Aportes de la Historia

Notas dispersas sobre Historia

Las enfermeras en la primer Guerra Mundial. Historias Mínimas.

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Derecho de propiedad intelectual de Aportes de la Historia 

RL-2024-66246392-APN-DNDA#MJ (SEPTIMA SERIE)

 

Guión Diana Duart y Max Van Hauvat Duart

Adaptación Carlos Van Hauvart

Hola a todos, bienvenidos al ciclo Historias Mínimas, producido por el Grupo Sociedad y Estado para su proyecto Aportes de la Historia, que se emite en su canal de YouTube.

Mi nombre es Diana Duart y este capítulo está pensado para un proceso de enseñanza-aprendizaje, tanto presencial como a distancia y virtual, destinado a los colegios medios de la República Argentina. Por supuesto, también es bienvenido el público al que le interesa la historia.

Hoy vamos a trabajar sobre la participación que las mujeres tuvieron durante la Primera Guerra Mundial. El abordaje lo haremos a partir del capítulo “La Primera guerra Mundial: ¿la era de la mujer o el triunfo de la diferencia sexual? De Francoise Thébaud, en la colección la Historia de la Mujeres, el Siglo XX.

Para la autora, durante la guerra,  las mujeres lograron una mayor emancipación y el esfuerzo de éstas durante el conflicto fue reconocido como fundamental.

Pero al finalizar el conflicto, ellas son situadas en un lugar de ausencia con pocas referencias en los monumentos oficiales. Esta situación va a modificar en poco tiempo.

La literatura será la quen pondrá en escena el rol de las mujeres, en este caso las enfermeras.

En la novela Adiós a las Armas de Ernest Hemingway el personaje principal es la enfermera británica Catherine Barkley. Este relato es casi autobiográfico y es una mirada de primera mano del frente italiano,  experiencia que lo marcó profundamente. Para muchos especialistas, la novela mostró un relato crudo y desgarrador de la Primera Guerra Mundial y cómo impactó sobre quienes no conocieron el horror de aquel conflicto.

No podemos, tampoco, olvidarnos de Sin Novedad en el frente de Erich María Remarke, en donde Sor Libertine es la que cuida a los soldados que ingresan al  “habitación de la muerte” de donde nadie regresaba.

El cine puso en imágenes las novelas de Adiós a las Armas y Sin novedad en el frente. Todas las adaptaciones de esas novelas giraron en torno a cómo las mujeres percibieron el conflicto y el rol de éstas como enfermeras en el frente bélico.

Observemos, también,  el caso de la enfermera Edith Clavell que fusilada por los alemanes al ser descubierta la red que ayudó a cientos de soldados a escapar de la ocupación alemana en Bélgica. Su figura fue utilizada  como propaganda para el reclutamiento militar, su historia fue publicada en cientos de artículos periodísticos, panfletos y libros biográficos.

Ahora bien, los historiadores en un primer momento observaron el conflicto desde la óptica política y económica. Pero es la historia social la que empezó a preguntarse sobre el rol de las mujeres. Se entendió que la guerra no es una empresa exclusivamente masculina, porque aborda las nuevas responsabilidades de las mujeres en éste conflicto y los que sobrevendrán en el siglo XX.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, el Museo Imperial de la Guerra creó un subcomité llamado del Trabajo Femenino en la Guerra. El objetivo de este comité fue resguardar las cartas y los diarios personales de las enfermeras, las imágenes fotográficas personales o del ejército. Como también, los films institucionales, todo lo que comunicaba la prensa – aún con censura – sobre las tareas en los hospitales militares. Además de los panfletos y los carteles que las convocaban al servicio. La historia de las sensibilidades se ha nutrido de estas fuentes que los historiadores sociales consideran invaluables.

Sin embargo debemos observar con mucho cuidado como un Museo proyecta la imagen y su historia de un momento doloroso para muchas sociedades en los cuales actuó  el imperialismo. El término Imperial no es casual y define como Gran Bretaña buscó dominar extensos territorios con un afán “civilizatorio” durante todo el siglo XIX hasta mediados del siglo XX, cuando los procesos de descolonización buscaron romper ese vínculo imperial con la metrópoli.

