Aportes de la Historia

Notas dispersas sobre Historia

«EL TEMPERAMENTO REVOLUCIONARIO. Cómo se forjó la Revolución francesa, París, 1748-1789», a través de Robert Darnton. capítulo 1.

Este contenido puede ser reproducido en todo  y en parte,  transmitido y recuperado por cualquier sistema de información en cualquier forma y medio mediante la cita académica correspondiente, todos los derechos reservados.

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Hola a todos, bienvenidos a Bienvenidos a Historias mínimas, producido por el Grupo Sociedad y Estado para su proyecto Aportes de la Historia, que se emite en su canal de YouTube.

Mi nombre es Diana Duart y este capítulo está pensado para un proceso de enseñanza-aprendizaje, tanto presencial como a distancia o virtual, destinado a los colegios medios de la República Argentina. Por supuesto, también son bienvenidos otros públicos.

En su reciente libro Robert Darnton  titulado “el temperamento revolucionario, como se forjo la revolución francesa: París, 1748-1789”,  trata de reconstruir las percepciones y reacciones  que tuvieron los parisinos sobre los distintos acontecimientos que sucedieron en la ciudad de París hasta la toma de la Bastilla.

Por temperamento entiende el estado de ánimo de la población de la ciudad  de París en cuanto  las actitudes, suposiciones, valores, los recuerdos del pasado y que pronósticos tenían sobre el futuro además de las esperanzas y temores que podían albergar. Ese cúmulo  de emociones va a determinar el desenvolvimiento y las reacciones ante los acontecimientos van  a enfrentar  los habitantes de París.

Estas sensaciones se ven reflejada en el sistema de multimedia con los cuales los parisinos se informaban de los acontecimientos, las noticas circulaban en poemas, gacetillas, diarios, panfletos. La comunicación de estas era tanto sonora como visual. El ridículo junto con el rumor hacia las autoridades también fue un arma eficaz.

En esta oportunidad vamos a trabajar sobre el capítulo “golpe nuevo a la vieja usanza”. Nos vamos a ubicar en el 19 de noviembre de 1787, dos años antes de la revolución francesa.

En el parlamento de París se trataba con respeto al Rey, no se lo acusaba de despotismo pero si a sus ministros, sin embargo el ambiente político que se respiraba en la calles era otro, el Rey era cuestionado en su autoridad, los panfletos que circulaban llamaban a la reunión de los Estados Generales, veamos como lo reconstruye el autor:

“Un cartel, pegado en las paredes de varios lugares públicos, acompañaba la reivindicación de los Estados Generales con la afirmación de que la soberanía emanaba de la nación <<Los reyes han recibido su poder del pueblo (…) tienen que rendir cuentas exactas de sus ingresos a la nación”.

El debate público sobre la cuestión de la finanzas del estado atrapaba a todos los parisinos mas allá de su condición social sean «les petites gens y los grands».

La polémica se dio entre dos personajes Jacques Necker quien fuera el responsable de las finanzas del Reino entre 1777 y 1781 y Charles Alexandre de Calonne quien fuera el “contralor general de las finanzas 1783 y 1783.

Este debate apunto en donde estaba el déficit de las cuentas públicas del Reino de Francia. Las cifras que mostraban de las cuentas públicas estaban en boca de todos y se trasmitían en panfletos, tertulias de café.

Pero la pregunta que todos se hacían era quien es el culpable de este déficit? Y que lo había producido. La palabra despilfarro comienza a ser utilizada por los habitantes de París. El llamado a los Estados Generales estaba en boca de todos ya que como lo señala Darton:

“La nación en sí, representada en los Estado Generales, tenía que tomar las riendas de las finanzas del reino <<para que los ingresos del Estado deje de estar manos de depredadores>>”.

Ese déficit para los parisinos debemos sumarle su obsesión por el precio del pan, estas dos cuestiones estaban ya unidas como la causa y el efecto.

Pero ya los parisinos no miraban el despotismo de los ministros sino al propio Rey, ese ataque debilitaba su figura y su legitimidad. El era el culpable del defict y del aumento del pan con la cual era medida la subsistencia de los habitantes de París.

Hello everyone, welcome to Welcome to Minimal Stories, produced by the Society and State Group for its project Contributions of History, which is broadcast on its YouTube channel.

INGLES

My name is Diana Duart and this chapter is designed for a teaching-learning process, both in person and remotely or virtually, intended for middle schools in the Argentine Republic. Of course, other audiences are also welcome.

In his recent book Robert Darnton entitled “The revolutionary temperament, how the French revolution was forged: Paris, 1748-1789”, tries to reconstruct the perceptions and reactions that Parisians had about the different events that happened in the city of Paris until the storming of the Bastille.

