Aportes de la Historia

Notas dispersas sobre Historia

La Revolución Francesa; El invierno más crudo |Historias Mínimas |Diana Duart| Episodio 2

Este contenido puede ser reproducido en todo  y en parte,  transmitido y recuperado por cualquier sistema de información en cualquier forma y medio mediante la cita académica correspondiente, todos los derechos reservados.

Las producciones VOD pueden ser exhibidas en cualquier ámbito académico con la cita correspondiente.

Derecho de propiedad intelectual de Aportes de la Historia

RL-2024-66246392-APN-DNDA#MJ (SEPTIMA SERIE)

La Revolución Francesa; El invierno más crudo |Historias Mínimas |Diana Duart| Episodio 2

Guión: Diana Duart, Francisco Colonna y Carlos Van Hauvart

 

Hola a todos, bienvenidos a Bienvenidos a Historias mínimas, producido por el Grupo Sociedad y Estado para su proyecto Aportes de la Historia, que se emite en su canal de YouTube.

Mi nombre es Diana Duart y este capítulo está pensado para un proceso de enseñanza-aprendizaje, tanto presencial como a distancia o virtual, destinado a los colegios medios de la República Argentina. Por supuesto, también son bienvenidos otros públicos.

En su reciente libro Robert Darnton  titulado “el temperamento revolucionario, como se forjo la revolución francesa: París, 1748-1789”,  trata de reconstruir las percepciones y reacciones  que tuvieron los parisinos sobre los distintos acontecimientos que sucedieron en la ciudad de París hasta la toma de la Bastilla.

Por temperamento entiende el estado de ánimo de la población de la ciudad  de París en cuanto  las actitudes, suposiciones, valores, los recuerdos del pasado y que pronósticos tenían sobre el futuro además de las esperanzas y temores que podían albergar. Ese cúmulo  de emociones va a determinar el desenvolvimiento y las reacciones ante los acontecimientos van  a enfrentar  los habitantes de París.

En el apartado el “invierno más crudo” el autor reconstruye esa estación previa a la revolución. Para los parisinos el invierno de 1788 comenzó temprano  y fue particularmente duro como si fuera un indicador de las desgracias que la ciudad estaba pasando.

La gran nevada del 26 de noviembre confirmó el peor de los temores tanto para los residentes de a pie que no tenían termómetro como para los que sí, los periódicos  y el boca a boca mantenían informados a todos sobre esta situación y también sobre otra cuestión, mas importante.

El precio del pan del cual los parisinos eran obsesivos aumento en diciembre  de seis ous a trece. Al congelarse el Sena los molinos hidráulicos dejaron de funcionar y redujo el suministro de harina. El precio del la harina siguió aumentando ante la desesperación de la población y recién se detuvo el 4 de febrero cuando llegó a 14 sous. La intervención del gobierno para fijar el precio en 14 sous hizo  que los panaderos se rebelaron al no tener beneficios y muchos ante el temor de la violencia  hacia sus establecimientos los empezaron a cerrar.

Al gobierno le preocupaba más una posible revuelta popular que el enojo de los panaderos. Las calles se llenaron de rumores, uno especialmente apuntaba a los nobles que estaban acaparando harina para que el ministro de finanzas Necker renunciara, sin embargo otro rumor cobra tanta fuerza como el primero, el mismísimo Necker estaba acumulando harina ya que con la subida de los precios pretendía salvar las finanzas del estado.

Los historiadores han reconstruido como en las épocas de escases debido a la insuficiencia de cereales las rebeliones están a la orden del día y cuando había abundancia la tranquilidad reinaba. Por supuesto esyo también lo sabían las autoridades que no deseaban un período de escases y menos en invierno.

A todo esto la falta de carbón para calefaccionar y cocinar puso en alerta a los habitantes de París, las malas noticias eran frecuentes.

Y si esto no fuera poco la ciudad estaba intransitable eso hacía que muchos productos de granja no llegaran a los mercados, aunque los contrabandistas hacían colocar rebaños de ovejas y aves de corral a un precio razonable eso genero  un conflicto con los carniceros que pedían la intervención de la policía, cuando estos lo hicieron fueron expulsados por muchos habitantes en una batalla callejera.

