Aportes de la Historia

Notas dispersas sobre Historia

La Historia de las Mujeres en la Primer guerra Mundial, las muncioneras y la retaguardia olvidada.

Este contenido puede ser reproducido en todo  y en parte,  transmitido y recuperado por cualquier sistema de información en cualquier forma y medio mediante la cita académica correspondiente, todos los derechos reservados.

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Derecho de propiedad intelectual de Aportes de la Historia 

RL-2024-66246392-APN-DNDA#MJ (SEPTIMA SERIE)

 

 Guión Diana Duart y Max Van Hauvat Duart

Adaptación Carlos Van Hauvart

 

Hola a todos, bienvenidos al ciclo Historias Mínimas, producido por el Grupo Sociedad y Estado para su proyecto Aportes de la Historia, que se emite en su canal de YouTube.

Mi nombre es Diana Duart y este capítulo está pensado para un proceso de enseñanza-aprendizaje, tanto presencial como a distancia y virtual, destinado a los colegios medios de la República Argentina. Por supuesto, también es bienvenido el público al que le interesa la historia.

Hoy vamos a trabajar sobre la participación que las mujeres tuvieron durante la Primera Guerra Mundial. El abordaje lo haremos a partir del capítulo “La Primera guerra Mundial: ¿la era de la mujer o el triunfo de la diferencia sexual? De Francoise Thébaud, en la colección la Historia de la Mujeres, el Siglo XX.

Las mujeres durante el conflicto fueron movilizadas como los hombres. Nuevos oficios nacieron  en esta guerra industrializada. Las más conocidas fueron las municioneras y las enfermeras que, como auxiliares  de los ejércitos, estaban muy cerca de las líneas de combate.

Previo a la guerra muchos hombres denunciaron un proceso de masculinización de las mujeres. Eso demuestra, al menos, como varios de ellos observaban el desempeño de  las mujeres en el trabajo industrial. Lo hacían con una creciente hostilidad que remarcaba y exponía la debilidad de las mujeres para realizar ciertas tareas.

De la misma manera había asombro y en muchos casos admiración hacia las mujeres cuando las veían con vestimenta de trabajo masculino realizando labores industriales.

Al principio y durante la guerra los distintos gobiernos las mostraran con su ropa de fajina realizando las labores, que hasta hacía poco, eran del ámbito exclusivamente masculino. Ellos estaban en el frente, ellas en las fábricas.

Las fábricas de municiones se multiplicaron y estas fueron ocupadas por mujeres. Eran las municioneras que abastecían de obuses de distinto calibre para la artillería como balas para los fusiles, pistolas o revólveres.

La tarea era minuciosa y altamente peligrosa por el ensamblado de las piezas. A esto se sumó una mayor demanda de mano de obra, la cual requería de una alta habilidad para la producción masiva de eso proyectiles.

En el Museo Imperial de la Guerra de Londres, el espacio dedicado a la WWI es importante. Como también lo es para rescatar el trabajo que prestaron las mujeres durante la WW 1, en la muestra las referencias a las municioneras son constantes.

La autora se pregunta  ¿ese contexto lleva a una era de las mujeres o a una crisis de la masculinidad? Los hombres sufrían los horrores del campo de batalla pero las mujeres tenían que sobrevivir sin sus padres, hermanos o esposos.

Otra pregunta clave es si durante este momento tan dramático el antifeminismo y sus explicaciones pierden fuerza al demostrarse que las mujeres poseen aptitudes que se les habían negado, anteriormente, al catalogarlas de “sexo débil”.

Otro interrogante valido, a tener en cuenta, es la representación que tenemos de las mujeres en la literatura de los momentos anteriores a la guerra, durante  y luego de este conflicto bélico.

Ellos viven en el frente y ellas en la retaguardia. ¿Cómo observaban los hombres en el frente de batalla al mundo civil, no solamente a las mujeres? Es una pregunta en la que también la autora trata de buscar respuestas.