By temperament he understands the state of mind of the population of the city of Paris in terms of attitudes, assumptions, values, memories of the past and what predictions they had about the future in addition to the hopes and fears they may harbor. This accumulation of emotions will determine the development and reactions to the events that the inhabitants of Paris will face.

These sensations are reflected in the multimedia system with which Parisians were informed of events; news circulated in poems, newsletters, diaries, pamphlets. Their communication was both sound and visual. Ridicule along with rumor towards the authorities was also an effective weapon.

This time we are going to work on the chapter “new hit in the old way”. We are going to set ourselves on November 19, 1787, two years before the French Revolution.

In the Paris parliament the King was treated with respect, he was not accused of despotism but his ministers were, however the political atmosphere that was felt in the streets was different, the King was questioned in his authority, the pamphlets that circulated called for the meeting of the States General, let’s see how the author reconstructs it:

“A poster, pasted on the walls of several public places, accompanied the claim of the States General with the affirmation that sovereignty emanated from the nation <<The kings have received their power from the people (…) they have to render exact accounts of their income to the nation.”

The public debate on the question of state finances captured all Parisians regardless of their social status, whether «les petites gens» or «grands».

The controversy arose between two characters: Jacques Necker, who was responsible for the finances of the Kingdom between 1777 and 1781, and Charles Alexandre de Calonne, who was the “comptroller general of finances between 1783 and 1783.”

This debate pointed out where the deficit in the public accounts of the Kingdom of France was. The figures they showed from the public accounts were on everyone’s lips and were transmitted in pamphlets and coffee gatherings.

But the question everyone was asking was who is to blame for this deficit? And that had produced it. The word waste begins to be used by the inhabitants of Paris. The call to the States General was on everyone’s lips since, as Darton points out:

“The nation itself, represented in the General States, had to take the reins of the kingdom’s finances <<so that the State’s income stops being in the hands of predators>>.”

We must add to this deficit for Parisians their obsession with the price of bread; these two issues were already linked as cause and effect.

But the Parisians no longer looked at the despotism of the ministers but at the King himself; this attack weakened his figure and his legitimacy. He was to blame for the deficit and the increase in bread by which the subsistence of the inhabitants of Paris was measured.

FRANCÉS

Bonjour à tous, bienvenue dans Welcome to Minimal Stories, produit par le Society and State Group pour son projet Contributions of History, diffusé sur sa chaîne YouTube.

Je m’appelle Diana Duart et ce chapitre est conçu pour un processus d’enseignement-apprentissage, en personne et à distance ou virtuellement, destiné aux collèges de la République argentine. Bien entendu, d’autres publics sont également les bienvenus.

Dans son récent ouvrage Robert Darnton intitulé « Le tempérament révolutionnaire, comment s’est forgée la révolution française: Paris, 1748-1789 », tente de reconstituer les perceptions et les réactions qu’ont eu les Parisiens face aux différents événements survenus dans la ville de Paris jusqu’à la prise de la Bastille.

Par tempérament, il comprend l’état d’esprit de la population de la ville de Paris en termes d’attitudes, d’hypothèses, de valeurs, de souvenirs du passé et de prédictions qu’ils avaient sur l’avenir en plus des espoirs et des craintes qu’ils peuvent nourrir. Cette accumulation d’émotions déterminera l’évolution et les réactions aux événements auxquels les Parisiens seront confrontés.

Ces sensations se reflètent dans le système multimédia avec lequel les Parisiens étaient informés des événements ; les nouvelles circulaient dans des poèmes, des bulletins, des journaux intimes, des brochures. Leur communication était à la fois sonore et visuelle. Le ridicule et les rumeurs envers les autorités étaient également une arme efficace.

Cette fois, nous allons travailler sur le chapitre « nouveau hit à l’ancienne ». Nous allons nous situer au 19 novembre 1787, deux ans avant la Révolution française.

Au parlement de Paris le Roi était traité avec respect, il n’était pas accusé de despotisme mais ses ministres l’étaient, cependant l’ambiance politique qui se faisait sentir dans les rues était différente, le Roi était interrogé dans son autorité, les pamphlets qui circulaient appelaient à la réunion des Etats Généraux, voyons comment l’auteur le reconstitue:

« Une affiche, collée sur les murs de plusieurs lieux publics, accompagnait la revendication des États généraux de l’affirmation que la souveraineté émanait de la nation « Les rois ont reçu leur pouvoir du peuple (…) ils doivent rendre compte exact de leurs revenus à la nation ».

Le débat public sur la question des finances de l’État a conquis tous les Parisiens, quel que soit leur statut social, qu’il soit « les petites gens » ou « les grands ».

La polémique oppose deux personnages: Jacques Necker, qui fut responsable des finances du Royaume entre 1777 et 1781, et Charles Alexandre de Calonne, qui fut le « contrôleur général des finances entre 1783 et 1783 ».