La ciudad se volvió más insegura por los mendigos cada vez más agresivos y se multiplicaron las denuncias de robos.

Para el autor el agotamiento producto de las condiciones climáticas hizo que París no estallara, las nevadas del 9 de marzo al 19 confirmaron el invierno mas frio del que los parisinos recordaran

Pero estamos en marzo, dentro de cinco meses el 14 de julio de 1789. París estalla.

Inglés

Diana Duart, and this episode is designed for a teaching-learning process, whether in-person, distance, or virtual, aimed at secondary schools in the Argentine Republic. Of course, other audiences are also welcome.

In his recent book, Robert Darnton, titled *The Revolutionary Temperament: How the French Revolution Was Forged: Paris, 1748–1789*, seeks to reconstruct the perceptions and reactions that Parisians had regarding the various events that took place in the city of Paris up to the storming of the Bastille.

By temperament, he means the mood of the population of the city of Paris in terms of attitudes, assumptions, values, memories of the past, and their expectations for the future, in addition to the hopes and fears they may have harbored. This accumulation of emotions would determine how the inhabitants of Paris behaved and reacted to the events they were going to face.

In the section *“The Harshest Winter,”* the author reconstructs that season preceding the Revolution. For Parisians, the winter of 1788 began early and was particularly severe, as if it were an indicator of the misfortunes the city was experiencing.

The great snowfall of November 26 confirmed the worst fears both for ordinary residents who did not have thermometers and for those who did. Newspapers and word of mouth kept everyone informed about this situation and also about another, more important issue.

The price of bread, about which Parisians were obsessed, rose in December from six sous to thirteen. When the Seine froze, the watermills stopped functioning, reducing the flour supply. The price of flour continued to rise amid the population’s desperation and only stopped on February 4, when it reached 14 sous. The government’s intervention to fix the price at 14 sous caused bakers to rebel because they could no longer make a profit, and many, fearing violence against their establishments, began to close them.

The government was more concerned about a possible popular uprising than about the bakers’ anger. The streets filled with rumors. One in particular blamed the nobles for hoarding flour in order to force the finance minister, Necker, to resign. However, another rumor became just as widespread: that Necker himself was stockpiling flour because, through rising prices, he intended to save the state’s finances.

Historians have reconstructed how, in times of scarcity caused by insufficient grain supplies, rebellions were commonplace, whereas when there was abundance, tranquility prevailed. Of course, the authorities also knew this and did not want a period of scarcity, especially in winter.

Meanwhile, the lack of coal for heating and cooking put the inhabitants of Paris on alert; bad news was frequent.

And if this were not enough, the city had become nearly impassable, preventing many farm products from reaching the markets. Although smugglers managed to supply flocks of sheep and poultry at reasonable prices, this generated a conflict with the butchers, who demanded police intervention. When the police did intervene, they were driven away by many residents in a street battle.

The city became more insecure due to increasingly aggressive beggars, and reports of theft multiplied.

According to the author, the exhaustion produced by the climatic conditions prevented Paris from exploding. The snowfalls from March 9 to March 19 confirmed the coldest winter that Parisians could remember.

But it is now March. Within five months, on July 14, 1789, Paris explodes.

Portugués

Olá a todos, bem-vindos a Bem-vindos a Histórias mínimas, produzido pelo Grupo Sociedade e Estado para o seu projeto Contributos da História, que é transmitido no seu canal do YouTube.

O meu nome é Diana Duart e este capítulo foi pensado para um processo de ensino-aprendizagem, tanto presencial como à distância ou virtual, destinado às escolas secundárias da República Argentina. Naturalmente, outros públicos também são bem-vindos.

No seu recente livro, Robert Darnton, intitulado “O temperamento revolucionário, como se forjou a Revolução Francesa: Paris, 1748-1789”, procura reconstruir as perceções e reações que os parisienses tiveram perante os diversos acontecimentos que ocorreram na cidade de Paris até à tomada da Bastilha.

