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Arden las provincias en la Revolución Francesa |Historias Mínimas |Diana Duart| Episodio 3
Hola a todos, bienvenidos a Bienvenidos a Historias mínimas, producido por el Grupo Sociedad y Estado para su proyecto Aportes de la Historia, que se emite en su canal de YouTube.
Mi nombre es Diana Duart y este capítulo está pensado para un proceso de enseñanza-aprendizaje, tanto presencial como a distancia o virtual, destinado a los colegios medios de la República Argentina. Por supuesto, también son bienvenidos otros públicos.
En su reciente libro Robert Darnton titulado “el temperamento revolucionario, como se forjo la revolución francesa: París, 1748-1789”, trata de reconstruir las percepciones y reacciones que tuvieron los parisinos sobre los distintos acontecimientos que sucedieron en la ciudad de París hasta la toma de la Bastilla.
Por temperamento entiende el estado de ánimo de la población de la ciudad de París en cuanto las actitudes, suposiciones, valores, los recuerdos del pasado y que pronósticos tenían sobre el futuro además de las esperanzas y temores que podían albergar. Ese cúmulo de emociones va a determinar el desenvolvimiento y las reacciones ante los acontecimientos van a enfrentar los habitantes de París.
Hoy vamos a trabajar sobre dos capítulos “panfletos y voces” y Arden la provincias”.
Las noticias triviales e importantes circulaban en panfletos que también eran leídos, los parisinos tomaban partido apoyando la noticia o criticándola, refutándola, interpretándola entre ellos también a vos de cuello.
Esto sucedía en los cafés, en los mercados de los diversos barrios de la ciudad como también en los muelles, en las tullerias o el palacio de Luxemburgo. Las acaloradas discusiones se daba en todos los sitios posibles mas allá de la condición social de los participantes conformando lo que el autor denomina clima de opinión o el run run de la circulación de las diversas noticias.
Todo el mundo quiere ser autor y lector nos señala Darton, desde el cochero hasta las clases acomodadas que se reunían en el Jardín de Luxemburgo. Estas reuniones públicas se convertían en escenarios tumultuosos, el debate giraba sobre el precio del pan y sobre que era el Estado.
Algo estaba claro, los Estados Generales ya no representaban a los sectores menos acomodados, los panfletos dejaban ver el desencanto con la monarquía, especialmente con las amantes del Rey que se beneficiaban con la cercanía del poder Real.
Los panfletos también atacaban a la Aristocracia a los cuales consideraban parásitos ya que la riqueza producida por el pueblo llano era disfrutada por los Nobles que no pagaban impuestos pero que vivían a expensas de los impuestos que pagaban lo que menos tenían.
La familiaridad con la violencia del estado que empleaba tropas con sus bayonetas, se encontraron con que las multitudes ya no eran espectadoras del espectáculo que daban esas tropas, las enfrentaban también de manera violenta.
Los disturbios eran relatados en “los panfletos” especialmente cuando la información provenía de las provincias del Reino, muchos parisinos estaban al tanto de los campesinos alborotadores que producían “tumultos”, aunque esos relatos llegaran fragmentarios el clima de violencia estaba en el aire también en las provincias.
Nada podría hacer el Rey ente la separación del Tercer Estado y su reunión en el campo de juego de pelota del 20 de junio donde juraron no disolverse hasta tener una constitución.
Luego vendría la toma de la Bastilla el 14 de julio. Ese cúmulo de acontecimientos registrados por todo tipo de panfleto fueron moldeando el temperamento revolucionario.
Darton se pregunta que tuvo de revolucionaria la Revolución Francesa para el la respuesta es corta:
“La mayoría de nosotros aceptamos el mundo tal como es y asumimos que se mantiene unido con la suficiente firmeza como para construir la realidad, el mundo cotidiano en el que normalmente vivimos. Los revolucionarios –no sólo de Paris sino de toda Francia- se propusieron crear el mundo como debía ser”
Inglés
Hello everyone, welcome to «Welcome to Minimal Histories,» produced by the Society and State Group for its «Contributions from History» project, which airs on their YouTube channel.
My name is Diana Duart, and this episode is designed for a teaching and learning process, both in-person and online, aimed at secondary schools in Argentina. Of course, other audiences are also welcome.
In his recent book, Robert Darnton, titled «The Revolutionary Temperament: How the French Revolution Was Forged: Paris, 1748-1789,» attempts to reconstruct the perceptions and reactions of Parisians to the various events that took place in the city of Paris leading up to the storming of the Bastille. By temperament, he means the mood of the population of Paris in terms of their attitudes, assumptions, values, memories of the past, and predictions about the future, as well as the hopes and fears they harbored. This accumulation of emotions will determine how the inhabitants of Paris will unfold and how they will react to the events they face.