Ce débat a pointé du doigt où se situait le déficit des comptes publics du Royaume de France. Les chiffres qu’ils montraient des comptes publics étaient sur toutes les lèvres et étaient transmis dans des brochures et des cafés-rencontres.

Mais la question que tout le monde se posait était de savoir qui était responsable de ce déficit? Et cela l’avait produit. Le mot déchet commence à être utilisé par les habitants de Paris. L’appel aux États généraux était sur toutes les lèvres puisque, comme le souligne Darton:

« La nation elle-même, représentée dans les États généraux, devait prendre les rênes des finances du royaume « pour que les revenus de l’État cessent d’être entre les mains de prédateurs » ».

Il faut ajouter à ce déficit des Parisiens leur obsession du prix du pain ; ces deux problèmes étaient déjà liés comme cause et effet.

Mais les Parisiens ne regardaient plus le despotisme des ministres mais le roi lui-même ; cette attaque a affaibli sa figure et sa légitimité. Il était responsable du déficit et de l’augmentation du pain par lequel se mesurait la subsistance des habitants de Paris.

Olá a todos, sejam bem-vindos ao Welcome to Minimal Stories, produzido pelo Grupo Sociedade e Estado para o seu projeto Contribuições da História, que é transmitido em seu canal no YouTube.

PORTUGUÉS

Meu nome é Diana Duart e este capítulo foi elaborado para um processo de ensino-aprendizagem, tanto presencial quanto remoto ou virtual, destinado a escolas de ensino médio da República Argentina. Claro, outros públicos também são bem-vindos.

No seu recente livro Robert Darnton intitulado “O temperamento revolucionário, como a revolução francesa foi forjada: Paris, 1748-1789”, tenta reconstruir as percepções e reações que os parisienses tiveram sobre os diferentes acontecimentos que aconteceram na cidade de Paris até à tomada da Bastilha.

Por temperamento ele entende o estado de espírito da população da cidade de Paris em termos de atitudes, suposições, valores, memórias do passado e quais previsões eles tinham sobre o futuro, além das esperanças e medos que podem abrigar. Este acúmulo de emoções determinará o desenvolvimento e as reações aos acontecimentos que os habitantes de Paris enfrentarão.

Estas sensações reflectem-se no sistema multimédia com que os parisienses eram informados dos acontecimentos; as notícias circularam em poemas, boletins informativos, diários, panfletos. Sua comunicação era sonora e visual. O ridículo e os boatos dirigidos às autoridades também foram uma arma eficaz.

Desta vez vamos trabalhar no capítulo “novo hit à moda antiga”. Vamos nos fixar em 19 de novembro de 1787, dois anos antes da Revolução Francesa.

No parlamento de Paris o Rei foi tratado com respeito, não foi acusado de despotismo mas sim os seus ministros, porém o clima político que se fazia sentir nas ruas era diferente, o Rei era questionado na sua autoridade, os panfletos que circulavam convocavam a reunião dos Estados Gerais, vejamos como o autor o reconstrói:

“Um cartaz, colado nas paredes de vários locais públicos, acompanhava a reivindicação dos Estados Gerais com a afirmação de que a soberania emanava da nação <<Os reis receberam o seu poder do povo (…) têm de prestar contas exactas dos seus rendimentos à nação.”

O debate público sobre a questão das finanças do Estado capturou todos os parisienses, independentemente do seu estatuto social, sejam eles «les petites gens» ou «grands».

A polêmica surgiu entre dois personagens: Jacques Necker, responsável pelas finanças do Reino entre 1777 e 1781, e Charles Alexandre de Calonne, que foi o “controlador-geral das finanças entre 1783 e 1783”.

Este debate apontou onde estava o défice nas contas públicas do Reino de França. Os números que mostravam das contas públicas estavam na boca de todos e eram transmitidos em panfletos e cafés.

Mas a pergunta que todos faziam era quem é o culpado por este défice? E isso o produziu. A palavra desperdício começa a ser utilizada pelos habitantes de Paris. O apelo aos Estados Gerais estava na boca de todos desde então, como aponta Darton:

“A própria nação, representada nos Estados Gerais, teve que tomar as rédeas das finanças do reino <<para que as receitas do Estado deixassem de ficar nas mãos de predadores>>.”

Devemos acrescentar a este défice dos parisienses a sua obsessão pelo preço do pão; essas duas questões já estavam ligadas como causa e efeito.

Mas os parisienses já não olhavam para o despotismo dos ministros, mas para o próprio rei; este ataque enfraqueceu a sua figura e a sua legitimidade. Ele era o culpado pelo déficit e pelo aumento do pão que media a subsistência dos habitantes de Paris.

 

Edición: Max Van Hauvart Duart (UMAI), Carlos Van Hauvart (Colegio Nacional Dr. Arturo U. Illia)

 

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