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Capítulo 8: Superposiciones y disputas en Antártida: Argentina, Chile y Reino Unido
Hola a todos y todas, les damos la bienvenida a Historias de la Antártida, una propuesta de Aportes de la Historia. Mi nombre es Tamara Culleton y quiero invitarlos a continuar este recorrido por nuestra historia al sur del sur.
En este capítulo vamos a detenernos en lo que el historiador Pablo Fontana llamó “el triángulo de fuego”: el escenario de superposiciones antárticas protagonizado por tres actores clave, Argentina, Chile y el Reino Unido.
Hacia fines de la década de 1930, el escenario antártico comenzó a transformarse. La convocatoria noruega a una Conferencia Polar Internacional, junto con un clima mundial cada vez más tenso, aceleró los reclamos territoriales sobre el continente blanco. La Antártida dejó de ser vista únicamente como un espacio de exploración científica y empezó a ser observada desde una lógica claramente geopolítica.
En ese contexto, el reclamo británico ocupó un lugar central. Fue el más antiguo y, para Argentina, el más conflictivo.
Desde 1908, mediante las Cartas Patentes, el Reino Unido incorporó amplios territorios antárticos —e incluso patagónicos— a las llamadas Dependencias de las Islas Malvinas, territorio ocupado ilegalmente desde 1833 y desde donde aún hoy se proyecta hacia el Polo Sur.
Desde el punto de vista cartográfico, el Territorio Antártico Británico se extiende entre los meridianos 20° y 80° Oeste. Ese trazado incluía dentro de sus límites tanto el sector reclamado por Argentina como el reclamado por Chile. La superposición con Argentina fue prácticamente total y la península Antártica se convirtió en el núcleo más sensible del conflicto.
La Segunda Guerra Mundial estuvo lejos de detener estas disputas. Aunque el conflicto parecía desarrollarse lejos de zonas australes, la Antártida también formó parte del tablero de posiciones y de la lógica estratégica del período.
En noviembre de 1940, Chile dio un paso decisivo. Mediante el decreto Nº 1747 proclamó oficialmente su Territorio Antártico, delimitado entre los meridianos 53° y 90° Oeste y proyectado desde el continente sudamericano hacia el Polo Sur.
Este reclamo se apoyó en fundamentos similares a los argentinos, como la continuidad geográfica y la herencia colonial española, y dio lugar a una superposición parcial entre ambos países.
Esto fue clave, ya que mientras el reclamo del Reino Unido, como potencia extracontinental, generó una relación marcada por la confrontación y las protestas diplomáticas, la superposición entre Argentina y Chile abrió un camino distinto.
Ambos países comenzaron a ensayar acuerdos y a construir una mirada compartida sobre el espacio antártico que desembocaría en futuros proyectos de construír una Antártida Sudamericana.
Esa lógica quedó expresada con claridad en la Declaración Conjunta Argentino-Chilena, firmada en Santiago de Chile el 26 de marzo de 1941 cuando afirmaron de manera conjunta:
“Existe una Antártida Americana que es parte integrante del Hemisferio Occidental. A virtud de antecedentes geográficos, históricos y jurídicos, y aparte de otros títulos, la República Argentina y Chile tienen derechos de soberanía indiscutibles en dicha zona, derivados de su mayor proximidad y vecindad con ella.”
De este modo, frente a la presión de una potencia extracontinental, la cooperación regional apareció como una estrategia política y diplomática para sostener reclamos superpuestos sin escalar el conflicto entre vecinos.
Durante la década de 1940, lejos de resolverse, el problema antártico quedó configurado. Fue entonces cuando se sentaron las bases de los debates que marcarían el rumbo del continente blanco en las décadas siguientes.
No se pierdan el próximo capítulo, donde vamos a detenernos en el origen y el rol de la Comisión Nacional del Antártico, una institución clave para entender cómo Argentina comenzó a organizar de manera sistemática su política antártica y a preparar su gran salto polar.
Los y las esperamos para seguir conociendo nuestra historia al sur del sur.
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Inglès
Hello everyone, welcome to Stories from Antarctica, a project by Contributions from History. My name is Tamara Culleton, and I invite you to continue this journey through our history in the far south.