Today we’re going to work on two chapters: «Pamphlets and Voices» and «The Provinces Are Burning.» Both trivial and important news circulated in pamphlets, which were also widely read. Parisians took sides, supporting or criticizing the news, refuting it, and interpreting it among themselves, often loudly. This happened in cafés, in the markets of the city’s various neighborhoods, as well as on the docks, in the Tuileries Gardens, or at the Luxembourg Palace.
Heated discussions took place everywhere, regardless of the participants’ social standing, shaping what the author calls the climate of opinion or the murmur of the circulating news. «Everyone wants to be both author and reader,» Darton points out, «from the coachman to the wealthy classes who gathered in the Luxembourg Gardens.» These public meetings became tumultuous scenes; the debate revolved around the price of bread and the very nature of the State. One thing was clear: the Estates-General no longer represented the less affluent sectors of society. Pamphlets revealed the disenchantment with the monarchy, especially with the King’s mistresses who benefited from their proximity to royal power.
The pamphlets also attacked the aristocracy, whom they considered parasites, since the wealth produced by the common people was enjoyed by the nobles who paid no taxes but lived off the taxes paid by those who had the least.
Familiar with the violence of the state, which employed troops with bayonets, the masses found that they were no longer mere spectators of the spectacle put on by these troops; they also confronted them violently.
The riots were recounted in the pamphlets, especially when the information came from the provinces of the Kingdom. Many Parisians were aware of the unruly peasants who were causing riots, and although these accounts arrived fragmented, the climate of violence was also palpable in the provinces.
The King could do nothing about the secession of the Third Estate and their meeting at the tennis court on June 20, where they swore an oath. not to disband until they had a constitution.
Then came the storming of the Bastille on July 14th. This series of events, documented in all sorts of pamphlets, shaped the revolutionary temperament.
Darton asks what was revolutionary about the French Revolution; for him, the answer is short:
“Most of us accept the world as it is and assume that it holds together firmly enough to constitute reality, the everyday world in which we normally live. The revolutionaries—not only in Paris but throughout France—set out to create the world as it should be.”
Portugués
Olá a todos, sejam bem-vindos ao «Bem-vindos às Histórias Mínimas», produzido pelo Grupo Sociedade e Estado para o projeto «Contributos da História», que é transmitido no seu canal de YouTube.
O meu nome é Diana Duart, e este episódio foi desenvolvido para o processo de ensino e aprendizagem, tanto presencial como online, dirigido às escolas secundárias da Argentina. É claro que outros públicos também são bem-vindos.
No seu recente livro, Robert Darnton, intitulado «O Temperamento Revolucionário: Como se Forjou a Revolução Francesa: Paris, 1748-1789», tenta reconstituir as perceções e reações dos parisienses aos diversos acontecimentos ocorridos na cidade de Paris, culminando na Queda da Bastilha. Por temperamento, refere o estado de espírito da população parisiense em termos das suas atitudes, pressupostos, valores, memórias do passado e previsões sobre o futuro, bem como das esperanças e dos medos que nutriam. Este acumular de emoções determinará como os habitantes de Paris se comportarão e como reagirão aos acontecimentos que enfrentam.
Hoje vamos trabalhar dois capítulos: «Panfletos e Vozes» e «As Províncias Estão em Chamas». Notícias triviais e importantes circulavam em panfletos, que também eram muito lidos. Os parisienses tomavam partido, apoiando ou criticando as notícias, refutando-as e interpretando-as entre si, muitas vezes em voz alta. Isto acontecia nos cafés, nos mercados dos diversos bairros da cidade, bem como nas docas, no Jardim das Tulherias ou no Palácio do Luxemburgo. Discussões acesas ocorriam em todo o lado, independentemente da posição social dos participantes, moldando o que o autor designa por clima de opinião ou murmúrio das notícias em circulação. «Todos querem ser ao mesmo tempo autor e leitor», observa Darton, «desde o cocheiro às classes abastadas que se reuniam no Jardim de Luxemburgo». Estes encontros públicos transformavam-se em cenas tumultuosas; o debate girava em torno do preço do pão e da própria natureza do Estado. Uma coisa era clara: os Estados Gerais já não representavam os sectores menos favorecidos da sociedade. Os panfletos revelavam o desencanto com a monarquia, sobretudo com as amantes do rei, que beneficiavam da proximidade com o poder real.
Os panfletos atacavam também a aristocracia, que consideravam parasitas, uma vez que a riqueza produzida pelo povo comum era usufruída pelos nobres, que não pagavam impostos, mas viviam dos impostos pagos pelos mais pobres.
Familiarizadas com a violência do Estado, que empregava tropas com baionetas, as massas perceberam que já não eram meros espectadores do espetáculo encenado por estas tropas; também as confrontavam violentamente.