Por temperamento entende o estado de espírito da população da cidade de Paris relativamente às atitudes, suposições, valores, memórias do passado e previsões que tinham sobre o futuro, além das esperanças e receios que podiam albergar. Esse conjunto de emoções irá determinar o desenrolar dos acontecimentos e as reações que os habitantes de Paris irão ter perante eles.

Na secção “o inverno mais rigoroso”, o autor reconstrói essa estação anterior à revolução. Para os parisienses, o inverno de 1788 começou cedo e foi particularmente duro, como se fosse um indicador das desgraças que a cidade atravessava.

A grande nevada de 26 de novembro confirmou o pior dos receios, tanto para os residentes comuns que não tinham termómetro como para os que tinham. Os jornais e o passa-palavra mantinham todos informados sobre esta situação e também sobre outra questão, ainda mais importante.

O preço do pão, com o qual os parisienses eram obcecados, aumentou em dezembro de seis para treze sous. Quando o Sena congelou, os moinhos hidráulicos deixaram de funcionar e o fornecimento de farinha diminuiu. O preço da farinha continuou a subir perante o desespero da população e só estabilizou a 4 de fevereiro, quando atingiu os 14 sous. A intervenção do governo para fixar o preço nos 14 sous levou os padeiros a revoltarem-se por não obterem lucros e muitos, receando a violência contra os seus estabelecimentos, começaram a encerrá-los.

O governo preocupava-se mais com uma possível revolta popular do que com o descontentamento dos padeiros. As ruas encheram-se de rumores; um deles apontava especialmente para os nobres, que estariam a armazenar farinha para provocar a demissão do ministro das Finanças, Necker. No entanto, outro rumor ganhou tanta força quanto o primeiro: o próprio Necker estaria a acumular farinha, pois, com a subida dos preços, pretendia salvar as finanças do Estado.

Os historiadores reconstruíram a forma como, em épocas de escassez devido à insuficiência de cereais, as rebeliões eram frequentes e, quando havia abundância, a tranquilidade predominava. Naturalmente, as autoridades também sabiam disso e não desejavam um período de escassez, muito menos durante o inverno.

Além de tudo isto, a falta de carvão para aquecer as casas e cozinhar colocou os habitantes de Paris em alerta; as más notícias eram frequentes.

E, como se isso não bastasse, a cidade estava intransitável, o que fazia com que muitos produtos agrícolas não chegassem aos mercados. Embora os contrabandistas colocassem rebanhos de ovelhas e aves de capoeira à venda a um preço razoável, isso gerou um conflito com os talhantes, que exigiam a intervenção da polícia. Quando esta interveio, foi expulsa por muitos habitantes numa batalha de rua.

A cidade tornou-se mais insegura devido aos mendigos, cada vez mais agressivos, e multiplicaram-se as denúncias de roubos.

Para o autor, o esgotamento provocado pelas condições climáticas fez com que Paris não explodisse. As nevadas de 9 a 19 de março confirmaram o inverno mais frio de que os parisienses tinham memória.

Mas estamos em março. Dentro de cinco meses, a 14 de julho de 1789, Paris explode.

Francés

Bonjour à tous, bienvenue à Bienvenue à Histoires minimales, produit par le Groupe Société et État pour son projet Apports de l’Histoire, diffusé sur sa chaîne YouTube.

Je m’appelle Diana Duart et cet épisode est conçu pour un processus d’enseignement-apprentissage, aussi bien en présentiel qu’à distance ou virtuel, destiné aux établissements d’enseignement secondaire de la République argentine. Bien entendu, d’autres publics sont également les bienvenus.

Dans son récent livre intitulé « Le tempérament révolutionnaire, comment s’est forgée la Révolution française : Paris, 1748-1789 », Robert Darnton cherche à reconstituer les perceptions et les réactions des Parisiens face aux différents événements survenus dans la ville de Paris jusqu’à la prise de la Bastille.

Par tempérament, il entend l’état d’esprit de la population parisienne, notamment ses attitudes, ses suppositions, ses valeurs, ses souvenirs du passé, ainsi que ses prévisions pour l’avenir, sans oublier les espoirs et les craintes qu’elle pouvait nourrir. Cet ensemble d’émotions va déterminer le comportement et les réactions des habitants de Paris face aux événements auxquels ils seront confrontés.