Los historiadores también tratan de indagar, a través de las fuentes, como el Trastorno de Estrés Postraumático o su denominación de época fatiga de combate, neurosis de guerra o shock de las trincheras  afectó a las enfermeras a lo largo del servicio durante la Gran Guerra.

Inglés

Hello everyone, welcome to the «Brief Histories» series, produced by the Society and State Group for their «Contributions of History» project, which airs on their YouTube channel.

My name is Diana Duart, and this episode is designed for a teaching and learning process, both in-person and online, aimed at secondary schools in Argentina. Of course, anyone interested in history is also welcome.

Today we’ll be discussing the role of women in World War I. We will begin our analysis with the chapter “The First World War: The Era of Woman or the Triumph of Sexual Difference?” by Françoise Thébaud, from the collection *The History of Women, the 20th Century*. According to the author, during the war, women achieved greater emancipation, and their efforts during the conflict were recognized as fundamental. However, at the end of the conflict, they were relegated to a place of absence with few references in official monuments.

This situation would soon change. Literature would be the medium that brought the role of women, in this case nurses, to the forefront. In Ernest Hemingway’s novel *A Farewell to Arms*, the main character is the British nurse Catherine Barkley. This story is almost autobiographical and offers a firsthand look at the Italian front, an experience that profoundly marked him. For many specialists, the novel presented a raw and harrowing account of the First World War and how it impacted those who did not experience the horrors of that conflict. We also cannot forget *All Quiet on the Western Front*. by Erich Maria Remarke, where Sister Libertine is the one who cares for the soldiers who enter the «death room» from which no one returned.

Cinema brought to the screen the novels A Farewell to Arms and All Quiet on the Western Front. All the adaptations of these novels revolved around how women perceived the conflict and their role as nurses on the front lines.

Let us also consider the case of nurse Edith Clavell, who was shot by the Germans after the network that helped hundreds of soldiers escape the German occupation of Belgium was discovered. Her image was used as propaganda for military recruitment, and her story was published in hundreds of newspaper articles, pamphlets, and biographical books.

Now, historians initially observed the conflict from a political and economic perspective. But it was social history that began to question the role of women. It was understood that war is not an exclusively male endeavor, because it addresses the new responsibilities of women in this conflict and those who These events will occur in the 20th century.

At the end of the First World War, the Imperial War Museum created a subcommittee called Women’s Work in War. The objective of this committee was to safeguard the letters and personal diaries of nurses, personal and military photographs, as well as institutional films, everything the press reported—even under censorship—about their work in military hospitals, and the pamphlets and posters that summoned them to service. The history of sensibilities has been enriched by these sources, which social historians consider invaluable.

However, we must carefully observe how a museum projects the image and history of a painful moment for many societies in which imperialism was at work. The term «imperial» is not accidental and defines how Great Britain sought to dominate vast territories with a «civilizing» zeal throughout the 19th century until the mid-20th century, when decolonization processes sought to break that imperial link with the metropolis.

Historians also try to investigate, through these sources, Post-traumatic stress disorder, or its contemporary names combat fatigue, war neurosis, or trench shock, affected nurses throughout their service during the Great War.

Portugués

Olá a todos, sejam bem-vindos à série «Breves Histórias», produzida pelo Grupo Sociedade e Estado para o projeto «Contributos da História», que é transmitida no seu canal de YouTube.

O meu nome é Diana Duart, e este episódio foi concebido para um processo de ensino e aprendizagem, tanto presencial como online, dirigido às escolas secundárias da Argentina. É claro que todos os interessados ​​em história também são bem-vindos.