In this chapter, we’ll focus on what historian Pablo Fontana called the «triangle of fire»: the scenario of overlapping Antarctic claims involving three key players: Argentina, Chile, and the United Kingdom.
Towards the end of the 1930s, the Antarctic landscape began to transform. The Norwegian call for an International Polar Conference, along with an increasingly tense global climate, accelerated territorial claims on the white continent. Antarctica ceased to be seen solely as a space for scientific exploration and began to be viewed from a clearly geopolitical perspective.
In this context, the British claim took center stage. It was the oldest and, for Argentina, the most contentious.
Since 1908, through Letters Patent, the United Kingdom incorporated vast Antarctic—and even Patagonian—territories into the so-called Falkland Islands Dependencies, a territory illegally occupied since 1833 and from which it still projects towards the South Pole.
From a cartographic point of view, the British Antarctic Territory extends between the 20° and 80° West meridians. This boundary included within its limits both the sector claimed by Argentina and the one claimed by Chile. The overlap with Argentina was practically total, and the Antarctic Peninsula became the most sensitive core of the conflict.
World War II did little to halt these disputes. Although the conflict seemed to be developing far from the southern regions, Antarctica also formed part of the chessboard of positions and the strategic logic of the period.
In November 1940, Chile took a decisive step. Through Decree No. 1747, Argentina officially proclaimed its Antarctic Territory, delimited between the 53° and 90° West meridians and projected from the South American continent toward the South Pole.
This claim was based on similar grounds to those of Argentina, such as geographical continuity and the Spanish colonial legacy, and resulted in a partial overlap between the two countries.
This was key, since while the United Kingdom’s claim, as an extra-continental power, generated a relationship marked by confrontation and diplomatic protests, the overlap between Argentina and Chile opened a different path.
Both countries began to explore agreements and build a shared vision of the Antarctic space that would lead to future projects to create a South American Antarctica.
This logic was clearly expressed in the Argentine-Chilean Joint Declaration, signed in Santiago, Chile, on March 26, 1941, when they jointly affirmed:
“There is an American Antarctica that is an integral part of the Western Hemisphere. By virtue of geographical, historical, and legal precedents, and apart from other titles, the Argentine Republic and Chile have indisputable sovereign rights in said area, derived from their greater proximity and affinity with it.”
Thus, faced with pressure from an extra-continental power, regional cooperation emerged as a political and diplomatic strategy to sustain overlapping claims without escalating the conflict between neighbors.
During the 1940s, far from being resolved, the Antarctic problem took shape. It was then that the foundations were laid for the debates that would mark the course of the white continent in the following decades.
Don’t miss the next chapter, where we’ll delve into the origins and role of the National Antarctic Commission, a key institution for understanding how Argentina began to systematically organize its Antarctic policy and prepare for its great polar leap.
We look forward to seeing you as we continue exploring our history in the far south.
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PORTUGUÈS
Olá a todos, sejam bem-vindos ao Histórias da Antártida, um projeto de Contributos da História. O meu nome é Tamara Culleton e convido-vos a continuar esta viagem pela nossa história no extremo sul.
Neste capítulo, vamos concentrar-nos naquilo a que o historiador Pablo Fontana chamou de «triângulo de fogo»: o cenário de reivindicações antárticas sobrepostas envolvendo três atores principais: Argentina, Chile e Reino Unido.
No final da década de 1930, o panorama antártico começou a transformar-se. O apelo norueguês para uma Conferência Polar Internacional, juntamente com um clima global cada vez mais tenso, acelerou as reivindicações territoriais no continente branco. A Antártida deixou de ser vista apenas como um espaço de exploração científica e passou a ser vista numa perspetiva claramente geopolítica.
Neste contexto, a reivindicação britânica ganhou relevo. Era a mais antiga e, para a Argentina, a mais controversa.
Desde 1908, através de Cartas Patentes, o Reino Unido incorporou vastos territórios antárticos — e até patagónicos — nas chamadas Dependências das Ilhas Malvinas, um território ocupado ilegalmente desde 1833 e do qual ainda se projeta em direção ao Polo Sul.
Do ponto de vista cartográfico, o Território Antárctico Britânico estende-se entre os meridianos de 20° e 80° Oeste. Esta fronteira incluía tanto o setor reivindicado pela Argentina como o reivindicado pelo Chile. A sobreposição com a Argentina era praticamente total, e a Península Antárctica tornouse o núcleo mais sensível do conflito.
