem Zusammenhang spielte sie eine aktive Rolle bei der diplomatischen Koordinierung zwischen beiden Ländern, indem sie an bilateralen Treffen teilnahm und zum Aufbau von Verständigungen beitrug, die die gegenseitigen Rechte in der als Südamerikanische Antarktis bekannten Region anerkannten.
Gleichzeitig förderte und begleitete die Kommission die Vorbereitung antarktischer Erkundungsreisen, wie jene, die vom Transporter ARA 1° de Mayo während der Sommer 1942 und 1943 durchgeführt wurden. Diese Expeditionen hatten nicht nur wissenschaftlichen Wert, sondern stellten auch konkrete Akte der Präsenz und der Bekräftigung der Souveränität in einem internationalen Kontext dar, der von Konkurrenz und sich überschneidenden Interessen geprägt war.
Obwohl die Tätigkeit der Kommission Mitte der 1940er Jahre durch die vom Krieg auferlegten Bedingungen und durch Veränderungen auf der internationalen politischen Bühne eingeschränkt wurde, markierte ihre Gründung einen Wendepunkt. Zum ersten Mal verfügte die argentinische Antarktispolitik über eine dauerhafte institutionelle Struktur, die Wissenschaft, Diplomatie und tatsächliche Präsenz miteinander verbinden konnte.
Von diesem Zeitpunkt an wurde die Antarktis nicht mehr ausschließlich als Raum der Reaktion auf Konflikte betrachtet, sondern begann als organisiertes Projekt des argentinischen Staates verstanden zu werden. Wenn die Nationale Antarktiskommission diese Politik ordnen und projizieren konnte, stellt sich nun zwangsläufig die Frage: Wie wurde diese institutionelle Struktur in eine konkrete und dauerhafte Präsenz auf dem antarktischen Territorium umgesetzt?
Diese Frage führt uns direkt zum nächsten Kapitel, in dem wir den großen argentinischen Polarsprung behandeln werden – den Moment, in dem Argentinien von der Planung der Antarktis zu ihrer systematischen Besetzung überging.
Wir freuen uns darauf, gemeinsam mit Ihnen unsere Geschichte im äußersten Süden weiter kennenzulernen.
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Bibliografía:
Comisión Nacional del Antártico (1948) Soberanía Argentina en la Antártida, Buenos Aires, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.
Fontana, Pablo (2018) La Pugna Antártica. El conflicto por el Sexto Continente. Buenos Aires. Ed. Guazuvirá.
Genest, Eugenio (1998) Pujato y la Antártida Argentina en la década del cincuenta. Buenos Aires,H. Senado de la Nación
——————— (2001) Antártida sudamericana, aportes para su comprensión. Buenos Aires, Dirección Nacional del Antártico. Instituto Antártico Argentino. Publicación Nº 28.
Edición:Max Van Hauvart Duart (UMAI-Historia) , Carlos Van Hauvart (UNMdP/FH/Historia/Colegio Nacional Dr. Arturo U. Illia/CeHis/ INHUS)