Hoje iremos discutir o papel das mulheres na Primeira Guerra Mundial. Iniciaremos a nossa análise pelo capítulo «A Primeira Guerra Mundial: A Era da Mulher ou o Triunfo da Diferença Sexual?», de Françoise Thébaud, da colectânea *História das Mulheres, o Século XX*. Segundo a autora, durante a guerra, as mulheres conquistaram uma maior emancipação, e os seus esforços durante o conflito foram reconhecidos como fundamentais. No entanto, no final do conflito, foram relegadas para um local de ausência, com poucas referências nos monumentos oficiais. Esta situação logo mudaria. A literatura seria o meio que traria o papel das mulheres, neste caso as enfermeiras, para primeiro plano. No romance *Adeus às Armas*, de Ernest Hemingway, a personagem principal é a enfermeira britânica Catherine Barkley. Esta história é quase autobiográfica e oferece um olhar em primeira mão sobre a frente italiana, uma experiência que o marcou profundamente. Para muitos especialistas, o romance apresentou um relato cru e angustiante da Primeira Guerra Mundial e de como esta impactou aqueles que não viveram os horrores do conflito. Também não podemos esquecer *Nada de Novo na Frente*, de Erich Maria Remarke, onde a Irmã Libertine é quem cuida dos soldados que entram na «sala da morte», de onde ninguém regressa.

O cinema levou para a tela os romances *Adeus às Armas* e *Nada de Novo na Frente*. Todas as adaptações destes romances giraram em torno da forma como as mulheres percecionavam o conflito e o seu papel como enfermeiras na linha da frente.

Consideremos ainda o caso da enfermeira Edith Clavell, que foi fuzilada pelos alemães após a descoberta da rede que ajudou centenas de soldados a escapar à ocupação alemã da Bélgica. A sua imagem foi utilizada como propaganda para o recrutamento militar, e a sua história foi publicada em centenas de artigos de jornais, panfletos e livros biográficos.

Ora, inicialmente, os historiadores observaram o conflito numa perspetiva política e económica. Mas foi a história social que começou a questionar o papel da mulher. Compreendeu-se que a guerra não é um empreendimento exclusivamente masculino, pois aborda as novas responsabilidades das mulheres neste conflito e daqueles que… Estes acontecimentos terão lugar no século XX.

No final da Primeira Guerra Mundial, o Imperial War Museum criou um subcomité denominado Trabalho Feminino na Guerra. O objectivo deste comité era salvaguardar as cartas e diários pessoais de enfermeiras, fotografias pessoais e militares, bem como filmes institucionais, tudo o que a imprensa noticiava — mesmo sob censura — sobre o seu trabalho nos hospitais militares, e os panfletos e cartazes que as convocavam para o serviço. A história das sensibilidades foi enriquecida por estas fontes, que os historiadores sociais consideram inestimáveis.

No entanto, devemos observar atentamente a forma como um museu projecta a imagem e a história de um momento doloroso para muitas sociedades, no qual o imperialismo esteve em acção. O termo «imperial» não é acidental e define a forma como a Grã-Bretanha procurou dominar vastos territórios com um zelo «civilizador» ao longo do século XIX até meados do século XX, quando os processos de descolonização procuraram romper este vínculo imperial com a metrópole.

Os historiadores tentam também investigar, através destas fontes, a perturbação de stress pós-traumático, ou os seus nomes contemporâneos, a fadiga de combate, a neurose de guerra ou o choque de trincheira, que afetaram as enfermeiras durante o seu serviço na Primeira Guerra Mundial.

Francés

Bonjour à tous et bienvenue dans la série « Brèves Histoires », produite par le Groupe Société et État pour son projet « Contributions à l’Histoire », diffusée sur sa chaîne YouTube.

Je m’appelle Diana Duart et cet épisode est conçu pour l’enseignement et l’apprentissage, en présentiel et en ligne, à destination des lycées argentins. Bien entendu, toute personne intéressée par l’histoire est la bienvenue.