A Segunda Guerra Mundial pouco fez para travar estas disputas. Embora o conflito parecesse estar a desenvolver-se longe das regiões austrais, a Antárctida também fazia parte do tabuleiro de xadrez das posições e da lógica estratégica do período.
Em novembro de 1940, o Chile deu um passo decisivo. Através do Decreto nº 1747, a Argentina proclamou oficialmente o seu Território Antártico, delimitado entre os meridianos 53° e 90° Oeste e projetado do continente sul-americano em direção ao Pólo Sul.
Esta reivindicação baseava-se em fundamentos semelhantes aos da Argentina, como a continuidade geográfica e o legado colonial espanhol, e resultou numa sobreposição parcial entre os dois países.
Isto foi crucial, pois, enquanto a reivindicação do Reino Unido, enquanto potência extracontinental, gerou uma relação marcada por confrontos e protestos diplomáticos, a sobreposição entre a Argentina e o Chile abriu um caminho diferente.
Ambos os países começaram a explorar acordos e a construir uma visão partilhada do espaço antártico que levaria a futuros projetos para a criação de uma Antártida Sul-Americana.
Esta lógica foi claramente expressa na Declaração Conjunta Argentino-Chilena, assinado em Santiago do Chile, a 26 de março de 1941, quando afirmaram conjuntamente:
“Existe uma Antártida Americana que é parte integrante do Hemisfério Ocidental. Em virtude precedentes geográficos, históricos e jurídicos, e para além de outros títulos, a República Argentina e o Chile têm direitos soberanos indiscutíveis sobre a referida área, derivados da sua maior proximidade e afinidade com a mesma.”
Assim, perante a pressão de uma potência extracontinental, a cooperação regional emergiu como uma estratégia política e diplomática para sustentar reivindicações sobrepostas sem agravar o conflito entre vizinhos.
Durante a década de 40, longe de estar resolvido, o problema antártico ganhou forma. Foi então que se lançaram as bases para os debates que marcariam o rumo do continente branco nas décadas seguintes.
Não perca o próximo capítulo, onde vamos explorar as origens e o papel da Comissão Nacional Antártica, uma instituição fundamental para compreender como a Argentina começou a organizar sistematicamente a sua política antártica e a preparar-se para o seu grande salto polar.
Esperamos vêlo(a) enquanto continuamos a explorar a nossa história no extremo sul. Não se esqueça de nos seguir nas redes sociais e de subscrever o canal de YouTube «Contributos para a História» para ficar a par das novidades.
Francés
Bonjour à tous, bienvenue dans « Histoires d’Antarctique », un projet de Contributions de l’Histoire. Je m’appelle Tamara Culleton et je vous invite à poursuivre ce voyage à travers notre histoire dans l’extrême austral.
Dans ce chapitre, nous nous intéresserons à ce que l’historien Pablo Fontana a appelé le « triangle de feu » : la situation des revendications territoriales antarctiques qui se chevauchent et qui impliquent trois acteurs clés : l’Argentine, le Chili et le Royaume-Uni.
Vers la fin des années 1930, le paysage antarctique a commencé à se transformer. L’appel norvégien à une Conférence polaire internationale, conjugué à un climat mondial de plus en plus tendu, a accéléré les revendications territoriales sur le continent blanc. L’Antarctique a cessé d’être perçu uniquement comme un espace d’exploration scientifique et a commencé à être envisagé sous un angle clairement géopolitique.
Dans ce contexte, la revendication britannique est devenue centrale. C’était la plus ancienne et, pour l’Argentine, la plus controversée.
Depuis 1908, par le biais de lettres patentes, le Royaume-Uni a intégré de vastes territoires antarctiques – et même patagoniens – aux Dépendances des îles Malouines, un territoire occupé illégalement depuis 1833 et dont la péninsule s’avance toujours vers le pôle Sud.
D’un point de vue cartographique, le Territoire antarctique britannique s’étend entre les méridiens 20° et 80° Ouest. Cette frontière englobait à la fois le secteur revendiqué par l’Argentine et celui revendiqué par le Chili. Le chevauchement avec l’Argentine était quasi total, et la péninsule Antarctique devint le cœur même du conflit.