Os tumultos eram relatados nos panfletos, sobretudo quando as informações provinham das províncias do Reino. Muitos parisienses tinham conhecimento dos camponeses revoltosos que provocavam revoltas e, embora estes relatos chegassem fragmentados, o clima de violência era também palpável nas províncias.
O rei nada pôde fazer em relação à secessão do Terceiro Estado e à sua reunião no campo de ténis, no dia 20 de junho, onde prestaram juramento. não se dissolverem até que tivessem uma constituição.
Depois veio a tomada da Bastilha a 14 de julho. Esta série de acontecimentos, documentada em diversos panfletos, moldou o temperamento revolucionário.
Darton pergunta o que havia de revolucionário na Revolução Francesa; para ele, a resposta é curta:
“A maioria de nós aceita o mundo tal como ele é e presume que se mantém suficientemente firme para constituir a realidade, o mundo quotidiano em que normalmente vivemos. Os revolucionários — não apenas em Paris, mas em toda a França — propuseram-se a criar o mundo tal como ele deveria ser.”
Francés
Bonjour à tous et bienvenue dans « Bienvenue dans Minimal Histories », une production du groupe Société et État pour son projet « Contributions de l’Histoire », diffusée sur leur chaîne YouTube.
Je m’appelle Diana Duart et cet épisode est conçu pour un processus d’enseignement et d’apprentissage, en présentiel et en ligne, destiné aux établissements d’enseignement secondaire argentins. Bien entendu, tout public est également le bienvenu.
Dans son récent ouvrage, Robert Darnton, intitulé « Le tempérament révolutionnaire : comment la Révolution française s’est forgée : Paris, 1748-1789 », s’attache à reconstituer les perceptions et les réactions des Parisiens face aux différents événements qui ont marqué la ville et précédé la prise de la Bastille. Par tempérament, il entend l’état d’esprit de la population parisienne, c’est-à-dire ses attitudes, ses convictions, ses valeurs, ses souvenirs du passé, ses projections sur l’avenir, ainsi que ses espoirs et ses craintes. Cette accumulation d’émotions déterminera le comportement des Parisiens et leur réaction face aux événements.
Aujourd’hui, nous allons étudier deux chapitres : « Pamphlets et Voix » et « Les Provinces s’embrasent ». Des nouvelles, futiles ou importantes, circulaient dans des pamphlets, largement diffusés. Les Parisiens prenaient parti, soutenant ou critiquant l’information, la réfutant et l’interprétant entre eux, souvent à voix haute. Ces débats avaient lieu dans les cafés, sur les marchés des différents quartiers, sur les quais, au jardin des Tuileries ou encore au palais du Luxembourg. Partout, des discussions animées s’enflammaient, sans distinction de statut social, façonnant ce que l’auteur appelle le climat d’opinion ou le murmure des nouvelles. « Chacun veut être à la fois auteur et lecteur », souligne Darton, « du cocher aux classes aisées réunies au jardin du Luxembourg. » Ces réunions publiques donnaient lieu à des scènes tumultueuses ; le débat portait sur le prix du pain et la nature même de l’État. Une chose était claire : les États généraux ne représentaient plus les classes sociales les moins aisées. Les pamphlets révélaient le désenchantement envers la monarchie, et notamment envers les favorites du roi qui profitaient de leur proximité avec le pouvoir royal.
Ces pamphlets s’attaquaient également à l’aristocratie, considérée comme parasite, car la richesse produite par le peuple était accaparée par les nobles qui, exemptés d’impôts, vivaient des impôts payés par les plus démunis.
Expérimentée par la violence d’État, qui employait des troupes armées de baïonnettes, la population ne se contentait plus d’être spectatrice du spectacle offert par ces troupes ; elle les affrontait désormais avec violence.
Les émeutes étaient relatées dans les pamphlets, surtout lorsque l’information provenait des provinces du royaume. Nombre de Parisiens étaient au courant des révoltes paysannes, et même si ces récits parvenaient de manière fragmentaire, le climat de violence était palpable jusque dans les provinces. Le roi était impuissant face à la sécession du Tiers État et à leur réunion au Jeu de Paume le 20 juin, où ils prêtèrent serment de ne pas se séparer avant d’avoir une constitution.
Puis vint la prise de la Bastille le 14 juillet. Cette série d’événements, relatés dans toutes sortes de pamphlets, forgea l’esprit révolutionnaire.
Darton s’interroge sur ce qu’il y avait de révolutionnaire dans la Révolution française ; pour lui, la réponse est simple :
« La plupart d’entre nous acceptons le monde tel qu’il est et supposons qu’il soit suffisamment cohérent pour constituer la réalité, le monde quotidien dans lequel nous vivons. Les révolutionnaires – non seulement à Paris, mais dans toute la France – entreprirent de créer le monde tel qu’il devrait être. »
Alemán
Hallo zusammen und herzlich willkommen zu „Willkommen bei Minimal Histories“, einer Produktion der Society and State Group im Rahmen ihres Projekts „Contributions from History“, das auf ihrem YouTube-Kanal ausgestrahlt wird.