Para finalizar rescatamos esta reflexión de la historiadora:

“…Es verdad que, para las mujeres, la guerra constituye una experiencia de libertad y de responsabilidad sin precedentes. Ante todo, por la valorización del trabajo femenino al servicio de la patria y por la apertura de nuevas oportunidades profesionales, nuevas oportunidades en las que,  muchas veces complacer, descubren el manejo de herramientas y técnicas ignoradas. Por la fuerza de la necesidad, la guerra elimina las barreras que separaban trabajos masculinos y trabajos femeninos y cerraban a las mujeres profesiones superiores.

Ahora se multiplican las médicas y abogadas, ingresan a diversas escuelas de ingenieros, las maestras superan a los maestros. El espacio público se llena de mujeres trabajadoras en otros ámbitos, cafés, hostelería, comercio el sistema bancario entre otros.

Las masivas bajas de hombres jóvenes en todos los frentes encuentra a las mujeres ocupando espacios masculinos. Muy pronto comenzaran nuevamente las reivindicaciones de salarios y condiciones de trabajo. Es un mundo que ha cambiado definitivamente.”

Portugués

Olá a todos, sejam bem-vindos à série «Breves Histórias», produzida pelo Grupo Sociedade e Estado para o projeto «Contributos da História», que é exibida no seu canal de YouTube.

O meu nome é Diana Duart, e este episódio foi desenvolvido para um processo de ensino e aprendizagem, tanto presencial como online, dirigido às escolas secundárias da Argentina. É claro que todos os interessados ​​em história também são bem-vindos.

Hoje iremos discutir o papel das mulheres na Primeira Guerra Mundial. Iniciaremos a nossa análise pelo capítulo «A Primeira Guerra Mundial: A Era da Mulher ou o Triunfo da Diferença Sexual?», de Françoise Thébaud, da colectânea *História das Mulheres, o Século XX*.

Durante o conflito, as mulheres foram mobilizadas tal como os homens. Novas profissões surgiram nesta guerra industrializada. As mais conhecidas foram as de carregadoras de munições e enfermeiras que, como auxiliares dos exércitos, estavam muito próximas da linha da frente. Antes da guerra, muitos homens denunciavam um processo de masculinização das mulheres. Isto demonstra, pelo menos, como vários deles observaram o desempenho das mulheres no trabalho industrial. Fizeram-no com crescente hostilidade, enfatizando e expondo a fragilidade das mulheres na execução de determinadas tarefas. Da mesma forma, houve espanto e, em muitos casos, admiração pelas mulheres quando foram vistas a usar roupas de trabalho masculinas e a realizar tarefas industriais. No início e durante a guerra, vários governos exibiram-nas com os seus uniformes militares, desempenhando funções que, até há pouco tempo, eram exclusivamente do domínio feminino. Homens. Estavam na linha da frente, mulheres nas fábricas.

As fábricas de munições multiplicaram-se e passaram a ser geridas por mulheres. Eram as obreiras que forneciam projécteis de artilharia de vários calibres, bem como balas para espingardas, pistolas e revólveres.

A tarefa era meticulosa e extremamente perigosa devido à montagem das peças. A isto acresce uma maior procura de mão de obra, que exigia um elevado nível de habilidade para a produção em massa destes projéteis.

No Imperial War Museum, em Londres, é importante o espaço dedicado à Primeira Guerra Mundial. É também importante destacar o trabalho desenvolvido pelas mulheres durante a Primeira Guerra Mundial; as referências às operárias das fábricas de munições são constantes ao longo da exposição.

A autora questiona: este contexto leva a uma era das mulheres ou a uma crise da masculinidade? Os homens sofreram os horrores do campo de batalha, mas as mulheres tiveram de sobreviver sem os seus pais, irmãos ou maridos.

Outra questão fundamental é se, durante este período dramático, o antifeminismo e as suas explicações perdem força quando se demonstra que as mulheres possuem aptidões que antes lhes eram negadas por serem rotuladas como o “sexo frágil”.