Dans la section intitulée « L’hiver le plus rigoureux », l’auteur reconstitue cette saison qui précède la révolution. Pour les Parisiens, l’hiver de 1788 commença tôt et fut particulièrement rude, comme s’il annonçait les malheurs que traversait la ville.

La grande chute de neige du 26 novembre confirma les pires craintes, aussi bien pour les habitants ordinaires qui ne possédaient pas de thermomètre que pour ceux qui en avaient un. Les journaux et le bouche-à-oreille tenaient tout le monde informé de cette situation, mais aussi d’une autre question, plus importante encore.

Le prix du pain, auquel les Parisiens étaient obsédément attachés, passa en décembre de six à treize sous. Lorsque la Seine gela, les moulins hydrauliques cessèrent de fonctionner, réduisant l’approvisionnement en farine. Le prix de la farine continua d’augmenter au grand désespoir de la population et ne se stabilisa que le 4 février, lorsqu’il atteignit 14 sous. L’intervention du gouvernement pour fixer le prix à 14 sous provoqua la révolte des boulangers, qui n’en tiraient plus aucun bénéfice, et beaucoup d’entre eux, craignant des violences contre leurs établissements, commencèrent à fermer leurs boutiques.

Le gouvernement se préoccupait davantage d’une éventuelle révolte populaire que de la colère des boulangers. Les rues se remplirent de rumeurs. L’une d’elles accusait particulièrement les nobles d’accaparer la farine afin de provoquer la démission du ministre des Finances, Necker. Cependant, une autre rumeur prit autant d’ampleur que la première : Necker lui-même accumulait de la farine, car la hausse des prix devait, selon certains, lui permettre de sauver les finances de l’État.

Les historiens ont reconstitué comment, en période de pénurie due à l’insuffisance des céréales, les rébellions étaient fréquentes, tandis que l’abondance favorisait la tranquillité. Bien entendu, les autorités le savaient également et ne souhaitaient pas une période de pénurie, encore moins en hiver.

À cela s’ajoutait le manque de charbon pour se chauffer et cuisiner, ce qui alarma les habitants de Paris. Les mauvaises nouvelles étaient fréquentes.

Comme si cela ne suffisait pas, la ville était devenue impraticable, ce qui empêchait de nombreux produits agricoles d’arriver sur les marchés. Bien que les contrebandiers fassent parvenir des troupeaux de moutons et de la volaille à un prix raisonnable, cela provoqua un conflit avec les bouchers, qui demandèrent l’intervention de la police. Lorsque celle-ci intervint, elle fut expulsée par de nombreux habitants au cours d’une bataille de rue.

La ville devint également plus dangereuse en raison des mendiants, de plus en plus agressifs, tandis que les signalements de vols se multipliaient.

Pour l’auteur, l’épuisement causé par les conditions climatiques empêcha Paris d’exploser. Les chutes de neige du 9 au 19 mars confirmèrent qu’il s’agissait de l’hiver le plus froid dont les Parisiens se souvenaient.

Mais nous sommes en mars. Dans cinq mois, le 14 juillet 1789, Paris explose.

Alemán

Hallo zusammen, willkommen bei „Historias mínimas“, produziert von der Gruppe Gesellschaft und Staat für ihr Projekt „Beiträge der Geschichte“, das auf ihrem YouTube-Kanal ausgestrahlt wird.

Mein Name ist Diana Duart, und diese Folge ist für einen Lehr-Lern-Prozess gedacht, sowohl im Präsenzunterricht als auch im Fern- oder Onlineunterricht, und richtet sich an die weiterführenden Schulen der Argentinischen Republik. Selbstverständlich sind auch andere Zielgruppen herzlich willkommen.

In seinem jüngsten Buch mit dem Titel „Das revolutionäre Temperament: Wie die Französische Revolution geschmiedet wurde. Paris, 1748–1789“ versucht Robert Darnton, die Wahrnehmungen und Reaktionen der Pariser auf die verschiedenen Ereignisse zu rekonstruieren, die sich in der Stadt Paris bis zur Erstürmung der Bastille ereigneten.