Mein Name ist Diana Duart, und diese Folge ist für den Unterricht an weiterführenden Schulen in Argentinien konzipiert – sowohl im Präsenz- als auch im Online-Bereich. Selbstverständlich sind auch andere Zielgruppen herzlich willkommen.
In seinem kürzlich erschienenen Buch „The Revolutionary Temperament: How the French Revolution Was Forged: Paris, 1748–1789“ versucht Robert Darnton, die Wahrnehmungen und Reaktionen der Pariser auf die verschiedenen Ereignisse zu rekonstruieren, die in Paris vor dem Sturm auf die Bastille stattfanden. Mit Temperament meint er die Stimmung der Pariser Bevölkerung hinsichtlich ihrer Einstellungen, Annahmen, Werte, Erinnerungen an die Vergangenheit und Zukunftserwartungen sowie ihrer Hoffnungen und Ängste. Diese Summe an Emotionen bestimmt, wie sich die Pariser entwickeln und wie sie auf die Ereignisse reagieren.
Heute beschäftigen wir uns mit zwei Kapiteln: „Flugblätter und Stimmen“ und „Die Provinzen brennen“. Sowohl triviale als auch wichtige Nachrichten kursierten in Flugblättern, die weite Verbreitung fanden. Die Pariser bezogen Stellung, unterstützten oder kritisierten die Nachrichten, widerlegten sie und interpretierten sie untereinander, oft lautstark. Dies geschah in Cafés, auf den Märkten der verschiedenen Stadtviertel, an den Docks, im Jardin des Tuileries oder im Palais du Luxembourg. Überall fanden hitzige Diskussionen statt, unabhängig vom sozialen Status der Teilnehmer, die das, was der Autor als Meinungsklima oder das Gemurmel der kursierenden Nachrichten bezeichnet, prägten. „Jeder will Autor und Leser zugleich sein“, bemerkt Darton, „vom Kutscher bis zu den wohlhabenden Kreisen, die sich im Jardin du Luxembourg versammelten.“ Diese öffentlichen Versammlungen gerieten zu turbulenten Szenen; die Debatte drehte sich um den Brotpreis und das Wesen des Staates selbst. Eines war klar: Die Generalstände repräsentierten nicht länger die ärmeren Bevölkerungsschichten. Flugblätter offenbarten die Enttäuschung über die Monarchie, insbesondere über die Mätressen des Königs, die von ihrer Nähe zur königlichen Macht profitierten.
Die Flugblätter griffen auch den Adel an, den sie als Parasiten betrachteten, da der vom einfachen Volk erwirtschaftete Reichtum den Adligen zugutekam, die keine Steuern zahlten, sondern von den Steuern der Ärmsten lebten. Vertraut mit der Gewalt des Staates, der Truppen mit aufgepflanzten Bajonetten einsetzte, sahen sich die Massen nicht länger als bloße Zuschauer des von diesen Truppen veranstalteten Spektakels; sie stellten sich ihnen nun gewaltsam entgegen. Die Unruhen wurden in den Flugblättern geschildert, insbesondere wenn die Informationen aus den Provinzen des Königreichs stammten. Viele Pariser wussten von den aufrührerischen Bauern, die die Unruhen verursachten, und obwohl diese Berichte nur bruchstückhaft eintrafen, war die Atmosphäre der Gewalt auch in den Provinzen spürbar.
Der König konnte nichts gegen die Abspaltung des Dritten Standes und dessen Treffen am 20. Juni in der Ballhaushalle unternehmen, wo sie schworen, sich erst aufzulösen, wenn sie eine Verfassung hätten.
Dann folgte der Sturm auf die Bastille am 14. Juli. Diese Ereignisse, dokumentiert in unzähligen Flugschriften, prägten das revolutionäre Temperament.
Darton fragt, was an der Französischen Revolution revolutionär war; für ihn ist die Antwort kurz:
„Die meisten von uns akzeptieren die Welt, wie sie ist, und gehen davon aus, dass sie stabil genug ist, um die Realität, die Alltagswelt, in der wir normalerweise leben, darzustellen. Die Revolutionäre – nicht nur in Paris, sondern in ganz Frankreich – machten sich daran, die Welt so zu gestalten, wie sie sein sollte.“
Edición:Max Van Hauvart Duart (UMAI-Historia) , Carlos Van Hauvart (UNMdP/FH/Historia/Colegio Nacional Dr. Arturo U. Illia/CeHis/ INHUS).
Photo (portada) : Max Van Hauvart (2024)