Aujourd’hui, nous aborderons le rôle des femmes pendant la Première Guerre mondiale. Nous commencerons notre analyse par le chapitre « La Première Guerre mondiale : l’ère de la femme ou le triomphe de la différence sexuelle ? » de Françoise Thébaud, extrait du recueil *Histoire des femmes au XXe siècle*. Selon l’auteure, pendant la guerre, les femmes ont acquis une plus grande émancipation et leurs efforts durant le conflit ont été reconnus comme fondamentaux. Cependant, à la fin du conflit, elles ont été reléguées à l’ombre et peu mentionnées dans les monuments officiels. Cette situation allait bientôt changer. La littérature allait être le vecteur qui mettrait en lumière le rôle des femmes, et notamment celui des infirmières. Dans le roman d’Ernest Hemingway, *L’Adieu aux armes*, le personnage principal est l’infirmière britannique Catherine Barkley. Ce récit, quasi autobiographique, offre un témoignage direct du front italien, une expérience qui l’a profondément marqué. Pour de nombreux spécialistes, le roman présente un récit poignant et sans concession de la Première Guerre mondiale et de son impact sur ceux qui n’ont pas vécu les horreurs de ce conflit. On ne peut oublier non plus *À l’Ouest, rien de nouveau* d’Erich Maria Remarke, où Sœur Libertine prend soin des soldats entrant dans la « chambre de la mort », d’où personne ne revient.

Le cinéma a porté à l’écran les romans *L’Adieu aux armes* et *À l’Ouest, rien de nouveau*. Toutes les adaptations de ces romans s’articulent autour de la perception du conflit par les femmes et de leur rôle d’infirmières en première ligne.

Prenons également le cas de l’infirmière Edith Clavell, fusillée par les Allemands après la découverte du réseau qui avait permis à des centaines de soldats de s’évader de l’occupation allemande en Belgique. Son image fut utilisée à des fins de propagande pour le recrutement militaire, et son histoire fut publiée dans des centaines d’articles de journaux, de brochures et d’ouvrages biographiques.

Au départ, les historiens observèrent le conflit sous un angle politique et économique. Mais c’est l’histoire sociale qui commença à interroger le rôle des femmes. On comprit alors que la guerre n’était pas une affaire exclusivement masculine, car elle mettait en lumière les nouvelles responsabilités des femmes dans ce conflit et celles qui, comme elles, allaient en assumer les conséquences au XXe siècle.

À la fin de la Première Guerre mondiale, l’Imperial War Museum créa un sous-comité intitulé « Le travail des femmes pendant la guerre ». Ce comité avait pour objectif de préserver les lettres et les journaux intimes des infirmières, les photographies personnelles et militaires, ainsi que les films institutionnels, tous les articles de presse – même censurés – concernant leur travail dans les hôpitaux militaires, et les brochures et affiches les appelant à servir. L’histoire des sensibilités s’est enrichie de ces sources, que les historiens sociaux considèrent comme inestimables.

Il convient toutefois d’examiner attentivement comment un musée projette l’image et l’histoire d’une période douloureuse pour de nombreuses sociétés, marquée par l’impérialisme. Le terme « impérial » n’est pas fortuit et désigne la manière dont la Grande-Bretagne a cherché à dominer de vastes territoires avec un zèle « civilisateur » tout au long du XIXe siècle jusqu’au milieu du XXe siècle, lorsque les processus de décolonisation ont visé à rompre ce lien impérial avec la métropole.

Les historiens s’efforcent également d’étudier, à travers ces sources, le syndrome de stress post-traumatique, également appelé fatigue de combat, névrose de guerre ou choc des tranchées, qui a affecté les infirmières durant leur service pendant la Première Guerre mondiale.

Alemán

Hallo zusammen und herzlich willkommen zur Reihe „Kurze Geschichten“, produziert von der Gesellschaft und dem Staat im Rahmen ihres Projekts „Beiträge zur Geschichte“, das auf ihrem YouTube-Kanal ausgestrahlt wird.

Mein Name ist Diana Duart, und diese Folge ist für den Unterricht an weiterführenden Schulen in Argentinien konzipiert – sowohl im Präsenz- als auch im Online-Unterricht. Selbstverständlich sind auch alle Geschichtsinteressierten herzlich willkommen.

Heute geht es um die Rolle der Frauen im Ersten Weltkrieg. Wir beginnen unsere Analyse mit dem Kapitel „Der Erste Weltkrieg: Das Zeitalter der Frau oder der Triumph der Geschlechterdifferenz?“ von Françoise Thébaud aus dem Sammelband *Die Geschichte der Frau im 20. Jahrhundert*. Laut der Autorin erreichten Frauen während des Krieges eine größere Emanzipation, und ihre Leistungen wurden als grundlegend anerkannt. Nach Kriegsende wurden sie jedoch weitgehend vergessen und in offiziellen Denkmälern kaum erwähnt.