La Seconde Guerre mondiale n’a guère contribué à apaiser ces différends. Bien que le conflit semblât se développer loin des régions australes, l’Antarctique faisait également partie intégrante des enjeux et de la logique stratégique de l’époque.
En novembre 1940, le Chili franchit une étape décisive. Par le décret n° 1747, l’Argentine proclama officiellement son territoire antarctique, délimité entre les méridiens 53° et 90° Ouest et s’étendant du continent sud-américain jusqu’au pôle Sud.
Cette revendication s’appuyait sur des fondements similaires à ceux de l’Argentine, tels que la continuité géographique et l’héritage colonial espagnol, et entraîna un chevauchement partiel entre les deux pays.
Ce chevauchement fut déterminant, car tandis que la revendication du Royaume-Uni, en tant que puissance extracontinentale, engendra des relations marquées par la confrontation et des protestations diplomatiques, le chevauchement entre l’Argentine et le Chili ouvrit une voie différente.
Les deux pays commencèrent à explorer des accords et à élaborer une vision commune de l’espace antarctique, qui mènerait à de futurs projets visant à créer une Antarctique sud-américaine.
Cette logique fut clairement exprimée dans la Déclaration conjointe argentino-chilien, signée à Santiago du Chili le 26 mars 1941, où les deux pays affirmaient conjointement :
« Il existe une Antarctique américaine qui fait partie intégrante de l’hémisphère occidental. En vertu de précédents géographiques, historiques et juridiques, et indépendamment de tout autre titre, la République argentine et le Chili possèdent des droits souverains incontestables sur cette zone, découlant de leur proximité et de leurs affinités plus importantes avec elle.»
Ainsi, face à la pression d’une puissance extracontinentale, la coopération régionale émergea comme une stratégie politique et diplomatique pour maintenir les revendications territoriales concurrentes sans aggraver le conflit entre voisins.
Au cours des années 1940, loin d’être résolu, le problème antarctique prit forme. C’est alors que furent jetées les bases des débats qui allaient marquer le destin du continent blanc au cours des décennies suivantes.
Ne manquez pas le prochain chapitre, où nous explorerons les origines et le rôle de la Commission nationale antarctique, une institution essentielle pour comprendre comment l’Argentine a commencé à structurer sa politique antarctique et à se préparer à son grand bond polaire.
Nous avons hâte de vous retrouver pour la suite de notre exploration de l’histoire du Grand Sud.
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Alemàn
Hallo zusammen und herzlich willkommen zu „Geschichten aus der Antarktis“, einem Projekt von Contributions from History. Mein Name ist Tamara Culleton, und ich lade Sie ein, diese Reise durch unsere Geschichte im tiefen Süden fortzusetzen.
In diesem Kapitel konzentrieren wir uns auf das, was der Historiker Pablo Fontana das „Feuerdreieck“ nannte: die sich überschneidenden Ansprüche auf die Antarktis, an denen drei Hauptakteure beteiligt waren: Argentinien, Chile und Großbritannien.
Gegen Ende der 1930er-Jahre begann sich die Antarktislandschaft zu verändern. Der norwegische Aufruf zu einer Internationalen Polarkonferenz und die zunehmend angespannte globale Lage beschleunigten die Gebietsansprüche auf dem weißen Kontinent. Die Antarktis wurde nicht länger nur als Raum für wissenschaftliche Forschung betrachtet, sondern aus einer deutlich geopolitischen Perspektive.
In diesem Kontext rückte der britische Anspruch in den Mittelpunkt. Er war der älteste und für Argentinien der umstrittenste.
Seit 1908 gliederte das Vereinigte Königreich mittels Patentbriefen riesige Gebiete in der Antarktis – und sogar in Patagonien – in die sogenannten Falklandinseln ein, ein seit 1833 illegal besetztes Gebiet, von dem aus es sich noch immer in Richtung Südpol erstreckt.
Kartographisch erstreckt sich das Britische Antarktis-Territorium zwischen dem 20. und 80. westlichen Längengrad. Diese Grenze umfasste sowohl den von Argentinien als auch den von Chile beanspruchten Sektor. Die Überschneidung mit Argentinien war nahezu vollständig, und die Antarktische Halbinsel wurde zum heikelsten Kern des Konflikts.