Outra questão válida a considerar é a representação da mulher na literatura do período anterior, durante e posterior à guerra. Os homens viviam na linha da frente e as mulheres na retaguarda. Como é que os homens na linha da frente viam o mundo civil, e não apenas as mulheres? Esta é uma questão a que a autora também procura responder.

Para terminar, destacamos esta reflexão da historiadora:

“…É certo que, para as mulheres, a guerra constitui uma experiência inédita de liberdade e responsabilidade. Acima de tudo, pelo reconhecimento do trabalho feminino ao serviço da nação e pela abertura de novas oportunidades profissionais, novas oportunidades em que, muitas vezes para sua alegria, descobrem o uso de ferramentas e técnicas até então desconhecidas.” Impulsionada pela necessidade, a guerra desmantelou as barreiras que separavam o trabalho masculino do feminino e impediam o acesso das mulheres a profissões mais elevadas.

Agora, o número de médicas e advogadas está a multiplicar-se; estão a ingressar em diversas faculdades de engenharia, e o número de professoras já ultrapassa o de professores. Os espaços públicos estão repletos de mulheres a trabalhar noutros setores: cafés, hotelaria, comércio, sistema bancário, entre outros.

As enormes perdas de jovens homens em todas as frentes fazem com que as mulheres ocupem espaços tradicionalmente masculinos. Muito em breve, recomeçarão as reivindicações por melhores salários e condições de trabalho. É um mundo que mudou definitivamente.

Inglés

Hello everyone, and welcome to the *Historias Mínimas* (Minimal Histories) series, produced by the *Grupo Sociedad y Estado* (Society and State Group) for their project *Aportes de la Historia* (Contributions from History), which is broadcast on their YouTube channel.

My name is Diana Duart, and this episode is designed for use in teaching and learning—whether in-person, remotely, or virtually—within secondary schools in the Argentine Republic. Of course, members of the general public with an interest in history are also very welcome.

Today, we will explore the role that women played during the First World War. Our approach will be based on the chapter «The First World War: The Era of Women or the Triumph of Sexual Difference?» by Françoise Thébaud, from the collection *A History of Women: The Twentieth Century*.

During the conflict, women were mobilized just as men were. New occupations emerged within this industrialized war. The most well-known roles were those of munitions workers and nurses—the latter serving as army auxiliaries, often positioned very close to the combat lines.

Before the war, many men decried what they perceived as a «masculinization» of women. This reveals, at the very least, how some men viewed women’s performance in industrial work—often with growing hostility, emphasizing and highlighting women’s supposed inability to carry out certain tasks.

Conversely, there was also astonishment—and, in many cases, admiration—when women were seen wearing men’s work attire while performing industrial labor.

Throughout the war, various governments showcased women in their work uniforms, engaged in tasks that, until recently, had been considered the exclusive domain of men. While the men were at the front, the women were in the factories.

Munitions factories proliferated, staffed largely by women. These «munitions workers» produced everything from artillery shells of various calibers to bullets for rifles, pistols, and revolvers.

The work was meticulous and highly dangerous, particularly the assembly of the components. Furthermore, the demand for labor intensified, requiring a high level of skill to mass-produce these projectiles.

At the Imperial War Museum in London, the space dedicated to the First World War is significant. It also serves to highlight the contributions made by women during the conflict; indeed, references to munitions workers appear throughout the exhibition.

The author poses the question: did this context lead to an «era of women,» or rather to a crisis of masculinity? Men… …suffered the horrors of the battlefield, while women had to survive without their fathers, brothers, or husbands.

Another key question is whether, during this dramatic period, anti-feminism—and the arguments used to support it—lost ground, as it became clear that women possessed capabilities previously denied to them when they were dismissed as the “weaker sex.”

Another valid point to consider is how women were represented in literature before, during, and after the conflict.

Men lived at the front, while women remained on the home front. How did the men on the battlefield perceive the civilian world—and not just the women within it? This is a question the author also seeks to explore.