Diese Situation sollte sich bald ändern. Die Literatur rückte die Rolle der Frauen, in diesem Fall der Krankenschwestern, in den Vordergrund. In Ernest Hemingways Roman *In einem anderen Land* ist die britische Krankenschwester Catherine Barkley die Hauptfigur. Die Geschichte ist beinahe autobiografisch und bietet einen Einblick in die italienische Front, eine Erfahrung, die ihn tief prägte. Für viele Fachleute lieferte der Roman eine schonungslose und erschütternde Schilderung des Ersten Weltkriegs und seiner Auswirkungen auf diejenigen, die die Schrecken dieses Konflikts nicht selbst erlebt hatten. Auch Erich Maria Remarkes *Im Westen nichts Neues* darf nicht vergessen werden, in dem Schwester Libertine die Soldaten betreut, die in den „Todesraum“ kommen, aus dem niemand zurückkehrt.

Das Kino brachte die Romane *In einem anderen Land* und *Im Westen nichts Neues* auf die Leinwand. Alle Verfilmungen dieser Romane kreisten um die Frage, wie Frauen den Konflikt wahrnahmen und welche Rolle sie als Krankenschwestern an der Front spielten.

Betrachten wir auch den Fall der Krankenschwester Edith Clavell, die von den Deutschen erschossen wurde, nachdem das Netzwerk aufgedeckt worden war, das Hunderten von Soldaten zur Flucht aus der deutschen Besatzung Belgiens verholfen hatte. Ihr Bild wurde zu Propagandazwecken für die Rekrutierung von Soldaten missbraucht, und ihre Geschichte wurde in Hunderten von Zeitungsartikeln, Broschüren und Biografien veröffentlicht.

Historiker betrachteten den Konflikt zunächst aus politischer und wirtschaftlicher Perspektive. Doch erst die Sozialgeschichte begann, die Rolle der Frauen zu hinterfragen. Man erkannte, dass Krieg keine ausschließlich männliche Angelegenheit ist, denn er thematisiert die neuen Verantwortlichkeiten von Frauen in diesem Konflikt und jenen, die diese Ereignisse im 20. Jahrhundert noch verstärken sollten.

Nach dem Ersten Weltkrieg gründete das Imperial War Museum einen Unterausschuss mit dem Titel „Frauenarbeit im Krieg“. Ziel dieses Ausschusses war es, die Briefe und Tagebücher von Krankenschwestern, private und militärische Fotografien sowie institutionelle Filme, alle Presseberichte – auch unter Zensur – über ihre Arbeit in Militärkrankenhäusern und die Broschüren und Plakate, die sie zum Dienst aufriefen, zu sichern. Die Geschichte der Empfindungen wurde durch diese Quellen bereichert, die Sozialhistoriker als unschätzbar wertvoll betrachten.

Es gilt jedoch, sorgfältig zu beobachten, wie ein Museum das Bild und die Geschichte einer schmerzhaften Zeit für viele Gesellschaften vermittelt, in der der Imperialismus wirkte. Der Begriff „imperial“ ist nicht zufällig gewählt und beschreibt, wie Großbritannien vom 19. Jahrhundert bis Mitte des 20. Jahrhunderts mit einem vermeintlich „zivilisatorischen“ Eifer riesige Gebiete zu beherrschen suchte, bis Dekolonisierungsprozesse diese imperiale Verbindung zur Metropole zu lösen suchten.

Historiker versuchen anhand dieser Quellen auch zu erforschen, wie die Posttraumatische Belastungsstörung (PTBS) – auch bekannt als Kriegsneurose oder Grabenschock – Krankenschwestern während ihres Einsatzes im Ersten Weltkrieg beeinträchtigte.

Edición:Max Van Hauvart Duart (UMAI-Historia) , Carlos Van Hauvart (UNMdP/FH/Historia/Colegio Nacional Dr. Arturo U. Illia/CeHis/ INHUS

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