Unter Temperament versteht er die Stimmung der Bevölkerung der Stadt Paris hinsichtlich ihrer Einstellungen, Annahmen, Werte, Erinnerungen an die Vergangenheit und ihrer Erwartungen an die Zukunft sowie der Hoffnungen und Ängste, die sie hegen konnten. Diese Ansammlung von Emotionen sollte das Verhalten und die Reaktionen auf die Ereignisse bestimmen, denen sich die Einwohner von Paris stellen mussten.

Im Abschnitt „Der härteste Winter“ rekonstruiert der Autor diese der Revolution vorausgehende Jahreszeit. Für die Pariser begann der Winter 1788 früh und war besonders hart, als wäre er ein Vorzeichen der Unglücke, die die Stadt durchlebte.

Der große Schneefall vom 26. November bestätigte die schlimmsten Befürchtungen sowohl der einfachen Bewohner ohne Thermometer als auch jener, die eines besaßen. Zeitungen und die mündliche Weitergabe von Nachrichten hielten alle über diese Situation informiert, ebenso über eine andere, noch wichtigere Angelegenheit.

Der Brotpreis, auf den die Pariser regelrecht fixiert waren, stieg im Dezember von sechs auf dreizehn Sous. Als die Seine zufror, stellten die Wassermühlen ihren Betrieb ein, wodurch die Mehlversorgung zurückging. Der Mehlpreis stieg weiter an, sehr zum Entsetzen der Bevölkerung, und kam erst am 4. Februar zum Stillstand, als er 14 Sous erreichte. Die staatliche Intervention zur Festsetzung des Preises auf 14 Sous führte dazu, dass die Bäcker rebellierten, da sie keinen Gewinn mehr erzielten. Viele von ihnen begannen aus Angst vor Gewalt gegen ihre Betriebe, ihre Bäckereien zu schließen.

Die Regierung sorgte sich mehr über einen möglichen Volksaufstand als über den Ärger der Bäcker. Die Straßen waren voller Gerüchte. Eines davon beschuldigte insbesondere die Adligen, Mehl zu horten, um den Finanzminister Necker zum Rücktritt zu zwingen. Ein anderes Gerücht gewann jedoch ebenso viel an Bedeutung: Necker selbst würde Mehl horten, da er mit den steigenden Preisen die Staatsfinanzen retten wolle.

Historiker haben rekonstruiert, dass in Zeiten der Knappheit aufgrund unzureichender Getreidevorräte Aufstände an der Tagesordnung waren, während bei Überfluss Ruhe herrschte. Natürlich wussten dies auch die Behörden, die keine Zeit der Knappheit wünschten, erst recht nicht im Winter.

Hinzu kam, dass der Mangel an Kohle zum Heizen und Kochen die Bewohner von Paris in Alarmbereitschaft versetzte; schlechte Nachrichten waren häufig.

Und als ob das nicht genug gewesen wäre, war die Stadt kaum passierbar, sodass viele landwirtschaftliche Produkte die Märkte nicht erreichten. Zwar sorgten Schmuggler dafür, dass Schafherden und Geflügel zu angemessenen Preisen angeboten wurden, doch führte dies zu einem Konflikt mit den Metzgern, die ein Eingreifen der Polizei forderten. Als diese tatsächlich einschritt, wurde sie von vielen Einwohnern in einer Straßenschlacht vertrieben.

Die Stadt wurde unsicherer, da Bettler zunehmend aggressiver wurden, und die Anzeigen wegen Diebstahls nahmen zu.

Nach Ansicht des Autors verhinderte die Erschöpfung infolge der klimatischen Bedingungen, dass Paris explodierte. Die Schneefälle vom 9. bis 19. März bestätigten den kältesten Winter, an den sich die Pariser erinnern konnten.

Doch wir befinden uns im März. In fünf Monaten, am 14. Juli 1789, explodiert Paris.

Edición:Max Van Hauvart Duart (UMAI-Historia) , Carlos Van Hauvart (UNMdP/FH/Historia/Colegio Nacional Dr. Arturo U. Illia/CeHis/ INHUS)

 

 

Carlos-2

Volver arriba