To conclude, we highlight this reflection from the historian:

“…It is true that, for women, the war represented an unprecedented experience of freedom and responsibility. This was due, above all, to the new value placed on women’s labor in service to the nation, and to the emergence of professional opportunities—opportunities that often led women to discover their own aptitude for tools and techniques previously unknown to them. Driven by sheer necessity, the war dismantled the barriers that had once separated ‘men’s work’ from ‘women’s work’ and barred women from higher-level professions.

Suddenly, the number of female doctors and lawyers surged; women began enrolling in engineering schools, and female teachers came to outnumber their male counterparts. The public sphere became filled with working women—in cafés, the hospitality industry, commerce, banking, and beyond.

The massive loss of young men across all fronts meant that women stepped into roles previously reserved for men. Before long, demands for better wages and working conditions would begin to emerge. The world had changed, once and for all.”

Francés

Bonjour à tous et bienvenue dans le cycle « Historias Mínimas » (Petites Histoires), produit par le groupe « Sociedad y Estado » dans le cadre de son projet « Aportes de la Historia » (Apports de l’Histoire), diffusé sur sa chaîne YouTube.

Je m’appelle Diana Duart et cet épisode a été conçu pour un processus d’enseignement-apprentissage — qu’il soit en présentiel, à distance ou virtuel — destiné aux établissements d’enseignement secondaire de la République argentine. Bien entendu, le public s’intéressant à l’histoire est également le bienvenu.

Aujourd’hui, nous allons nous pencher sur la participation des femmes durant la Première Guerre mondiale. Nous aborderons ce sujet en nous appuyant sur le chapitre « La Première Guerre mondiale : l’ère de la femme ou le triomphe de la différence des sexes ? », de Françoise Thébaud, issu de l’ouvrage *Histoire des femmes en Occident* (tome V : *Le XXe siècle*).

Durant le conflit, les femmes furent mobilisées au même titre que les hommes. De nouveaux métiers virent le jour dans le cadre de cette guerre industrialisée. Les figures les plus emblématiques furent les « munitionnettes » et les infirmières qui, en tant qu’auxiliaires des armées, se trouvaient au plus près des lignes de front.

Avant même la guerre, de nombreux hommes dénonçaient un processus de « masculinisation » des femmes. Cela témoigne, à tout le moins, de la manière dont certains observaient l’activité des femmes dans le secteur industriel ; ils le faisaient avec une hostilité croissante, soulignant et mettant en exergue, selon eux, l’incapacité des femmes à accomplir certaines tâches.

Parallèlement, on observait de la surprise, voire, dans bien des cas, de l’admiration, à la vue de femmes vêtues de tenues de travail masculines et occupées à des tâches industrielles.

Au début et tout au long de la guerre, les différents gouvernements les ont mises en scène en tenue de travail, accomplissant des tâches qui, peu de temps auparavant, relevaient exclusivement de la sphère masculine. Les hommes étaient au front ; les femmes, dans les usines.

Les usines d’armement se multiplièrent, employant une main-d’œuvre essentiellement féminine. Ces ouvrières — les « munitionnettes » — fournissaient à l’artillerie des obus de divers calibres, ainsi que des munitions pour les fusils, les pistolets et les revolvers.

Le travail, qui impliquait l’assemblage de pièces, était minutieux et extrêmement dangereux. À cela s’ajoutait une demande accrue de main-d’œuvre, exigeant une grande habileté pour assurer la production de masse de ces projectiles.

Au sein de l’Imperial War Museum de Londres, l’espace consacré à la Première Guerre mondiale est vaste. Il permet également de mettre en lumière la contribution des femmes durant ce conflit ; dans l’exposition, les références aux « munitionnettes » sont omniprésentes.

L’auteure pose la question suivante : ce contexte a-t-il ouvert une « ère des femmes » ou a-t-il engendré une crise de la masculinité ? Les hommes… …subissaient les horreurs du champ de bataille, tandis que les femmes devaient survivre sans leurs pères, leurs frères ou leurs époux.