Der Zweite Weltkrieg trug kaum zur Beilegung dieser Streitigkeiten bei. Obwohl sich der Konflikt scheinbar fernab der südlichen Regionen entwickelte, war die Antarktis dennoch Teil des strategischen Schachbretts jener Zeit.
Im November 1940 unternahm Chile einen entscheidenden Schritt. Mit Dekret Nr. 1747 proklamierte Argentinien offiziell sein Antarktis-Territorium, abgegrenzt zwischen dem 53. und 90. westlichen Längengrad und vom südamerikanischen Kontinent in Richtung Südpol reichend.
Dieser Anspruch basierte auf ähnlichen Gründen wie der Argentiniens, etwa der geografischen Kontinuität und dem spanischen Kolonialerbe, und führte zu einer teilweisen Überschneidung der Gebiete beider Länder.
Dies war von entscheidender Bedeutung, denn während der Anspruch Großbritanniens als außerkontinentale Macht ein von Konfrontation und diplomatischen Protesten geprägtes Verhältnis hervorrief, eröffnete die Überschneidung zwischen Argentinien und Chile einen anderen Weg.
Beide Länder begannen, Abkommen auszuloten und eine gemeinsame Vision des antarktischen Raums zu entwickeln, die zu zukünftigen Projekten zur Schaffung einer südamerikanischen Antarktis führen sollte.
Diese Logik fand ihren deutlichen Ausdruck in der argentinisch-chilenischen Gemeinsamen Erklärung, die am 26. März 1941 in Santiago de Chile unterzeichnet wurde. Darin bekräftigten die beiden Länder gemeinsam:
„Es gibt eine amerikanische Antarktis, die ein integraler Bestandteil der westlichen Hemisphäre ist. Aufgrund geografischer, historischer und rechtlicher Präzedenzfälle sowie anderer Ansprüche besitzen die Argentinische Republik und Chile unbestreitbare Souveränitätsrechte an diesem Gebiet, die sich aus ihrer größeren Nähe und Verbundenheit mit ihm ableiten.“
Angesichts des Drucks einer außerkontinentalen Macht entwickelte sich die regionale Zusammenarbeit somit zu einer politischen und diplomatischen Strategie, um die sich überschneidenden Ansprüche aufrechtzuerhalten, ohne den Konflikt zwischen den Nachbarn zu verschärfen.
In den 1940er Jahren war das Antarktisproblem keineswegs gelöst, sondern nahm konkrete Formen an.
Damals wurden die Grundlagen für die Debatten gelegt, die den Verlauf der Geschichte des weißen Kontinents in den folgenden Jahrzehnten prägen sollten.
Verpassen Sie nicht das nächste Kapitel, in dem wir die Ursprünge und die Rolle der Nationalen Antarktiskommission beleuchten – einer Schlüsselinstitution, um zu verstehen, wie Argentinien seine Antarktispolitik systematisch organisierte und sich auf den großen Schritt in die Polarforschung vorbereitete.
Wir freuen uns darauf, Sie auf unserer weiteren Reise durch die Geschichte des tiefen Südens zu begleiten.
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Bibliografía:
Comisión Nacional del Antártico (1948) Soberanía Argentina en la Antártida, Buenos Aires, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.
Fontana, Pablo (2018) La Pugna Antártica. El conflicto por el Sexto Continente. Buenos Aires. Ed. Guazuvirá.
Genest, Eugenio (1998) Pujato y la Antártida Argentina en la década del cincuenta. Buenos Aires,H. Senado de la Nación
——————— (2001) Antártida sudamericana, aportes para su comprensión. Buenos Aires, Dirección Nacional del Antártico. Instituto Antártico Argentino. Publicación Nº 28.
Jara, Mauricio (2001) ”Una disputa doblemente pospuesta: Chile y el Territorio Antártico, 1906-1948” Revista Notas Históricas Y Geográficas, 131–138. Recuperado a partir de https://www.revistanotashistoricasygeograficas.cl/index.php/nhyg/article/view/108
Edición:Max Van Hauvart Duart (UMAI-Historia) , Carlos Van Hauvart (UNMdP/FH/Historia/Colegio Nacional Dr. Arturo U. Illia/CeHis/ INHUS)