Une autre question clé est de savoir si, durant cette période si dramatique, l’antiféminisme et ses arguments perdent de leur poids, dès lors qu’il est démontré que les femmes possèdent des aptitudes qu’on leur avait auparavant déniées en les qualifiant de « sexe faible ».

Une autre interrogation pertinente, qu’il convient de prendre en compte, concerne la représentation des femmes dans la littérature, tant avant la guerre que pendant et après ce conflit armé.

Les hommes vivent au front, les femmes à l’arrière. Comment les hommes, sur le champ de bataille, percevaient-ils le monde civil — et pas seulement les femmes ? C’est une question à laquelle l’auteure tente également d’apporter des réponses.

Pour conclure, retenons cette réflexion de l’historienne :

« …Il est vrai que, pour les femmes, la guerre constitue une expérience de liberté et de responsabilité sans précédent. Cela tient, avant tout, à la valorisation du travail féminin au service de la patrie et à l’émergence de nouvelles opportunités professionnelles — des opportunités qui leur permettent, souvent avec plaisir, de découvrir l’usage d’outils et de techniques qui leur étaient jusqu’alors inconnus. Sous la contrainte de la nécessité, la guerre fait tomber les barrières qui séparaient les métiers masculins des métiers féminins et qui fermaient aux femmes l’accès aux professions supérieures.

On voit alors se multiplier les femmes médecins et avocates ; elles intègrent diverses écoles d’ingénieurs, et les institutrices deviennent plus nombreuses que les instituteurs. L’espace public se peuple de femmes actives dans des secteurs variés : cafés, hôtellerie, commerce, système bancaire, entre autres.

Face aux pertes massives d’hommes jeunes sur tous les fronts, les femmes se retrouvent à occuper des espaces jusque-là réservés aux hommes. Très vite, les revendications concernant les salaires et les conditions de travail referont surface. C’est un monde qui a définitivement changé. »

Alemán

Hallo zusammen! Willkommen zur Reihe „Historias Mínimas“ (Kleine Geschichten), die von der Gruppe „Sociedad y Estado“ für ihr Projekt „Aportes de la Historia“ produziert und auf deren YouTube-Kanal ausgestrahlt wird.

Mein Name ist Diana Duart. Diese Folge ist für den Unterricht konzipiert – sei es im Präsenzunterricht, im Fernunterricht oder in virtueller Form – und richtet sich an die weiterführenden Schulen in der Republik Argentinien. Selbstverständlich ist auch ein geschichtsinteressiertes Publikum herzlich willkommen.

Heute befassen wir uns mit der Rolle, die Frauen während des Ersten Weltkriegs spielten. Wir nähern uns dem Thema anhand des Kapitels „Der Erste Weltkrieg: Das Zeitalter der Frau oder der Triumph der Geschlechterdifferenz?“ von Françoise Thébaud, das in der Reihe *Geschichte der Frauen – 20. Jahrhundert* erschienen ist.

Während des Konflikts wurden Frauen – ebenso wie Männer – mobilisiert. In diesem industrialisierten Krieg entstanden neue Berufsfelder. Besonders bekannt wurden die Munitionsarbeiterinnen und Krankenschwestern, die als Hilfskräfte der Armeen in unmittelbarer Nähe der Frontlinien eingesetzt waren.

Schon vor Kriegsbeginn sprachen viele Männer von einer „Maskulinisierung“ der Frauen. Dies verdeutlicht zumindest, wie einige von ihnen das Wirken der Frauen in der Industriearbeit wahrnahmen – nämlich mit wachsender Feindseligkeit, wobei sie stets betonten, dass Frauen für bestimmte Aufgaben zu schwach seien.

Gleichzeitig begegnete man den Frauen, die in männlicher Arbeitskleidung industrielle Tätigkeiten verrichteten, mit Erstaunen und in vielen Fällen auch mit Bewunderung.

Sowohl zu Beginn als auch während des Krieges präsentierten die verschiedenen Regierungen Frauen in Arbeitskleidung bei der Verrichtung von Tätigkeiten, die bis vor Kurzem noch als reine Männerdomäne galten. Die Männer waren an der Front, die Frauen in den Fabriken.

Die Zahl der Munitionsfabriken nahm stark zu, und sie wurden von Frauen betrieben. Diese Munitionsarbeiterinnen stellten Granaten unterschiedlichen Kalibers für die Artillerie sowie Munition für Gewehre, Pistolen und Revolver her.

Die Arbeit war aufgrund des Zusammenfügens der Einzelteile äußerst kleinteilig und zudem hochgefährlich. Hinzu kam ein gestiegener Bedarf an Arbeitskräften, die über ein hohes Maß an Geschick verfügten, um die Massenproduktion dieser Geschosse zu bewältigen.

Im Imperial War Museum in London nimmt der dem Ersten Weltkrieg gewidmete Bereich einen bedeutenden Platz ein. Auch in Bezug auf die Würdigung des Beitrags, den Frauen während des Ersten Weltkriegs leisteten, ist die Ausstellung aufschlussreich: Sie enthält zahlreiche Verweise auf die Munitionsarbeiterinnen.

Die Autorin stellt die Frage: Führt dieser Kontext zu einem „Zeitalter der Frau“ oder zu einer Krise der Männlichkeit? Die Männer… …litten unter den Schrecken des Schlachtfelds, während die Frauen ohne ihre Väter, Brüder oder Ehemänner überleben mussten.

Eine weitere zentrale Frage ist, ob der Antifeminismus und seine Begründungen in dieser dramatischen Zeit an Überzeugungskraft verlieren – angesichts der Tatsache, dass Frauen Fähigkeiten unter Beweis stellen, die ihnen zuvor abgesprochen worden waren, als man sie noch als das „schwache Geschlecht“ bezeichnete.

Ein weiterer wichtiger Aspekt ist die Art und Weise, wie Frauen in der Literatur vor, während und nach diesem Krieg dargestellt werden.

Die Männer leben an der Front, die Frauen in der Heimat. Wie nahmen die Männer an der Front die zivile Welt wahr – und damit nicht nur die Frauen? Auch auf diese Frage versucht die Autorin Antworten zu finden.

Abschließend sei ein Gedanke der Historikerin angeführt:

„… Es stimmt, dass der Krieg für die Frauen eine Erfahrung von Freiheit und Verantwortung darstellt, wie sie sie zuvor nicht kannten. Dies liegt vor allem an der Aufwertung der weiblichen Arbeit im Dienste des Vaterlandes und an der Eröffnung neuer beruflicher Möglichkeiten – Möglichkeiten, bei denen die Frauen oft überrascht feststellen, dass sie Werkzeuge und Techniken beherrschen, die ihnen zuvor völlig unbekannt waren. Durch den Zwang der Notwendigkeit beseitigt der Krieg die Barrieren, die zwischen ‚männlichen‘ und ‚weiblichen‘ Tätigkeiten unterschieden und Frauen den Zugang zu anspruchsvolleren Berufen verwehrten.

Plötzlich gibt es immer mehr Ärztinnen und Anwältinnen; Frauen besuchen Ingenieurhochschulen, und es gibt mehr Lehrerinnen als Lehrer. Der öffentliche Raum füllt sich mit berufstätigen Frauen – in Cafés, im Gastgewerbe, im Handel, im Bankwesen und in vielen anderen Bereichen.

Während an allen Fronten massenhaft junge Männer fallen, rücken Frauen in die Bereiche vor, die zuvor den Männern vorbehalten waren. Schon bald werden Forderungen nach angemessenen Löhnen und besseren Arbeitsbedingungen laut werden. Die Welt hat sich unwiderruflich verändert.“

Edición:Max Van Hauvart Duart (UMAI-Historia) , Carlos Van Hauvart (UNMdP/FH/Historia/Colegio Nacional Dr. Arturo U. Illia/CeHis/ INHUS

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